El laboratorio LIGO confirma las ondas gravitatorias

Uno de los momentos que más disfruto como aficionado a la ciencia es aquel en el que, habiendo hablado de algo, ese algo se queda obsoleto. Esto me ha pasado con dos artículos recientes sobre la gravedad, donde hablaba del trabajo para detectar ondas gravitatorias, o gravimétricas como dicen en Star Trek. Creo que todos los entusiastas de la ciencia disfrutamos viendo cómo se progresa y se descubren cosas nuevas, que dejan aparcados cientos o miles de artículos, que han de ser puestos al día o revisados.

Esa es la gran maravilla de la ciencia: se reescribe cada día. Mejora cada día. Pero nunca alcanza el cénit. Siempre es un paso más. Siempre es un salto adelante, y, muchas veces, un salto atrás, para tomar impulso de nuevo.

La Tierra curva el espacio-tiempo a su alrededor

El descubrimiento de las ondas gravitacionales o gravitatorias es especialmente importante para la ciencia. Es acorde, una vez más, con la relatividad general de Einstein, que predijo estas ondas en 1916, poco después de publicar su teoría. Es decir, cien años justos. En definitiva, esto confirma que la gravedad es un campo escalar, que tiene una partícula asociada, el gravitón, que no se ha encontrado porque su energía es extremadamente pequeña. Pero es cuestión de tiempo, como casi todo en ciencia.

Las ondas gravitatorias son como las de un estanque: se producen en un punto, y modifican la superficie del espacio-tiempo. Porque el espacio donde vivimos es un tejido de espacio-tiempo entrelazado, y, en realidad, espacio y tiempo son dos vertientes de un mismo elemento, no se pueden separar, ya que pierden sentido tanto el uno como el otro.

Este importantísimo descubrimiento lo ha hecho el LIGO, aunque existe otro proyecto en marcha, LISA, que actualmente está dando sus primeros pasos. Se han usado lasers superenfocados, que detectan el paso de las increíblemente débiles ondas gravitatorias. El experimento iba a cerrarse, pero se mejoró, se hizo más sensible, y se mantuvo abierto hasta ahora. Y, sin duda, fue un enorme acierto.

Einstein era un genio, pero es que después de 100 años sigue sorprendiendo la gran mente de aquel hombre que cambió la física para siempre. Seguramente sonreiría ahora con aquella mirada cálida y divertida que tenía si estuviese entre nosotros.

Este es un blog de ciencia, pero también de ciencia ficción. Así pues, vamos allá: ¿qué podemos esperar de este descubrimiento? Es muy sencillo: si la gravedad es un campo escalar, podemos imaginar la manipulación de dicho campo. ¿Cómo? Como se hace con un campo electromagnético: usando la partícula asociada. Pero no electrones, sino gravitones. Naturalmente, la pregunta es: ¿cómo generamos gravitones? No los venden en bolsas en la tienda de la esquina. Aquí es donde se complica el asunto.

La gravedad es generada por la masa de un cuerpo, que curva el espacio-tiempo, como indica la teoría de la relatividad. Luego, para poder modificar ese campo, necesitamos generar un campo gravitatorio que genere gravitones. Del mismo modo que una motor eléctrico genera electrones en circulación, lo que llamamos una corriente eléctrica, podemos imaginar un motor gravitatorio que genera un campo que permita alterar ese campo escalar recién descubierto que es la gravedad.

Naturalmente, una cosa es decirlo, y otra, hacerlo. La gravedad es con mucho la fuerza más débil, pero es la clave de las fuerzas en la naturaleza, y la que escribe su pasado, presente, y futuro. Necesitamos una enorme masa para producir un campo gravitatorio. ¿Podemos generar un campo así?

De esto hablaremos en la segunda parte de este artículo, y veremos aplicaciones prácticas de un motor de este estilo. Pero, mientras tanto, el amable lector puede desde este momento leer este artículo sobre motores warp, capaces de manipular el espacio-tiempo, generando una onda que permita a una nave viajar más rápido que la luz. Veremos posteriormente otras aplicaciones.

Pero, ciencia ficción aparte, una cosa está muy clara: las ondas gravitatorias han llegado, y esta vez, para quedarse. Se abre una nueva era en la historia de la ciencia. Una era que promete ser, sin ninguna duda, apasionante.

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1 comentario en “El laboratorio LIGO confirma las ondas gravitatorias”

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