La ontogenia es la madre de la filogenia

Estaba festejando la típica cena de fin de año, ya saben, esa cena donde se reúne la familia para celebrar que se ha producido una nueva órbita completa del planeta alrededor de su estrella, cuando me vi asaltado por un comentario en la mesa en relación a un asunto de aspecto biológico evolutivo. Como defensor de la evolución, tuve a bien pronunciar una frase que es uno de los argumentos que se emplean en general para indicar el origen de la vida. Esa frase es la que da título a este texto: “La ontogenia es la madre de la filogenia”.

De acuerdo, pero ¿qué significa esto? Vamos primero con las definiciones:

embrion
¿Es un embrion humano? ¿De pez? ¿De anfibio? ¿De reptil?

Ontogenia: La ontogenia (también llamada morfogénesis u «ontogénesis») describe el desarrollo de un organismo, desde la fecundación de un cigoto durante reproducción sexual hasta su senescencia, pasando por la forma adulta (Wikipedia).

Filogenia: La filogenia es la relación de parentesco entre especies o taxones en general (Wikipedia).

Es decir, el desarrollo de un embrión, el embrión humano por poner un ejemplo, va pasando por todas las etapas de sus ancestros. Este desarrollo recibe el nombre de ontogenia. Dicho de otro modo: el embrión, durante su desarrollo, va tomando la forma de los seres que le precedieron; desde los peces, anfibios, reptiles, mamíferos inferiores, y mamíferos superiores.

Así, la ontogenia (el desarrollo del embrión) conlleva una imagen a alta velocidad de la filogenia (la historia evolutiva de esa especie desde sus orígenes en otras especies anteriores). De ahí que se diga que la ontogenia es la madre de la filogenia: la primera es firma, y la clave, para descubrir y explorar la segunda. Y no estoy introduciendo los aspectos genéticos, eso lo veremos en otro texto.

Pero, como suele decirse, una imagen vale más que mil palabras.

ontogenia_filogenia
Ontogénesis (desarrollo embrionario) de varios organismos

Podemos observar en la imagen anterior cómo los primeros estadios de desarrollo del ser humano coinciden formalmente con los de otros organismos: peces, salamandras, tortugas, etc. ¿Por qué? Es muy sencillo: el desarrollo del embrión tiene un elemento acumulativo. Conforme una especie pasa a otra, la anterior queda como un modelo base para la siguiente. De esta forma, un embrión es, en sus primeros pasos de desarrollo, la acumulación de los primeros organismos que se desarrollaron previamente, durante los millones de años que dieron lugar a ese organismo.

El ser humano, como una especie más entre millones, no se libra de esa evolución. Y, como una especie más, debe adaptarse a las leyes evolutivas de la naturaleza. Algún día el ser humano será reemplazado por otra especie, y ese nuevo organismo, en su etapa embrionaria, será, durante una parte de su desarrollo, humano, ya que habrá heredado los aspectos acumulados de sus ancestros.

Somos una etapa en la vida de seres que nos precedieron antes, y de otros que darán paso a nuevos organismos luego. Esos seres serán en parte herederos de los humanos, como nosotros somos en parte herederos de los reptiles, pero esa cualidad estará oculta en un organismo más evolucionado y complejo, mejor adaptado al nuevo ambiente que la Tierra tendrá dentro de un millón de años, o de cinco millones de años. Si el lector cree que eso es mucho tiempo, tengamos en cuenta que eso es prácticamente un instante en los aspectos geológicos de un planeta, y evolutivos de las especies.

Si esos nuevos seres se desarrollan con una inteligencia parecida a la nuestra, podemos especular: ¿cómo serán física y mentalmente? ¿Cuáles serán sus dioses? ¿Cuáles serán sus logros? ¿Y sus sueños? Nosotros, como especie, no lo sabremos. Pero ellos nos llevarán a nosotros en sus genes. Así que, en cierto modo, estaremos parcialmente representados en ellos. Nos habremos extinguido, pero habremos dejado una herencia para el mañana. Así que, aunque desaparezcamos, seguiremos existiendo como parte de ellos.

No es que sea un gran consuelo. Pero a la naturaleza no le importa consolarnos. La naturaleza crea nuevas especies según las leyes naturales de la evolución. Y ni nuestros dioses, ni nuestros sueños, ni nuestra cultura o ciencia, le interesan lo más mínimo. Solo la supervivencia de la especie como tal. Ese ha sido siempre el objetivo último de las especies. Y lo seguirá siendo hasta que la Tierra salga del área de habitabilidad del Sol dentro de mil millones de años.

Pero de eso hablaremos otro día. De momento, vamos a seguir celebrando que la Tierra da vueltas alrededor del Sol una vez por año. Así podré contar esta historia en una mesa a gente entusiasmada de escuchar un discurso de ciencia entre copa y copa. Bueno, creo que estaban entusiasmados por mi charla. Eso creo…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s