Dime que me quieres aunque sea mentira

Muchos lectores recordarán la frase del título de esta entrada de una antigua canción, también de algún libro, o de frases en ciertos pasajes de relatos diversos. Lo cierto es que el ser humano disfruta engañando, pero disfruta mucho más siendo engañado.

En la antigua serie de televisión de ciencia ficción “Espacio 1999”, la Luna había dejado la Tierra por una explosión nuclear. En un capítulo, unos seres extraterrestres hacen creer a los habitantes de la estación lunar que han vuelto a la Tierra. Al amante de la música le hacen creer que es ahora un gran concertista en Viena. Al amante del mar le hacen creer que es un importante investigador marino. Al que soñaba con ser deportista le hacen creer que es medalla de oro en los juegos olímpicos…

Toda la tripulación cae presa del engaño, excepto uno por supuesto, que estaba en un coma profundo por una lesión y no ha podido ser manipulado. Cuando este personaje intenta decirles a todos que viven en un sueño, todos se burlan de él y le ignoran. Finalmente puede llevar a cabo un proceso para desactivar el engaño obviamente, si no la serie se hubiese acabado ahí.

Pero ese capítulo me impresionó en su momento cuando lo vi, porque entendí que era una imagen de una realidad humana que nos define desde tiempos inmemoriales: somos felices cuando somos engañados. Cuando nuestra pareja nos dice que nos ama aunque sea mentira; cuando el político nos dice que es la solución a nuestros problemas. Cuando los medios de comunicación manipulan los datos para agradar y contentar a sus lectores. Cuando el populismo nos narra susurrantes sueños de grandeza de nuestro país, nuestra bandera, y nuestra raza, que nos hace intrínsecamente superiores a los demás.

Sí, nos gusta vivir en la mentira. La medicina mágica que curará cualquier virus. El tratamiento energético que redirige nuestras fuerzas positivas. El remedio antiguo de los druidas que cura el cáncer. La palabra definitiva de un dios antiguo que nos promete un sueño eterno de felicidad si cumplimos y seguimos sus mandatos.

La mentira es esa balsa que nos protege del mar de la verdad, y nos ayuda a superar los males con creencias y supuestos que no tienen ninguna base científica, moral, ética, social, o política real. Pero que nos otorga la paz que ninguna verdad nos podrá dar jamás.

La mentira, es, en definitiva, la cura que nos ayuda a superar la verdad. Una verdad dura, áspera, amarga, siempre fría, siempre distante, siempre alejada de nuestras creencias, de nuestros sueños, de nuestras ambiciones. Una verdad que nos niega cualquier posibilidad de poder imaginar que seremos los héroes salvadores de algún destino escrito en las estrellas única y exclusivamente para nosotros.

Vivamos en la mentira. Dejemos que la marea del engaño nos envuelva, nos meza en la cuna de las falsedades, y nos deleite con una voz dulce y cálida sobre cuán grandes somos, y cuán equivocados están todos los demás.

Vivamos en la mentira. Porque la única verdad final es la muerte. Y esa es, para todos, la gran verdad que hay que ocultar. La Verdad Final que más tememos. Y la única a la que, con toda seguridad, nos tendremos que enfrentar siempre.

Visto lo visto, ignoremos la verdad. Y seremos felices durante nuestras cortas existencias en este pequeño planeta perdido de la galaxia. Perdón, quería decir, en este mundo que es el centro del universo, hecho por un Dios perfecto para dárnoslo a nosotros, como seres superiores a todo lo demás.

Vivamos la mentira con entusiasmo. Porque, si el motivo de vivir es obtener la felicidad, y la mentira es el camino más fácil, más rápido, más cómodo, para obtenerla, ¿quién podría imaginar querer vivir de la verdad?

Autor: Fenrir

Amateur writer, I like aviation, movies, beer, and a good talk about anything that concerns the human being.

4 comentarios en “Dime que me quieres aunque sea mentira”

  1. Qué loco, no? Coincido en que la mentira hace más dulce nuestro peregrinar por el universo. Pero… ¡qué engaño! ¿A quién le permitiremos que nos mienta? ¿En quién depositaremos nuestra felicidad? Porque permitir que nos mientan puede darle la llave maestra al mentiroso para que decida nuestro destino. ¿Estamos dispuestos a eso?

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    1. Aparentemente mucha gente está dispuesta a la comodidad de la mentira, porque han vivido en esa mentira desde sus orígenes. Han tenido la mentira como medio de vida, y no entienden otra forma de explorar sus vidas y el universo. Por eso la educación debería incidir en la verdad, siempre, cueste lo que cueste, y duela lo que duela. Porque la verdad es dolorosa, es dura, es fría, pero es la única que nos hace valedores de nuestro lugar en el mundo. Saludos y gracias por comentar.

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    1. Sin duda, y es un tema muy interesante. Por ejemplo en memorias a largo plazo cambiamos muchos de los elementos recordados, y estamos completamente convencidos de que fueron según esa reestructuración que hacemos de esos recuerdos. Eso nos permite muchas veces adaptarnos a memorias del pasado que pueden ser dañinas, pero también crean conflictos internos que pueden generar neurosis. Es un tema sin duda apasionante. Gracias por comentar.

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