Los recuerdos que trae una canción

Hoy iba en el tren, con el retraso de media hora de costumbre, y ha aparecido en la radio “Streets of London” (calles de Londres) del autor Ralph Mctell, un cantautor inglés. Ello ha provocado una cascada de recuerdos en mi mente.

Durante mi época de instituto, tras salir de clase, iba a las típicas clases de inglés “porque el inglés es el futuro”. Allí, en una pequeña fiesta de fin de curso, uno de los profesores interpretó esta pieza musical, lo cual atrajo inmediatamente mi atención. Es una canción sencilla para tocar en guitarra, con una letra que se usa, o al menos se usaba, para las clases.

La música tiene la capacidad de traer a la mente viejos recuerdos de tiempos pasados. A mí esta canción me recuerda a una compañera de clase, dos años menor que yo, con la que trabé una profunda amistad. Era una niña encantadora (ella tenía entonces 15 años, yo 17), y era el ser humano más inocente que he conocido en mi vida. Ataviada con su uniforme de colegio religioso, todo le sorprendía, todo le parecía maravilloso, y todo era asombroso para ella. Trabamos una profunda amistad, que se prolongó varios años.

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En una ocasión fui a su casa a buscarla, y resultó que estaba enferma en cama. Le dije que me iba, y, de pronto, se olvidó de su enfermedad, se vistió, y nos fuimos juntos, para mi asombro, y enfado de su madre, que no comprendía cómo alguien puede curarse en diez minutos. Fuimos a un pub, caminamos durante horas de la mano, y hablamos del universo, de la vida, y de sueños. Fue una de las tardes más maravillosas de mi vida, y nunca la olvidaré.

Luego yo me fui de la ciudad un tiempo por temas personales, y perdimos el contacto. Cuando la vi por última vez, unos años más tarde, ella iba a casarse. Recuerdo perfectamente su mirada, y recuerdo perfectamente el día, y la hora. Era un fin de año. Fue la última vez que la vi. Y ya no era aquella chica inocente y jovial. Su alma parecía estar llena de dolor y confusión. Algo muy raro en una persona que está cerca de casarse.

Nunca supe por qué aquella mirada final. Por qué aquel pesar. Perdí el contacto, y ya no he vuelto a saber nada más de ella. ¿Se casó finalmente? ¿Tuvo hijos? ¿Es feliz actualmente? ¿Qué fue de su vida?

Yo quería su felicidad. Siempre la quise. Pero supongo que era muy torpe para darme cuenta de ciertas cosas en aquellos años. Hoy, solo me gustaría saber qué fue de su vida. Si ha sido feliz. Si ha encontrado ese mundo de dulzura y pasión por todo lo que le rodeaba. Evidentemente, el recuerdo que tengo de ella es de un pasado ya lejano. La vida nos cambia, y yo me quedé en aquellos años, en aquel rostro, y en aquella mirada.

Todo eso por una canción, que ha aparecido sorpresivamente y a traición para inundarme de recuerdos. Recuerdos bellos, algo tristes, pero que conforman la esencia de la vida. Siempre habrá un sitio en mi corazón para todo aquello. Siempre. Hasta el último día de mi vida.

Por cierto, la canción contiene un texto de denuncia social sobre la pobreza y las condiciones de vida para mucha gente en Londres, que es sin duda la situación para mucha gente en muchas ciudades. Pero para mí siempre será una historia de mi pasado.

Y siempre la sentiré así.

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Autor: Fenrir

Escritor aficionado, me gusta la aviación, el cine, la cerveza, y una buena charla sobre cualquier cosa que ataña al ser humano.

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