Marie Curie, cuando la perseverancia es futuro

La frase de la semana es de la eterna y maravillosa Marie Curie. Una mujer que no solo ganó el premio Nobel. Además, ganó dos. Y los mereció sobradamente, porque la suya fue una vida llena de trabajo, de esfuerzo, de sacrificios, y de lucha por el conocimiento.

Curie era una anomalía en su época. Una mujer en un mundo dominado de forma absoluta por hombres, supo sin embargo ganarse el respeto y la admiración de la comunidad científica. Y lo hizo como ocurre tantas veces: demostrando que una mujer puede hacer el trabajo con un nivel y calidad extremadamente altos.

Actualmente, en un mundo donde la situación de la mujer en la vida laboral ha mejorado ligeramente, pero donde la diferencias son todavía muy evidentes, y los prejuicios enormes, son muchos los que reclaman que el puesto de las mujeres es en casa, cuidando los niños, y en la cocina. Y achacan muchos de los problemas de la sociedad precisamente a la revolución de la mujer, cuando, si una sociedad ha de sobrevivir y mejorar, deberá, en primer lugar, hablar de igualdad. A todos los niveles, y también, igualando al hombre y a la mujer.

A veces dicen algunos: “es que el hombre y la mujer no son iguales”. Es cierto. No somos iguales. Hay diferencias anatómicas, psicológicas, evolutivas, de desarrollo, e intelectuales. Pero esas diferencias también se dan entre diferentes grupos de humanos, y entre cada ser humano. Yo soy distinto a cualquier otro ser humano, y cada mujer es también distinta a todas las demás, exactamente como ocurre con todos los hombres.

1911_Solvay_conference
Conferencia Solvay de 1911, con Curie sentada en la mesa. El segundo por la derecha es un joven Albert Einstein, aparte de otros muchos grandes de la época

Al final, las diferencias son la excusa que algunos dan para querer imponer criterios ajenos al progreso social, cuando, en realidad, son esas diferencias las que enriquecen las sociedades a todos los niveles. Si todos fuésemos clones, entonces ¿merecería la pena valorar la vida humana, en su infinita inmensidad de posibilidades? Que cada ser humano sea distinto es, precisamente, el germen del que surge la capacidad de crear cosas nuevas, cosas importantes, nuevas teorías, nuevas creaciones artísticas, y de abrir nuevos caminos.

Si todos fuésemos iguales, todos crearíamos lo mismo, y el mundo sería gris y oscuro. Y aburrido. Ser distintos nos da la oportunidad de ser mejores, aportando cada uno su punto de vista al progreso de la humanidad.

La frase de Curie en cuestión, que puede leerse abajo, nos deja bien claro que es el trabajo, el esfuerzo, la dedicación, la paciencia, la disciplina, y el coraje de perseverar, es el que crea nuevos mundos, nuevas posibilidades, nuevas metas. El camino rápido y fácil no lleva a ningún lado. Las grandes obras, los grandes logros científicos, la apertura de nuevos caminos, solo se hará mediante un trabajo serio y disciplinado, muchas veces de años, cuando no décadas. Ese es el secreto para el éxito. Todo lo demás son atajos que se disuelven en los dedos.

Y, en este mundo donde todo ha de ser instantáneo, mentes como Curie no tendrían cabida. Y eso es muy, muy peligroso. Porque si ignoramos y rechazamos el trabajo disciplinado y riguroso, estaremos sentando las bases para el desastre como sociedad y como especie. Y eso nunca debería ocurrir. Solo que está ocurriendo. Aquí, y ahora.

Marie-Curie

Anuncios

El día de la mujer es hoy, ayer, y mañana

Nota: este texto lo escribí por la mañana en la web de Facebook de La cocina de Sócrates. Por la tarde me encuentro con esta terrible noticia. No es premonición; es cansancio de ver cómo se repiten los mismos estereotipos una y otra vez a lo largo de los siglos.


Se me hace difícil pensar en un mundo donde la mujer tenga que sufrir cualquier tipo de negación en función del simple hecho de ser mujer. Dejando aparte de que biológicamente todos somos mujeres en los primeros estadios de desarrollo embrionario, lo cierto es que vivimos en una sociedad donde la mujer es vilipendiada, olvidada, y marginada constantemente. Las pruebas son abundantes e irrefutables.

No importa cuánto se diga de que no es cierto, o que ya no es “como antes”. La mujer sigue siendo apartada del papel que debería tener: el de la plena igualdad en todos los sentidos y oportunidades.

Hoy no es el día de la mujer, ni el día de ninguna reinvidicación especial a favor de la mujer. Pero hoy es el día en que debemos reflexionar, como cada día, en nuestro papel frente a la situación de la mujer en el mundo. Porque, no lo olvidemos: en muchos países la mujer no es más que un simple objeto de intercambio y de abuso constante. Una situación promovida por ciertas ideas milenarias totalmente caducas que deberían ser reemplazadas por filosofías modernas y de oportunidad para todos.

Hoy no es el día de la mujer; al contrario: todos los días son el día de la mujer. Y mientras no se establezca una verdadera igualdad, de palabra y de hecho, yo seguiré reclamando que esa injusticia acabe, de una vez, y para siempre. Solo en el plano de igualdad entre sexos podremos construir un mundo igual para todos, en deberes, y en oportunidades.

hipatia_de_alejandria
Hipatia de Alejandría