Papá, yo quiero ser escritora

Sábado por la mañana. Estás en casa, tranquilamente, estudiando el último informe de bolsa, viendo cómo tus acciones suben como la espuma. Tu hijo mayor ha estudiado empresariales, y tu hijo mediano es un arquitecto prometedor. Y  es en ese momento, cuando llega tu hija, la pequeña rebelde a la que le has consentido todo porque, pobrecita, al fin y al cabo es la pequeña y tiene que disfrutar, y te dice: “mamá, papá: yo quiero ser artista”.

Es entonces cuando toda tu escala de valores y creencias se cae por los suelos. Sientes que tus piernas tiemblan, notas unos sudores fríos, y te preguntas: “Oh, Dios mío, ¿qué he hecho mal? ¿Por qué me castigas así?”

insane-writer-girl

Efectivamente. Tu hija quiere ser artista. Quizás podría querer ser actriz de cine, que es  prácticamente lo mismo que prostituta. O quizás trabajar en un circo o en un teatro, que es lo mismo que llevar una vida licenciosa y llena de actividades lujuriosas y pecaminosas. O quizás, algo incluso, incluso peor: en este caso, quiere ser escritora, y vivir en esos ambientes de vodevil, en esos ambientes decadentes como las zonas culturales de ciudades perversas y hermanadas con Sodoma y Gomorra como Madrid, Barcelona, Buenos Aires, París, o Nueva York.

Escritores… Esa raza de harapientos y muertos de hambre, que con la pluma quieren crear mundos de fantasía y sueños, en lugar de aferrarse a la realidad razonada y razonable. Las letras, esa perversión que condena a hombres y mujeres a una vida llena de vanidades, egocentrismo, y sueños de éxito ilimitado. ¡Y yo la eduqué para ser enfermera, cocinera, o mejor aún, ama de casa! Y para cuidar a su prole, como toda mujer de bien ha de hacer.

Con la llegada de Internet, los escritores son una marea incontenible. ¡Todo el mundo es escritor! ¡Todos quieren ver las portadas de sus libros en las librerías, y firmar sus autógrafos! Y tener su inagotable legion de fans, que los persigan y les obliguen a esconderse, tapándose el rostro con sombreros y gafas oscuras…

Tendré que convencer a mi hija de que desista de algo así. Tal perversión no la puedo permitir. Un hombre o una mujer de bien estudia derecho, económicas, empresariales, o medicina. Carreras con futuro, que permiten obtener sueldos con los que realizarse, y tener un buen coche, un buen piso, y unas buenas vacaciones en Cancún. Pero no; ella quiere ser escritora, y vivir en una pensión maloliente de mala muerte, con cualquier escritor o pintor o escultor como pareja, y pasarse largas noches escribiendo, o hablando de Tolstoi, de Kant, o de Asimov. ¿En qué hora cometí yo el error de permitir que mi hija se pervirtiera hasta este punto? ¿Cómo convencerla para que vuelva al camino de la cordura y la razón, y deje esa perversión que son las letras y el arte?

Lo he intentado todo: darle dinero para que estudie una carrera con todas las comodidades. Mandarla de viaje para que conozca las mejores universidades del mundo, y contacte con gente del nivel de la familia. También le he dicho y prometido que no pasa nada malo por escribir como hobby, que todos tenemos que desahogarnos perdiendo el tiempo en cosas inútiles y entretenidas de vez en cuando, y eso es normal. Incluso yo veo el partido de los domingos y me acuerdo de la familia del árbitro para relajarme un poco. Pero no; ella insiste en que quiere escribir y ganarse la vida con eso. ¡Pero hija, si eso solo conlleva pobreza, dolor, y sufrimiento! Yo te ofrezco poder tener una vida cómoda, segura, y sencilla, con una carrera que puedas estudiar para valerte por ti misma. ¡Y estoy siendo muy considerado y moderno! En mis tiempos, tu abuelo te habría dado una azotaina, y te habría casado con el hijo del alcalde o del boticario, para que aprendas a tener tus propios hijos y tus responsabilidades de mujer y de madre. Yo, sin embargo, soy más abierto, y comprendo que, incluso las mujeres pueden estudiar y hacer cosas de provecho. No todas claro, pero sí algunas, las más avanzadas y atrevidas.

Pero no. Te he dado libertad, te he dejado elegir, y te enseñado a disfrutar. Y tú me lo pagas así, queriendo llevar una vida perversa y oscura, relatando la vida de seres que no existen más que en tu pobre imaginación enferma y obtusa… ¿Qué puedo hacer para que veas la realidad, hija mía?

Años atrás te habría llevado a un internado, y ahí te habrían puesto la cabeza y las ideas en orden, pero, desgraciadamente, esas cosas han pasado a la historia. Con estas modernidades, con estas ideas de progreso social e igualdad, todo se ha venido abajo. Ahora esos rojos comunistas campan a sus anchas por todas partes, impregnando su veneno de libertad entre hombres y mujeres en la sociedad. ¡Como si los hombres y las mujeres fuesen iguales! ¡Por favor!

Solo me queda la esperanza de que recapacites, y te conviertas en una mujer digna y sensata, y formes parte de la sociedad, y no del subsuelo de la sociedad. Espero que se te quiten esas ideas de loca escritora, y te des cuenta de que eso queda solamente para gente perdida y fracasada en la vida, que no han tenido otra oportunidad más que aferrarse a una esperanza, a un sueño infantil que todos hemos podido tener alguna vez, para luego madurar, y ser personas de bien, y luchar por nuestro país, y por nuestros ideales.

Porque yo, hija mía, y no se lo cuentes a tu madre, una vez, hace ya muchos años, y Dios me perdone, le dije a mi padre, antes de que me reventara el culo con el cinturón: “papá, yo quiero ser escritor”.

Te quiere: papá.

 

Anuncios

2 comentarios en “Papá, yo quiero ser escritora”

  1. Escribir es parir mundos. La dignidad literaria supera toda crítica nacida de la alienante mediocridad de los oficios repetitivos. Ama lo que haces y hazlo bien.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s