Cuando la ciencia sabe a pseudociencia

La física teórica actual es, en muchos aspectos, la frontera última del conocimiento de la humanidad. Se enfrenta a unos retos de enorme complejidad, y sin duda sus preceptos son tales que intimidan incluso a muchos científicos.

Sin embargo, el mundo del conocimiento y la capacidad de progreso no han de verse mermados por esas razones. La teoría de cuerdas, de la que ya he hablado en alguna ocasión, es un galimatías matemático de enorme complejidad, pero eso no es lo preocupante; lo realmente preocupante es que, hoy por hoy, no es falsable. Es decir, no podemos verificar su autenticidad. No digo que sea falsa, no digo que no sea cierta. Digo que  nadie lo sabe. Que ha de verificarse si lo es, lo cual no es posible, porque juega con distancias y tamaños de la distancia y longitud de Planck, muy por debajo de lo medible.

Si no podemos verificarla, debemos desarrollar teorías cuyos datos puedan medirse y contrastarse. Debemos buscar nuevas teorías que apunten en las mismas direcciones si es preciso, pero que nos permitan verificar los hechos predichos por esas nuevas teorías. En última instancia, debemos hacer ciencia, es decir, verificar ideas con hechos.

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Algunos físicos, como Lee Smolin, uno de los padres de la gravedad cuántica de bucles, una teoría alternativa a la de cuerdas, sigue insistiendo en que se han dedicado demasiados recursos a una idea, la de las cuerdas, que no puede verificarse, y requiere de soluciones imaginativas, pero no experimentalmente comprobables, como que el universo tenga diez dimensiones físicas, aunque siete de ellas estén enrolladas a distancias de la longitud de Planck, de tal forma que no puede verificarse su existencia. El hecho de que un modelo matemático funcione no significa en absoluto que sea real, como se ha visto docenas de veces en la historia de la ciencia.

La doctora Sabine Hossenfelder de Frankfurt nos habla de todo ello en el número de enero de 2017, página 16 y siguientes, de la revista “Investigación y Ciencia”. La lectura es tremendamente interesante y sincera, por cuanto la doctora Hossenfelder habla muy claro y sin cortapisas sobre los evidentes problemas que sufre la ciencia básica hoy día. Unos problemas que han de resolverse por medio de la experimentación. Ciertos grupos de científicos en los años ochenta y noventa, y también en los años recientes, han ido derivando sus ideas a crear modelos matemáticos consistentes con sus ideas, pero sin aportar pruebas físicas experimentales.

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Sabine Hossenfelder
Eso es muy peligroso: el divorcio entre física teórica y experimental puede dar lugar a teorías que sean en realidad pseudociencia, por cuanto no han de demostrarse en el mundo real, y deben creerse como reales porque un modelo matemático las sostiene. La doctora Hossenfelder avisa del peligro que eso supone para la ciencia. Cualquiera puede crear una teoría, darle forma matemática, y pretender hacerla consistente con una realidad que ciertamente no existe.

La ciencia no funciona así. La ciencia no está para que desarrollemos ideas y las ajustemos hasta crear un modelo que nos guste y tenga una fantástica base matemática pura. La ciencia funciona porque existen hechos comprobables y verificables que permiten demostrar que una idea es o no cierta.

En la historia de la humanidad hemos visto ideas y conceptos sobre el origen y naturaleza del universo basadas en cuentos y leyendas, en creencias y en mitos. Había que creer esas ideas porque no había otras. Pero incluso así hubo hombres y mujeres que se rebelaron contra esa idea, y creyeron que la realidad debe explicarse por sí misma, y que debemos aceptar las cosas como son, no porque nos gusten o no, sino porque son de esa manera y no de otra.

La ciencia no debe ser un instrumento de los políticos, ni siquiera de los científicos; debe ser una herramienta para el conocimiento empírico de la naturaleza, y disponer de mecanismos de regulación y control que deban ser observados en todo momento. Si nos apartamos de esas premisas, estaremos cayendo de nuevo en el pozo de la tergiversación y manipulación de ideas con fines personales, políticos, económicos, o de cualquier otro tipo. Estaremos embaucando a la realidad, a la verdad, y al progreso de la humanidad.

Subir una montaña muy alta es fácil cuando se comienza, pero a medida que se alcanza mayor altura las dificultades crecen. Con la ciencia pasa algo parecido. Descubrir aspectos básicos de la ciencia no es demasiado difícil, aunque eso no significa tampoco que sea fácil, pero ya los griegos y otras civilizaciones antiguas dieron enormes pasos en la comprensión de la naturaleza. Hoy disponemos de una gran cantidad de conocimientos, y obtener otros nuevos se hace muy difícil, por supuesto. Pero eso no quita que no tengamos que aceptar el reto, y terminar de escalar esa montaña. Quizás no alcancemos nunca la cima, pero siempre estaremos más cerca, y eso significa conocimiento. Conocimiento, investigación, y progreso.

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No importa lo que nos digan los hechos. Lo importante es que los verifiquemos, y una vez verificados y comprobados científicamente, los aceptemos. Cuanto antes lo hagamos, antes progresaremos. Como seres humanos, y como especie con alguna garantía de futuro para todos. Negar los hechos, o inventarlos, es sin duda la receta perfecta para entrar de nuevo en los tiempos de los iluminados, los profetas y los fanáticos. Y ese camino ya lo conocemos, así como las consecuencias que se derivan de ello.


Blog de la doctora Sabine Hossenfelder

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3 comentarios en “Cuando la ciencia sabe a pseudociencia”

  1. Excelente escrito!… gracias por compartirlo. Encuentro “mucha tela por cortar” en su contenido, aplicado al campo de la Filosofía Organizacional. Hoy, lograr “match” entre los modelos de Gestión Basada en Objetivos (Administración Científica de las Cosas), y el modelo Basado en Valores Compartidos (Administración del Ser Humano y Ser Organizacional / un tema espiritual), tiene similares desafíos: trascender la teoría y demostrar funcionalidad. En éste caso, desde mi perspectiva, “funcionalidad” no es el problema a resolver, sino el sistema representacional que direcciona y motoriza esta funcionalidad (estados internos, conductas adaptativas y, finalmente, resultados tangibles).
    Ciertamente, también en éste campo “la verdad puede resultar desconcertante…pues nuestros gustos no determinan la realidad”; y el peligro de generar seudomodelos para la Alta Gestión esta latente, cuando de manera inconsciente pretendemos modelar teorías sin el poder de conexión con la realidad. El Cambio Transformacional en el Ser Humano y las Organizaciones, entendidadas éstas como sistemas humanos, supone la aplicación de un modelo que genere una nueva relevancia, diferente… que sea “aterrizable”.
    Le seguiré leyendo… hay Contenido en sus lineas. Gracias!

    1. Muchas gracias por tus palabras, sin duda queda mucho camino por recorrer pero nunca debemos olvidar que la razón, el análisis y la crítica constante son herramientas fundamentales. Sin ellas nos perderemos en búsquedas de realidades maravillosas para la creatividad, pero estériles si no se acompañan de lógica y reflexión. Un cordial saludo.

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