El espacio, la última frontera comercial

¿Inversión pública o privada? ¿Deben ser los gobiernos los que inspiren el desarrollo de la ciencia y la investigación, o deben ser las empresas privadas? Según tendencias políticas de cada uno, el porcentaje irá de uno a otro lado en cada caso. Y, como suele ocurrir tantas veces, cada opción tiene sus ventajas y sus desventajas. La inversión pública y los resultados que se obtienen de la misma deben revertir en todos, aunque no siempre es así. La inversión privada debe crear empresas modernas, competitivas y eficaces, que creen puestos de trabajo, aunque no siempre es así.

Y, en el caso que nos concierne, cuando dos empresas privadas han comenzado una carrera por ver quién tiene el cohete más grande, más potente, más sofisticado, entramos una vez más en la competencia clásica entre empresas, como pueda ser Sony con su Playstation frente a Microsoft y su Xbox, o Apple con su iPhone frente a Samsung y sus Galaxy, por poner dos ejemplos entre muchos. Vamos a verlo a continuación.

new-glenn-large2-980x631

Jeff Bezos y Elon Musk son los responsables de dos empresas, SpaceX y Blue Origin, que compiten como lo hacen tantas otras, pero esta vez en la carrera por la conquista del espacio. Porque, no lo olvidemos: el espacio es negocio. Hay dinero. Explotar los recursos de la Luna, crear una industria turística espacial con estaciones espaciales para que disfrute la familia (con el tiempo será así), viajar a Marte y a los asteroides, nuevamente para obtener sus recursos, o alcanzar incluso la preciada luna de Titán en Saturno, que dispone de más hidrocarburos que toda la Tierra. Todo eso está en la mente de estos hombres y sus inversores.

Charlie Bolden, administrador de la NASA que va a dejar su cargo, teme que esta carrera por crear cohetes cada vez más grandes y potentes, en una carrera tecnológica como tantas veces hemos visto, no sea una buena idea. Considera que este tipo de desarrollos deben ser llevados a cabo por empresas públicas como la propia NASA o la Agencia Espacial Europea, ESA. ¿Tiene razón?

Bueno, una parte del público considera que no, que hay que dejar sitio a la industria privada, y que la inversión pública en estos temas es tirar el dinero. Otros consideran que la NASA tiene una gran responsabilidad en la conquista del espacio, y debe ser esta agencia la que desarrolle las tecnologías, que quedarán de este modo en manos de la sociedad. Algunos consideran que ambas opciones son factibles. También los hay que consideran que todo esto es una pérdida de tiempo y dinero, pero a esos últimos no los voy a tener en cuenta. El progreso de la humanidad puede ser público, privado, o una mezcla de ambas, pero de ningún modo debe detenerse.

¿Tiene razón Charlie Bolden? Yo creo que lo que este responsable de la NASA teme es que la industria privada, al lanzarse a una carrera para ser el primero en conseguir logros en la industria espacial, dejen de lado la seguridad. Y es cierto, el espacio exterior no es ninguna broma. Pero las compañías aéreas también eran privadas, y aunque hubo accidentes siempre se ha tenido en cuenta como primer factor la seguridad. Además, para una empresa privada, un fracaso con pérdida de vidas humanas es un golpe tremendo, no pueden permitirse ese lujo sin perder el crédito de fiabilidad que estas empresas aeroespaciales deben siempre tener.

Por otro lado, la NASA es la que ha motivado este desarrollo en competición con la URSS. Vamos a pensarlo: sin la NASA, en su carrera en los años sesenta contra la URSS, no habría alcanzado el nivel actual, y de hecho en los setenta y ochenta hubo un decrecimiento notable en la inversión espacial. Sin la carrera espacial no habría habido exploración, y no habríamos llegado al punto de que empresas privadas vean una oportunidad de negocio en el sector espacial. La NASA, de este modo, ha abierto una frontera, como ha ocurrido con otras empresas públicas, y lo hizo, como casi siempre, compitiendo con otra industria, en este caso la industria soviética aeroespacial. Ahora las empresas privadas van a actuar, y, como siempre, lo van a hacer compitiendo entre ellas.

Yo creo que esta fórmula funciona bastante bien, y me refiero a combinar lo bueno de cada opción. Creo que la NASA es necesaria, que debe seguir adelante, abriendo nuevas fronteras. También creo que las empresas privadas deben desarrollar tecnologías para explotar comercialmente esas fronteras. Es lo que se viene haciendo desde el principio de los tiempos. El espacio exterior no es una excepción.

En la anterior entrada comentaba que Estados Unidos actualmente no tiene un vector de lanzamiento (un cohete) capaz de llevar seres humanos al espacio. Los astronautas americanos dependen de las naves Soyuz rusas para ello. Esto ha supuesto un golpe tremendo para Estados Unidos, y de ahí que no solo esté la NASA creando el SLS y la nave Orión, sino que cohetes como el Falcon 9 o el impresionante New Glenn tengan la capacidad de llevar seres humanos al espacio.

Por último, no hemos de olvidar que otros países, Rusia, pero especialmente China, tienen puesto su ojo en el espacio, esta vez con inversiones netamente públicas, y con gastos enormes. Y no nos vamos a engañar: la Luna, Marte, Titán, o cualquier otro cuerpo celeste, será, en última instancia, de aquel que plante la bandera. Como ha ocurrido siempre.

Todo eso de que el espacio es de todos está muy bien y es muy bonito, pero la realidad demuestra siempre que son los países los que conquistan, y son las empresas las que explotan los recursos junto a esos países. No se trata de mi opinión, simplemente repaso la historia de la humanidad en los últimos 50.000 años. Quizás las cosas tendrían que ser de otra manera, y colaborar todos juntos en paz y armonía. Pero me temo que la humanidad no funciona así. Va a haber competencia. Entre empresas. Y luego, entre países.

El futuro de la humanidad se escribirá en las estrellas. Pero no será netamente distinto del futuro que ha escrito en la Tierra. De eso sí estoy meridianamente seguro. La ambición no conoce fronteras, ni para lo bueno, ni, desgraciadamente, para lo malo. Esperemos que sea más para lo bueno y menos para lo malo, pero que nadie descarte problemas ahí fuera.

Anuncios

1 comentario en “El espacio, la última frontera comercial”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s