Por comentarios así merece la pena escribir

No soy mucho de poner comentarios de lectores sobre “La leyenda de Darwan” y la saga Aesir-Vanir. Comprendo que a la mayoría de lectores el tema de la literatura de ciencia ficción, y especialmente de la saga, les es secundario, y desean artículos de ciencia y tecnología, así como de carácter social. Pero en esta ocasión me gustaría traer aquí un comentario de una lectora sobre la primera parte de La leyenda de Darwan, que al fin y al cabo es el nombre que recibe este blog, y algún origen debía tener.

Muy pocas veces he podido ver un comentario tan inteligente y a la vez divertido, de una persona que sin duda ha sabido resumir el libro de una forma genial, simpática y muy acertada. Sin duda son unas frases que recordaré con mucho cariño y con ilusión. Pero, más allá de eso, esas líneas contienen elementos muy interesantes de tipo científico de los que podríamos hablar mucho y con detalle, y se hace evidente que quien lo ha escrito sabe muy bien de lo que habla. Muchas gracias a la lectora por su comentario, es muy de agradecer.

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2 comentarios en “Por comentarios así merece la pena escribir”

  1. Celebro que te haya gustado mi comentario, amigo Fenrir (hijo estepario de Loki, cocinero de Sócrates, primer masterchef de Androláctea y futuro catador de Odines y otros dioses apocalípticos a la parrilla). ¿Qué fue primero: el dios, la nada o el vacío cuántico? Indudablemente la gallina. No, no: el huevo cósmico. ¿Por qué siempre que nos interrogamos sobre el Origen acabamos atrapados en alguna forma de paradoja neurocerebral? Para desatarse de este nudo gordiano de la recursividad de un flash back infinito en el tiempo, la mente mágica ha recurrido tradicionalmente a fantasear un origen sin origen al que ha llamado dios (un ente sin princicio ni causa: inengendrado y autocontenido); la mente cosmológica a su vez ha recurrido a imaginar matemáticamente también un origen sin origen (un universo inengendrado y autocontenido, un principio sin singularidad espaciotemporal que supere la absurda paradoja de un inicio de densidad y temperatura infinitas y de extensión nula) Métodos divergentes (la fantasía, la matemática) para llegar a un mismo fin: abolir la paradoja del Origen postulando alguna forma de eternidad atemporal, autocontenida e inengendrada.
    Lamentablemente yo no sé escribir ciencia-ficción. Por eso he escrito ARKTIKA. Para demostrar que ni sé de ciencia, ni sé de ficción (literatura). Apenas algunos fugaces delirios electroquímicos que he pescado entre sinapsis y sinapsis y que me he atrevido a traducir en palabras.
    Dices que por comentarios así vale la pena escribir. Es todo un halago viniendo de alguien lúcido e inteligente como tú. Pero a la vez algo profundamente terrible y desolador. Porque yo nunca tendré comentarios así. Y sin embargo, tal vez (solo tal vez) incluso en estas miserables condiciones merece la pena escribir.

    PD
    En realidad, no me llamo Laia. És un nick que a veces utilizo para observar como interacciona la gente creyendo que soy una mujer. I’m sorry.

  2. Sorprendente de nuevo tu respuesta. Ante todo y empezando por el final, en mi caso el sexo del interlocutor es un tema tremendamente secundario para mí. De hecho suelo ignorar ese detalle como las mujeres me han ignorado a mí a lo largo de la vida. Con honrosas excepciones que acabaron siempre en drama (culpa mía, soy más inestable que un bote de tecnecio-99).

    Naturalmente eres alguien que me conoce bien, al menos en lo que se refiere a mis actividades literarias y científicas, y te agradezco el interés. Y por supuesto que sí tienes comentarios así, inteligentes y elaborados, que denotan una actividad mental frenética. También ocultas algo, pero quién no lo hace en realidad. En cuanto a Dios y el infinito, supongo que un organismo que forma parte de un todo no puede llegar a entender ese todo, porque entonces tendría que tomar conciencia de su propia existencia de forma absoluta. La única forma de entender el universo es trascender el universo, de la misma forma que un pintor no puede pintar el cuadro ni apreciarlo desde dentro. Pero eso son metáforas que, una vez más, y como bien apuntas, conculcan nuestra capacidad de llegar al final del conocimiento, y de la existencia del universo. O de los universos, porque si tenemos problemas con este, otros universos, con otras leyes físicas podrían hacer que la comprensión de la mecánica cuántica fuese el juego de la oca.

    Agradecido de nuevo por tu comentario, y espero que sigas disfrutando de mis lecturas. Seas hombre, mujer, o entidad cognitiva superior.

    Un abrazo.

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