El amor no tiene orgullo, ni vanidad

¿Cuántas veces hemos perdido lo más querido, aquel ser que era nuestro faro, nuestro camino, nuestra vida, por orgullo? ¿Cuántas veces hemos gritado en silencio el nombre de ese ser que es nuestra vida, pero que nos obligamos a enterrar entre miedos, vergüenza, y arrepentimiento, con tal de no sacarlo a la luz?

¿Cuántas oportunidades de pedir perdón hemos dejado pasar, porque dábamos por sentado que alguien debe ganar, y alguien debe perder, cuando el amor se ha roto por un odio que encierra el más grande de los amores?

¿Cuántas veces deberemos comprender que el amor no tiene ganadores, ni perdedores, y que si se ha de perder, debe ser siempre en pie de igualdad?

Son preguntas que deberíamos hacernos, si queremos empezar a entender por qué aquel amor se perdió en la noche. Son cuestiones que debemos empezar a sondear, en lo más profundo de nuestra alma, si queremos encontrar las respuestas.

No las respuestas de nuestra vanidad y nuestra avaricia, sino las respuestas que sangran desde el fondo de nuestro corazón. Respuestas a preguntas que tememos hacer, pero que debemos enfrentar, si queremos empezar a entender que nuestro orgullo es el mayor muro que podremos jamás construir. Y nuestro arrepentimiento, el mayor puente para encontrar la paz.

Quizás el amor no vuelva. Quizás no haya piedras ya para construir el puente.

Pero al menos habremos derribado el muro de la vanidad y el orgullo. Y otros puentes se podrán tender. Quizás no hoy. Quizás no mañana. Las heridas son demasiado profundas.

Sin embargo, puede que, un día, una sonrisa amiga nos tienda otro puente. Y tengamos otra oportunidad. Y construiremos un nuevo amor. No con orgullo. No con vanidad. Sino con un puente fuerte y seguro. Un puente que no cerrará la herida que arrastramos eternamente.

Pero será un puente que nos dará, al menos, una oportunidad para la paz. Y podremos dejar de llorar.

Y de ver cómo nuestra alma se desangra, una vez más.

Autor: Fenrir

Amateur writer, I like aviation, movies, beer, and a good talk about anything that concerns the human being.

4 comentarios en “El amor no tiene orgullo, ni vanidad”

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