No sé si son héroes, pero sí se que son humanos

Estos días he tenido la oportunidad de ver varios vídeos de personal sanitario que graban vídeos sobre el Covid-19. Los hay de todo tipo. Muchos son con consejos y comentarios, guías y ayudas, o contando la experiencia personal, en caso de haber sido infectados por el SARS-CoV-2, que es el nombre del virus, porque Covid-19 es el nombre de la enfermedad que provoca el SARS-CoV-2. No es que sea algo crítico, pero conviene diferenciar términos siempre.

Algunos de los vídeos hablan de temas muy diversos además de la enfermedad, pero me gustaría detenerme en una enfermera estadounidense y su testimonio. Me ha impactado muchísimo. Porque es un testimonio claro, conciso, directo, y brutal, de lo que pueden llegar a sufrir estos grandes profesionales durante el desarrollo de su trabajo, en unas condiciones muchas veces durísimas.

Hay una frase que me impactó sobre todo, cuando dice que no dejaría su trabajo por nada del mundo, pero que está sufriendo muchísimo. ¿Cómo se explica? Yo personalmente la entiendo perfectamente, y creo que deberíamos hacer un esfuerzo todos para llegar al fondo de sus palabras, y a hacerlas nuestras. Sus palabras tienen dos elementos clave: desesperación, y determinación. Desesperación por su situación  y la de sus compañeros, y determinación por seguir adelante, no importa el coste humano, social y profesional que pueda acarrearle su trabajo.

nurse
La enfermera de un hospital de Nueva York D’Neil Schmall

Esta enfermera representa la situación de muchos profesionales. ¿Es débil porque llora, porque está desesperada, porque no puede más? Al revés. Ella realiza su trabajo, y en casa o el hotel hay que sacar toda esa tensión acumulada durante las interminables horas de atención a los pacientes. Y un método muy bueno es llorando. Lo digo como terapia por supuesto, que nadie se confunda. Que tenga que llorar es monstruoso, pero insisto, es al menos una terapia para poder extraer toda esa desesperación, y esa sensación de impotencia que lleva dentro.

Porque la otra palabra es impotencia; tal como dice ella, entrar en una habitación del hospital y comprobar que lo que antes era un paciente por el que ha luchado denodadamente ahora es un cadáver. Sí, es un trabajo. Y sí, el profesional sanitario debe mantener una distancia emocional con los pacientes. Pero, en una situación de caos y de emergencia como la que estamos viviendo, ningún ser humano es capaz de soportar tanta tragedia sin romperse antes o después. Por eso creo que llorar es una terapia. No la mejor. No la ideal. Pero es, al menos, una forma de dejar salir todo el dolor que se lleva dentro.

Vaya desde aquí mi más profunda admiración por estos profesionales, sean de donde sean y vengan de donde vengan, que en todos los países están dando sus vidas, literalmente, por salvar a sus pacientes. Dicen que son héroes. Ellos saben que están haciendo su trabajo. Pero no lo olvidemos: lo que sí sé es que son seres humanos, mucho antes que héroes. Seres humanos, que, además de aplausos, necesitan materiales y recursos, necesitan horas de descanso, necesitan su propia atención, y necesitan poder seguir adelante un día más.

Mando desde aquí un enorme abrazo a todos esos profesionales, desde el director de los hospitales hasta el último empleado, y especialmente, el personal que está teniendo que luchar de una forma tan dura y brutal.

Yo, que he tenido que superar tres situaciones médicas graves, la última hace poco y que puso en peligro mi vida, nunca olvidaré el trato profesional y humano que he recibido siempre. Esa doctora que siempre estaba atenta a mi evolución, y esas enfermeras que siempre entraban con una sonrisa en su rostro, y una mirada de cariño y dulzura. Eso también cura, se lo aseguro. No es la cura, pero ayuda muchísimo.

Esperemos, una vez más, que todo esto sirva para aclarar quiénes son los que deben tener la atención de las sociedades. Esas personas que están ahí, día y noche, y lo dan todo por nosotros, dejándose la piel, incluso la vida. Nunca podremos reconocerles su trabajo lo suficiente.

Esperemos que esta locura acabe pronto, y puedan sonreír de nuevo. Lo merecen. Más que cualquier premio o aplauso. Porque los héroes están en el cine; ellos solo quieren volver a sus vidas cotidianas. Ni más, ni menos. Muchas gracias.

Autor: Fenrir

Amateur writer, I like aviation, movies, beer, and a good talk about anything that concerns the human being.

4 comentarios en “No sé si son héroes, pero sí se que son humanos”

  1. La verdad es que actualmente los héroes ya no llevan capa, ni mallas ajustadas, ahora tenemos miles de ellos, en nuestros hospitales, atendiéndonos en la frutería, panadería, farmacia, etc… aunque claro, estos no tendrán películas ni sagas…

    HemosVisto!

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  2. Para que luego, después de volver a casa exhaustos física y emocionalmente, un X (me ahorro la descripción) les coloque un cartel en su puerta diciéndoles que se vayan a otra parte, por temor a contagiarse. Ah, el humano…un afectuoso saludo…

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