Diplomas para escritores: una reflexión

Pues aquí está, por fin, después de mucho trabajo y esfuerzo, mi título de escritor pésimo, en la especialidad de ciencia ficción. Han sido cinco años de estudios intensos y de mucho trabajo, pero ha merecido la pena. A partir de ahora, podré ir presumiendo por la calle de ser un perfecto inútil escribiendo, y además, con titulación oficial. Me espera un futuro brillante. Quizás incluso algún puesto importante en algún partido político, que es la ilusión de mi vida…

Bueno, pasando ahora a hablar en serio, la verdad es que este asunto de la idea de un “diploma de escritor”, que de vez en cuando aparece de nuevo por las redes y blogs, es un tema que siempre he creído interesante. ¿Hace falta un “diploma” para los escritores? Yo daré mi personal reflexión, que es eso, una idea subjetiva y nada más.

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Partamos de la base de la carrera de “Bellas Artes”. ¿Es necesario llevar a cabo esa carrera para ser pintor, escultor, dibujante? No, por supuesto que no. Sí que es cierto que la persona que lleve a cabo estudios avanzados en todo lo relacionado con el arte, y no olvidemos que “Bellas Artes” es una carrera oficial, tendrá en su mano herramientas y conocimientos para poder desarrollar mucho mejor su labor artística. Lo mismo ocurre con la música. Muchos músicos han triunfado sin saber nada de solfeo ni de armonía. Pero son muchos más los que, precisamente por haber estudiado esas materias, han tenido un acceso rápido a la materia, y han podido componer obras que, de otro modo, difícilmente podrían haber creado.

Resumiendo: Bellas Artes y solfeo son carreras, y son herramientas, para modelar la técnica del artista. Es importante entender que no crean artistas, sino que les capacitan para ser mejores artistas. Quien no tiene las capacidades para ser pintor, escultor, o músico, podrá crear obras, pero no tendrán el nivel suficiente para que su obra pueda tener un valor suficiente. ¿Quién valora eso? Desde un punto de vista objetivo, el profesorado, que tiene en cuenta sus cualidades técnicas. Desde un punto de vista subjetivo, el espectador, que observa su pintura, o escucha su música.

En el mundo de la literatura existen muchísimos cursos para aprender a escribir con una técnica adecuada. Y es muy importante, y muy recomendable, conocer, al menos de forma básica, las técnicas básicas de escritura. Porque un escritor es un artista, y un artista puede ser todo lo bueno que se quiera, pero será todavía mejor si aprende el oficio, la técnica, y practica concienzudamente. En el caso del pintor, estudiando otras obras, lo mismo el músico. Con el escritor pasa lo mismo; para entender la literatura de alto nivel, de los grandes escritores, hay que leer, y estudiar, a esos grandes escritores. Solo así tenemos garantizado que podamos realmente llevar las capacidades artísticas literarias al límite.

Yo, por ejemplo, nunca he estudiado nada en relación a técnicas de literatura. Nunca he hecho un solo curso, nunca he llevado a cabo un proceso de aprendizaje. Y eso se nota en mi estilo: caótico, difuso, anárquico, y carente de forma, y de fondo. En mi caso no tiene importancia, porque, al fin y al cabo, escribo por diversión, para sacar mis demonios de dentro, y para intentar relajarme de la vida diaria. Yo me gano la vida haciendo una tarea que no tiene nada que ver con la literatura, y ahí sí tuve que estudiar a fondo, y gastarme una buena cantidad de dinero en una formación de calidad que me permitiera tener una oportunidad de poder tener un trabajo, en un mundo que evoluciona tan rápidamente y es tan competitivo. Pero, como digo, todo ello en una materia que nada tiene que ver con el arte. El que quiera tener una carrera literaria de nivel, deberá hacer eso: gastar dinero y esfuerzo en aprender las mejores técnicas literarias, con los mejores profesores, en las mejores escuelas de literatura. No hay secretos, ni llaves mágicas. El esfuerzo, tan poco valorado hoy en día, es primordial para destacar.

Aquel que pretenda dar a su trabajo literario un toque profesional, deberá, sin ninguna duda, realizar cursos de mejora, de técnica, de desarrollo literario. Con un profesor que le valore el trabajo, analice su técnica, y le dé los consejos y guías necesarios para mejorar. Sin esas ayudas, un escritor tiene muy difícil escribir obras literarias de una calidad mínima. No digo que no pueda ocurrir, ahí tenemos algunos grandes escritores que lo consiguieron. Pero, de la misma forma que los músicos y pintores de gran nivel casi siempre tuvieron su etapa de aprendizaje, el escritor debería plantearse llevar a cabo ese proceso. Si quiere, realmente, destacar y tener un trabajo con un valor literario añadido.

¿Debería crearse un “diploma de escritor”? Se ha hablado siempre mucho de eso. Yo creo que no. Pero sí debería tenerse en cuenta que haber pasado por una buena escuela donde se enseñen técnicas literarias es, desde mi modesto punto de vista, fundamental. Incluso aunque el individuo tenga una calidad alta demostrable, el realizar cursos de aprendizaje mejorará todavía más lo que ya es bueno. Y eso lo notarán los lectores desde la primera página.

Podemos concluir, por lo tanto, que si un escritor escribe por simple placer, para pasarlo bien, porque le apetece, entonces no tiene por qué preocuparse de nada. Al fin y al cabo, los hobbies y pasatiempos son esas actividades que no deben de exigir grandes esfuerzos, para eso ya está la vida diaria. Ese escritor escribe para pasar el rato y pasarlo bien con esa actividad.

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Si escribir es para el escritor una forma de psicosis y no de relajación, entonces no es un hobby; hay que aprender a saber en qué posición estamos, y qué buscamos con la literatura

Pero, si la idea es plantearse ir a concursos, mandar manuscritos a editoriales, y, en general, intentar destacar en el mundo de las letras, entonces los estudios de técnicas literarias se tornan fundamentales. Porque los profesionales de los concursos literarios o de las editoriales van a detectar, al instante, la técnica del escritor, la parte objetiva del trabajo, la que puede medirse. Y, si no tiene una calidad mínima, van a obviar la obra, casi siempre, y van a pasar a la siguiente. Solo si la obra es extremadamente buena podrían obviar fallos de técnica, pero eso pasa una vez entre un millón.

El esfuerzo, el trabajo, el estudio, y un profesor que guíe de forma seria y rigurosa, son elementos fundamentales en toda carrera de un escritor. Ocurre con toda materia, pero en el arte es fundamental diferenciar las cualidades subjetivas y el estilo personal, con una técnica objetiva depurada y concisa, basada en herramientas fundamentales que todo escritor debe conocer. Si no, la literatura es fragmentaria, pobre, y dispersa.

Que nadie pretenda ser un gran triunfador sin el esfuerzo necesario y el trabajo y el estudio, la pasión y la concienciación de que el éxito no llueve del cielo. En este mundo donde nos dicen que cursos de quince días son suficientes, la verdad es que toda una vida es muchas veces necesaria para llegar realmente a lo alto. Cuando se llega, y los pocos que llegan.


 

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