Hablemos de plagios

Vamos a hablar de plagios, claro que sí. El plagio es algo recurrente desde el origen de los tiempos, cuando hace cuatro mil años, un sumerio envidioso robó una tablilla de piedra con un texto cuneiforme a otro sumerio, y la vendió como propia. Ha llovido mucho desde entonces, pero la esencia del plagio permanece.

¿Qué es el plagio? Es esa cualidad que tienen algunos seres humanos para copiar una obra, otorgársela como propia, hacer creer a los demás que es una obra propia, y, en casos extremos, llegar a creer que es propia. En ciertos casos también, usando argumentos legales. Por eso, registrar una obra, especialmente si es extensa y/o importante, en algún medio como por ejemplo Safecreative, es fundamental.

Más o menos a todos los que llevamos un tiempo publicando nos han plagiado alguna vez. Quizás porque el contenido les ha parecido interesante, quizás simplemente porque alguien ha creído que merecía la pena hacerse con ese trabajo. La desventaja de Internet es que plagiar es muy fácil. La ventaja es que también es fácil detectarlo.

plagio

Yo me encuentro de nuevo en la tesitura de haber sido plagiado. En este caso, el texto anterior a este, sobre relaciones laborales. El plagio puede verse en este enlace. La última vez fue con “Operación Folkvangr”. Avisé a aquella web de literatura, que mantenía el libro con otro autor, y amablemente se ofrecieron a borrarlo, una vez demostré con documentación legal que la obra no era de aquel individuo, sino mía.

Esto a veces funciona a la primera, a veces hay que insistir, y a veces es un calvario, como ya expliqué hace poco en relación a la página de libros de una poderosa compañía donde alguien estaba plagiando, no uno, sino varios libros. La compañía no era Amazon. Lástima haber tenido que borrar aquellas entradas, había varios comentarios de lectores positivos. Pero lo felicitaban a él, al plagiador. No es necesario que nadie me dé una palmadita en la espalda, aunque siempre se agradece. Pero que se la den a otro por un trabajo propio, es algo que no estoy dispuesto a admitir.

Al final de este blog, a la derecha, después de los chistes y otras historias, existe una indicación, con una imagen de Sandra, que especifica que no se puede reproducir su contenido sin permiso. Recomiendo, si no lo ha hecho ya, que lo ponga en su blog, porque siempre es un argumento más. Es una acción que, de todas formas, no intimida a algunos, que cortan y pegan y plagian como quien pela patatas. Yo no estoy en contra de que alguien reproduzca mis textos en otro blog, al contrario, me sentiré muy honrado por ello. Solo pido que me informe, y que indique el origen y autor. O, al menos, si no me informa, que por lo menos indique el origen. No creo que sea pedir tanto.

Y hoy, lamentablemente, he comprobado que, de nuevo, me han plagiado. Y esta vez han sido rápidos. Se trata, como comentaba antes, del artículo de ayer, sobre el mundo de Linkedin y las relaciones laborales.

No se han molestado en cambiar el texto, ni en cuadrar las fotos. Para qué. Cortar y pegar, que total, el autor no se va a enterar. Pero el autor no solo escribe; también sabe usar Google y rastrear precisamente este tipo de situaciones. No es tan difícil, si usted quiere probarlo, solo basta con usar las opciones adecuadas del buscador Google: usar doble comilla para buscar textos fijos, y fijar la fecha de publicación en las últimas horas o días. Por ejemplo, “La leyenda de Darwan” buscará entradas que exactamente tengan este texto. Curiosamente, el plagiador ni se ha molestado en darse cuenta de que hay una mención a “La leyenda de Darwan”, lo cual delata su procedencia real. Señores plagiadores, un consejo: si plagian, háganlo con un poco de gracia, que son ustedes bastante torpes.

Este pequeño truco sirve para llevar un primer control sobre trabajos plagiados. Podemos poner textos que hayamos publicado, y buscar si hay coincidencias. Pero algunos plagiadores, muy hábiles ellos, son más sofisticados. Toman un texto, pero lo cambian ligeramente, sobre todo aquellas palabras y frases que puedan permitir hacer un seguimiento. No pasa nada, que no cunda el pánico. Existen páginas que, dado un texto, buscan similitudes, que no textos iguales, lo cual nos ayuda a detectar plagios.

Por ejemplo, si quiere usted conocer algunas de ellas, puedo recomendarle este enlace, donde se especifican varias páginas antiplagio, y en donde indican las características de cada una. Algunas son gratuitas, otras con opciones de pago para ya temas más profesionales. En cualquier caso, nos van a ayudar a detectar a ese individuo que quiere ir rápido por el camino de las letras y la literatura.

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Y ya está, no hay que ser un mago de la informática ni nada por el estilo. Con estas pequeñas recetas, podemos rastrear si han plagiado nuestros artículos o libros, o lo que sea que hayamos escrito.

En este caso concreto que traigo como ejemplo, si se examina la página plagiadora, se verá que la misma es un completo desastre. Errores por todas partes, símbolos mal traducidos, textos en cualquier formato, y, sobre todo, un ansia por publicar todo lo que sea, cuando sea, como sea. Por eso, si usted es plagiado, lamento decirle que muchas veces es por rellenar. En páginas como esta, toman nuestros textos para meter más y más material, sin orden ni concierto. En otras páginas sí, ahí los plagiadores eligen con algo más de cuidado.

En definitiva, plagiar no es, ni mucho menos, y como suele decirse, el mayor de los halagos. En absoluto. Es un robo de un trabajo, mejor o peor, pero propio de uno al fin y al cabo. Y debe ser perseguido y denunciado. Porque puede que seamos escritores de tercera regional, pero, al parecer, algunas veces algunos no lo tienen en cuenta, y quieren pasar por lo que no son. Debemos evitarlo, y debemos tomar medidas. Yo ya he preparado mi bombardero pesado, alquilado directamente a Donald Trump.

En fin, y hablando en serio, seamos respetuosos con el trabajo de otros, y pongamos un simple enlace a la página original. Quedaremos muy bien, y el autor se sentirá satisfecho.

Es lo menos que podemos hacer por los escritores: respetar su trabajo, como nosotros queremos que se respete el nuestro.


 

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4 comentarios en “Hablemos de plagios”

  1. El plagio es, lamentablemente, una actividad extendida. Se dice de DC y Marvel que han incurrido en plagio ya que algunos de sus personajes son muy parecidos. En ese caso, la pregunta es ¿Quién plagió a quién?
    Si bien es cierto, usted publicó Operación Folkvangr en una página de ebooks gratis pero, eso no da derecho a nadie para robarle porque en ese libro está plasmado parte de su ser: su tiempo, su mente, su esfuerzo. Me imagino que ese tipo ni ni siquiera debe haber hecho el esfuerzo de cambiar los nombres a los personajes.

    1. Efectivamente, tuve un tiempo el libro en Entreescritores para descarga, pero eso no implica poder tomar una obra y plagiarla lógicamente. Ni siquiera se molestó en cambiar nombres ni nada, lo puso tal cual. Afortunadamente la editorial lo quitó rápidamente de su catálogo.

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