Adiós a Lektu, el penúltimo baluarte de las letras

¿En qué se parecen mi vida a los portales de literatura donde publico mis libros? Se parecen en que, en ambos casos, cuando parece que van mejor las cosas, explotan como un volcán. ¿Alguien tiene por ahí un sencillo misil nuclear con el que desintegrarme en átomos? Porque la verdad es que, red literaria que toco, red literaria que cierra. He mudado tanto mis libros de portal que solo les falta pasar por la Estación Espacial Internacional.

La red literaria Lektu tampoco ha resistido la violencia de las redes sociales, y no es de extrañar

Bueno, quizás sea un poco exagerado, pero compréndalo: por fin consigo un portal, Lektu, donde la gente parece que valora mi trabajo literario (después del fracasado Entreescritores y las redes), y, de nuevo, el portal está cayendo en una espiral que indica claramente el final de su existencia. Y es una pena. Una verdadera pena.

Hablé no hace mucho de Lektu, como un portal de literatura que me había dado la oportunidad de darme a conocer, y en donde he recibido una respuesta muy positiva por parte de los lectores, con varios libros en las primeras posiciones, e incluso un número 1. Y ahora me encuentro con este comunicado:

Comunicado final de Lektu en Twitter. Lea los comentarios. Si se atreve.

¿Qué ha pasado con Lektu? La respuesta está, cómo no, en las redes sociales, por supuesto. ¿Cuántas veces he declarado en este blog que son totalmente destructoras? Sí, se pueden usar para cosas interesantes, y tienen su utilidad. Pero no nos engañemos: las redes sociales tienen un componente destructivo de primer orden.

Dicho y hecho. Al parecer se complicó el tema con una escritora en Lektu, y en Twitter comenzaron a desarrollarse de forma imparable una serie de acusaciones y contra-acusaciones que fueron escalando, hasta el punto que el desembarco de Normandía parecía un fin de semana en la playa con los abuelos. Todo estalló por los aires, y los responsables de Lektu dijeron lo que las mujeres suelen decirme tras la tercera semana saliendo juntos: ¡Al infierno con todo!

Pero, hablando en serio ahora, la verdad es que no me sorprende. De hecho, es sorprendente lo que ha aguantado Lektu, teniendo en cuenta el enorme caudal de libros y autores que ha movido desde su fundación. Un proyecto literario que, como tantos otros, no ha dado frutos económicos. ¿Alguien se sorprende? ¿Ganar dinero con la literatura en el siglo XXI? Es más difícil que conseguir que un político no mienta durante una hora entera de su vida.

Esta situación es reír para no llorar. Ya estoy descargando todo el material de Lektu, que obviamente tengo almacenado, pero en formato word principalmente. Aquí lo tengo ya formateado en epub, mobi y pdf, que son formatos muy habituales. Y voy a migrar a una nueva plataforma, de lo cual informaré pronto.

Dejé las redes sociales porque son, como digo, destructivas por naturaleza. E hice muy bien. La gente de Lektu ha estallado, y no les culpo por ello. Sí, por supuesto que perdieron las formas, y eso es censurable. También es cierto que luego se disculparon, lo cual no suele suceder a menudo.

Pero, más allá de eso, hay que pensar en el enorme esfuerzo de trabajo de Lektu durante estos años, y el impulso que ha servido para muchos escritores, yo entre ellos.

¿Debemos olvidar todo eso porque un día perdieron los nervios? Yo creo que podemos respetar que todos somos humanos, y que podemos cometer errores. Porque todos, sin excepción, hemos cometido errores. Y todos, sin excepción, hemos tenido un día malo. Y no es que quiera excursarles; solo quiero explicar que luego se disculparon, y quisieron arreglarlo. Pero era tarde; Twitter estaba en marcha, y su máquina destructora se encargó de barrer a Lektu y a sus representantes como solo las redes sociales pueden.

¿Le queda una oportunidad a Lektu? No lo creo. Este tipo de situaciones queman y dejan la mente tocada. A mí me pasó con un portal que gestioné durante diez años (2003-2013), donde el número de visitas era de unas cuatrocientas mil al mes, con más de quince mil usuarios registrados y una miriada de foros. No, no era una red literaria, era de simulación aérea y aviación en general. Y ya tuve como para dos vidas con aquella experiencia. Nunca mais.

Mucha gente acaba hundida en las redes sociales, sobre todo aquellos que, por su personalidad, disponen de menos defensas ante ataques indiscriminados de extraños. Ello puede conllevar traumas psicológicos muy importantes

Yo mando desde aquí un fuerte abrazo al equipo de Lektu, y les digo que entiendo que abandonen el barco. Yo mismo salí de las redes porque no toleraba tanto comportamiento absurdo y tanto odio. Ahora toca mudarse de nuevo. Y buscar otras redes literarias. De hecho, acabo de darme de alta en la nueva red. Seguro que en cuanto suba tres libros anuncian el cierre. Total, ya estoy acostumbrado.

Es un momento triste. Para mí, y para el mundo de literatura. Estamos perdiendo grandes héroes que lo han dado todo por la literatura. Y no nos podemos permitir el lujo de ver cómo caen nuestras redes literarias. ¿Qué nos quedará luego? ¿Ver la televisión? Por todos los dioses, antes me hago monje.

Un día nos despertaremos y veremos que las redes sociales lo han invadido todo, y lo han destruido todo. Especialmente el pensamiento racional, el permitir escuchar y ser escuchado, el saber ser tolerantes, y, sobre todo, el encontrar y tender puentes para la comunicación. Todo eso es lo que están destruyendo las redes sociales.

Y al final todo será ruido. Ruido, y una turba enloquecida en Internet buscando a su próxima víctima. Lo que digo: una pena.

Autor: Fenrir

Amateur writer, I like aviation, movies, beer, and a good talk about anything that concerns the human being.

8 comentarios en “Adiós a Lektu, el penúltimo baluarte de las letras”

  1. Hola desde Venezuela, es lamentable lo ocurrido, pero la vida es un efecto boomerang cosechas lo que siembras. Tarde o temprano para todos los que amamos escribir saldremos adelante. Puedes seguir trabajando en tu blog, y simplemente disfrutar de lo que haces, lo más significativo es que haces lo que amas, y no pienses que eres tú el problema, simplemente eres parte de ese aprendizaje. La vida ofrece muchas posibilidades y no siempre las que tienen más acogida o más personas, son las mejores. Estoy segura que quienes te leemos, dejas una huella, y eso es lo que importa. Incluso a veces, no somos valorados en nuestro tierra, y otras fronteras te aprecian y disfrutan tu trabajo. Éxitos y bendiciones para ti, desde Puerto La Cruz Anzoátegui Venezuela.

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    1. Muchas gracias por tus palabras. Sin duda la literatura da momentos muy buenos y otros muy duros. Al final lo que cuenta es el resultado. Un solo lector que disfruta de la lectura es el premio a años de trabajo. Solo por eso habrá merecido la pena el esfuerzo. Un abrazo desde Barcelona, España.

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