Trece días: thriller con aires de catástrofe

Para hoy en la sección de cine quisiera hablar de la película “Trece días”, largometraje del año 2000 que tiene a Kevin Costner y Roger Donaldson como protagonistas. Un film que sin duda me entusiasmó en su momento, y que considero una de las mejores obras de ficción sobre un hecho real: la crisis de los misiles de Cuba.

“Trece días” narra el episodio que se dio entre Estados Unidos y la extinta Unión Soviética en octubre de 1962. En esos años, la tensión entre ambos países era enorme con la llamada “guerra fría”, y ambos ejércitos jugaban a un peligroso juego del gato y el ratón, donde la posibilidad del uso de armas nucleares era constante. En esa época ya se habían desarrollado las temibles bombas termonucleares, o “bombas H”, poco conocidas, pero muchísimo más potentes que las bombas nucleares, del orden de 50 a 500 veces más potentes que la bomba de Hiroshima. Era obvio que ese juego, de acabar mal, terminaría con la historia de la civilización humana sobre el planeta.

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Escena de la película

En ese contexto, Estados Unidos había desplegado misiles de alcance medio en Turquía, lo cual se vio por parte de la Unión Soviética como una clara amenaza. En respuesta, los soviéticos comenzaron a construir plataformas de lanzamiento de misiles nucleares de alcance medio en la isla de Cuba, que entonces ya estaba en manos de Fidel Castro.

Un vuelo rutinario de espionaje por parte de Estados Unidos descubrió el montaje de las plataformas de lanzamiento, y posteriores vuelos confirmaron que los soviéticos estaban mandando armas, personal, y los misiles y su equipamiento para tenerlos a punto en un breve plazo de tiempo. Esos misiles podrían alcanzar toda la costa Este de Estados Unidos, y también Washington. Cundió la alarma entre el gabinete del entonces presidente, John F. Kennedy, y se estableció un protocolo de actuación ante aquella amenaza.

Estados Unidos impuso un bloqueo naval, que en derecho internacional se considera un acto de guerra. Los barcos soviéticos fueron interceptados, y salvas de cañones fueron lanzadas. Finalmente, los barcos que iban a Cuba retrocedieron. Por su parte, un avión de reconocimiento estadounidense fue atacado y derribado por un misil SAM (tierra-aire). Todas estas acciones, de importante contenido bélico, no tuvieron más consecuencias, afortunadamente.

Finalmente, la escalada militar se detuvo. Ambas partes contaban con partidarios de comenzar hostilidades, y el Alto Estado Mayor americano presionó a Kennedy para iniciar un desembarco, tomar el control de la isla, y destruir los misiles previamente mediante un bombardeo. Pero no se garantizaba poder destruirlos todos. Un solo misil nuclear lanzado desde Cuba a Estados Unidos era bastante para iniciar una guerra nuclear.

Por el lado soviético, el secretario del Politburó, el máximo órgano de la URSS, Nikita Kruschev, estaba también presionado por sus propios militares. La situación era evidentemente explosiva, y podría conducir a una guerra.

Sin embargo, la tenacidad por preservar la calma del presidente Kennedy, el uso de correos diplomáticos entre ambos líderes, y una política de precaución máxima, y de control del entusiasmo militar por evitar la guerra, fueron sin duda la causa de que el mundo, tras contener el aliento durante trece días, viese cómo, por fin, los misiles soviéticos eran retirados de Cuba, a cambio de un acuerdo de retirar, seis meses después, los misiles norteamericanos de Turquía.

La película está magistralmente rodada e interpretada, y muestra cómo se dirimió este trágico episodio entre dos contendientes inteligentes, formados, y capaces de entender que las palabras grandilocuentes, los discursos difamatorios, las proclamas patrióticas, y los mensajes populistas, no sirven de nada ante una situación así.

Solo la frialdad, la templanza, la calma, y la reflexión, unidos a dos hombres que entendieron su importantísimo lugar en la historia, y conscientes de que podrían traer el Armagedón al mundo, fueron los responsables de que el mundo pudiera seguir adelante. Una lección de humildad para ambas superpotencias, que vieron cómo aquel asunto se les escapaba de la mano, poniendo en peligro la vida de incontables millones de seres humanos.

“Trece días” es un largometraje que nunca me cansaré de ver, y que nos da una valiosísima lección: cuando se está ante un gran poder, solo hombres y mujeres dedicados y capaces pueden llevar a cabo políticas de paz, en situaciones de profunda crisis. Una lección que nunca deberemos olvidar, por el bien de una humanidad que ha vivido, y vive, en constante peligro de la ascensión de locos de poder intentando pasar a la historia a cualquier precio.


La crisis de los misiles en Wikipedia.

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1 comentario en “Trece días: thriller con aires de catástrofe”

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