Alternativas para el cámbio climático

El próximo día 16 de septiembre sale a la venta, para Nintendo Switch, el nuevo juego que he llevado a cabo, con el soporte de una empresa de actividad educativa y formativa de Barcelona, y el apoyo de un distribuidor de videojuegos de Madrid. El punto crucial de este juego: la concienciación por el cuidado de la Tierra y el cambio climático. ¿Es posible concienciar a las nuevas generaciones de la importancia de este fenómeno? Porque parece que los mayores no son capaces, en muchos casos, de entender la importancia de este asunto, crucial para el futuro de la Tierra.

Es un tema que me preocupa desde niño, y he encontrado el apoyo de dos entidades que creen que mi idea puede tener una proyección internacional. Pero, ¿qué es el cambio climático? ¿Y por qué debería ser mucho más que un juego? Porque, no nos engañemos: el proceso es ya irreversible. Lo único que podemos hacer es tratar de minimizar los efectos.

Cambio climático, una realidad que está aquí para quedarse

Cambio climático: realidad dolorosa.

El cambio climático es una realidad. Por este término se conoce a un conjunto de fenómenos desarrollados en la atmósfera terrestre, por los cuales la temperatura media crece constantemente y de forma paulatina. Ello conlleva modificaciones importantes en la climatología general del planeta. Dos de esos fenómenos son zonas con temperaturas muy altas y casi una nula actividad de lluvias, y otras zonas con temperaturas bajas, además de fenómenos violentos acrecentados, como huracanes y tornados entre otros.

En este sentido, una parte de la opinión pública considera tres cosas:

1- No hay cambio climático. Los fenómenos que se observan son los habituales.
2- Sí hay cambio climático, pero no es el ser humano el que los provoca.
3- Sí hay cambio climático, y el ser humano es responsable.

Si el punto 1 es cierto, entonces todos los fenómenos crecientes que se están observando en las últimas décadas no tienen un origen en el cambio climático, sino que son simplemente fenómenos habituales sin más trascendencia. El crecimiento de estos fenómenos, su mayor potencia, y su capacidad de destrucción es algo que no podemos evitar, y debemos gestionar sin que ninguna acción humana pueda cambiar esta situación.

Si el punto 2 es cierto, podríamos pensar que la actividad humana contribuye a este fenómeno, que se habría dado de todas formas. ¿Qué ocurriría si la actividad humana se redirigiera a un tipo de economía y de industria con mayor cuidado con las causas del cambio climático? ¿Se podría frenar de algún modo, o, al menos, minimizarlo? Si fuese así, y no se actuase, sería irresponsable no reducir los efectos del cambio climático.

Si el punto 3 es cierto, entonces la humanidad tendrá que asumir que solo un cambio importante en la actividad industrial y comercial puede minimizar el cambio climático. Eso no es incompatible con el progreso y el desarrollo. Se trataría, en última instancia, de desarrollar tecnologías, procesos industriales, y actividades económicas compatibles con el respeto al clima y a la naturaleza. Actualmente, aunque se están haciendo esfuerzos en este sentido, casi toda la comunidad científica está de acuerdo en una cosa: el punto 3 es el correcto, y la actitud humana es insuficiente para, al menos, paliar los efectos del cambio climático.

Las razones para negar el cambio climático.

¿Por qué no hay una política real y efectiva para paliar el cambio climático? Porque ello afectaría a industrias tradicionales, que verían cómo su línea de negocio queda alterada. Si queremos ver un ejemplo reciente, recordemos que, cuando llegó la electricidad a Estados Unidos, muchas empresas de gas pusieron una gran resistencia a cambiar las lámparas de gas por otras eléctricas. Incluso lanzaban mentiras sobre los peligros de la electricidad, que podría afectar al ser humano de diferentes formas.

Lo cierto es que el cambio climático parece ser una realidad, según denuncia la mayor parte de la comunidad científica. Incluso personas muy aferradas a la idea de que estos cambios no son reales están teniendo que ceder ante los hechos cada vez más evidentes.

Todavía hay tiempo, pero se agota.

Estamos dejando un planeta que se encamina al desastre a las generaciones futuras. Ellos nos responsabilizarán de haber priorizado intereses personales al cuidado de nuestro planeta. Algo que afectará al futuro de nuestros hijos y nuestros nietos.

Pero no es tarde: podemos todavía intentar minimizar, en la medida de lo posible, esos efectos. En nuestra mano está. Y esto no va de política ni de ideas de unos u otros: esto va del cuidado del planeta, de respetar el clima y la bioesfera, y de entregarles a nuestros hijos un mundo donde puedan vivir en paz y sin temor a una destrucción creciente. Si no lo hacemos por nosotros, hagámoslo por ellos. Para que su mundo sea un lugar lleno de vida, no una constante tormenta de fuego o nieve. Muchas gracias.

Información sobre el cambio climático en este enlace.

Autor: Fenrir

Amateur writer, I like aviation, movies, beer, and a good talk about anything that concerns the human being.

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