Elecciones USA: cambiamos votos por balas

Vamos con un nuevo artículo sobre ese mundo misterioso e incomprensible para el europeo medio llamado Estados Unidos. Incomprensible en cuanto a ciertas actitudes y modelos socioeconómicos, como el hecho de que la vida deba pagarse, mientras que la defensa de esa vida se otorgue a equipar a toda la población con todo tipo de armas, incluyendo armas ofensivas diseñadas para la guerra.

Una de las cosas más sorprendentes de Estados Unidos es su defensa de la libertad mediante el uso de armas. Esas armas que, unidas a una polarización extrema de la sociedad, conllevan un peligro inmediato: el desarrollo de eventos armados cada vez más evidentes, en número de casos, y en número de fallecidos y heridos.

A todo ello hay que sumar ingentes cantidades de dinero empleadas en la desinformación y en la manipulación, como ese monstruo llamado Qanon, y en la idea obsesiva que se está imponiendo por parte del partido republicano:

Si ganamos, será porque es lo justo. Si perdemos, será porque nos han robado las elecciones, y tomaremos medidas. Legales, y militares.

El martes 3 de noviembre de 2020 comenzará una época de grandes convulsiones gravísimas y terribles en Estados Unidos. Saqueos, manifestaciones armadas con actividad de armas de fuego, acciones legales con el fin de manipular los resultados, negación de esos resultados desde grandes poderes que apoyan al partido republicano, especialmente aquellos que se han visto beneficiados de la manipulación que durante cuatro años ha llevado a cabo Donald Trump, y, en definitiva: un objetivo: negar la pérdida de las elecciones. Y usar cualquier medio a su alcance para mantenerse en el poder.

¿Cuál es la solución para evitar las situaciones de conflictos armados en las calles de Estados Unidos? ¿Cómo evitar el uso de armas de fuego? Muy sencillo: comprando, por parte de la población, ingentes cantidades de armas de todo tipo. El fuego se combate con el fuego. El odio con odio. Y la ira con ira.

Cuando incluso los profesores de primaria son conminados a portar armas, algo muy grave se está comunicando a las nuevas generaciones: solo las armas son el camino para encontrar soluciones a cualquier conflicto. Solo las armas son la respuesta al miedo.

Cuando se ven cosas como cambiar las delimitaciones de los barrios para mejorar los resultados, cosas como amenazar a los votantes del partido demócrata mediante cartas, acusar a esos mismos votantes de ser socialistas comunistas, y cuando se vierte claramente la idea de que, cualquier voto que no sea el voto deseado, tendrá consecuencias gravísimas en forma de disturbios armados y manipulaciones de la política y la justicia, podemos preguntarnos: ¿es realmente Estados Unidos una democracia?

Ningún país tiene un democracia perfecta. Pero la democracia de Estados Unidos se ha convertido en una manipulación constante de la realidad, con el fin de obtener unos fines que se deben ganar por cualquier medio. Eso no suena a democracia. Eso suena a otras cosas mucho peores. Y cuando esas ideas son cementadas mediante grupos de extrema derecha, armados hasta los dientes y dispuestos a actuar, esa democracia es cualquier cosa menos un voto libre.

Pero, por supuesto, muchos dirán que estoy totalmente equivocado. Que el martes ganará el mejor, y que no ocurrirá nada. Que se elegirá presidente, y que todo se desarrollará según las reglas establecidas en la Constitución, y en la larga historia democrática de Estados Unidos.

Espero, deseo de todo corazón, que esas personas tengan razón. Y espero tener que añadir una edición a este texto donde reconozca mi gran error. De verdad, de todo corazón, espero y deseo escribir esa nota.

De momento, esto es lo que pienso, y no soy el único. Al fin y al cabo yo no soy ningún experto, y puedo estar totalmente equivocado. Lo veremos a partir del miércoles 4 de noviembre.

Hasta entonces, como mínimo, este texto insistirá en una sola idea: las armas han sustituido a los votos. Y sus consecuencias son conocidas desde hace miles de años. Inter arma enim silent leges. cuando las armas suenan, la justicia calla. Cicerón.

Autor: Fenrir

Amateur writer, I like aviation, movies, beer, and a good talk about anything that concerns the human being.

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