El proyecto Orion de la NASA. Tercera parte: destino: la Luna, y Marte

El pasado mes de octubre estuvimos dando una conferencia sobre el proyecto Orión de la NASA en la Universidad de Ingeniería Aeroespacial de Castelldefels (Barcelona), donde un público amable y entregado disfrutó durante hora y media del origen de la carrera espacial, los transbordadores, el propio proyecto Orión, y el futuro de la conquista del espacio. Queremos desde aquí agradecer a la organización de la Feria Barcelona Air Sim Meeting su amable invitación.

En dicha conferencia quedó clara una cosa: el nivel de desconocimiento del proyecto Orión, incluso entre gente aficionada, es enorme. Vamos a reflexionar de ello, y otros temas, ahora.

Alyssa Carson, de 13 años, se entrena actualmente para viajar a Marte en las instalaciones de la N.A.S.A.
Alyssa Carson, de 13 años, se entrena actualmente para viajar a Marte en las instalaciones de la N.A.S.A.

En la imagen superior, Alyssa Carson. ¿Qué hace aquí esta nena vestida de astronauta con esa cara de felicidad? Pues atención, porque esta nena ha demostrado tener una capacidad para la física, las matemáticas, y la astrofísica sorprendentes, y su sueño es ser astronauta. Dicho y hecho, la N.A.S.A. la está entrenando para que, si todo va bien, pueda cumplir ese sueño. Naturalmente compagina esos estudios con la vida normal de cualquier otro chico de su edad. Pero ¿es real su sueño?

Vimos en la primera y segunda parte de este artículo sobre el proyecto Orion, que la NASA ha tomado ideas del proyecto Apollo para crear una nueva generación de naves para vuelos por encima de órbitas LEO (Low Earth Orbit). Vimos también que ese camino es conservador, pero también realista, dado el bajo presupuesto de la NASA. Ahora vamos a ver el futuro de este proyecto, y qué resultados puede dar.

4 de diciembre de 2014: una fecha para la historia.

Efectivamente. El 4 de diciembre pasará a la historia como el día que se dio el primer paso hacia la Luna y, posteriormente, hacia Marte. La razón es muy simple: es el día en que se lanzará el vector Titan IV Heavy con la cápsula Orión. Esta cápsula no irá tripulada, como no lo han ido los primeros lanzamientos de anteriores cohetes tripulados (Mercury, Gemini, Apollo, etc). El día pasará sin pena ni gloria para la mayor parte de la humanidad. En sus quehaceres diarios, en sus vidas cotidianas, ignorarán que se está escribiendo el futuro de la humanidad en esos momentos. ¿Exagerado? Por supuesto. Como todo lo que tiene que ver con el sueño de la humanidad de progreso y conquista de nuevos territorios y nuevos retos. Al fin y al cabo, el espacio es la última frontera. Y el día 4 comienza la aventura de su conquista.

Hombres (y mujeres) de poca fe.

Esta frase es un clásico cuando se habla de gente que no cree en el futuro. Es increíble la poca fe que tiene en el futuro el público en general. Cuando en los años sesenta se hablaba del proyecto Apollo, el entusiasmo era impresionante. Ahora, con tanta tecnología, tanta información, y tantas posibilidades, mucha gente critica duramente proyectos como este de la NASA. No le ven un valor añadido, ni creen que merezca la pena. Son, sin embargo, felices poseedores de muchas tecnologías y servicios que nacieron con las investigaciones de la carrera espacial de los años sesenta y setenta.

La humanidad debe salir adelante. Debe abandonar la Tierra, y buscar nuevas “tierras de promisión”. Debe entender que la Tierra tiene unos recursos limitados. Así pues, proyectos como Orion no son solo importantes por los aspectos tecnológicos y científicos que puedan aportar, sino también porque son el seguro que debe tener la humanidad para poder definir un futuro más allá de este planeta, y más adelante, más allá del sistema solar. Pero vayamos por pasos, y poco a poco, que es como deben hacerse las cosas en ciencia.

¿Por qué volver? ¿Por qué volver a la Luna o ir a Marte?

La Luna y Marte, además del cinturón de asteroides, son los objetivos primarios del proyecto Orión. El objetivo de la Luna es múltiple. Veamos algunos de los elementos principales de por qué hay que volver a la Luna, y de por qué hay que ir a Marte.

1.- Porque están ahí.

Mucha gente dirá “qué tontería”. Pues no. La humanidad lleva 50.000 años yendo de unos sitios a otros “porque están ahí”. Un humorista, Luis Piedrahíta, promeaba en un monólogo hace un tiempo: “¿por qué, habiendo lugares tan fantásticos, los esquimales decidieron quedarse en el ártico? ¿Qué tontos no?” No. No son tontos. El ser humano tiende a ocupar todos los nichos ecológicos. Y ahora, va a ocupar los no ecológicos. Es su desarrollo. Su forma de ser. Es la clave que le ha permitido sobrevivir durante miles y miles de años. Sin ese instinto, la humanidad se habría extinguido hace miles de años.

2.- Porque hay recursos disponibles.

Otra cosa es pensar en la destrucción sistemática que provoca el ser humano al expandirse y usar indiscriminadamente los recursos naturales a su alcance. Es cierto. Por eso, mejor dejar esos recursos, y obtenerlos de fuera. ¿De dónde? Por ejemplo, de la Luna. ¿Eres ecologista? ¿Quieres un planeta habitable, limpio, y sin explotación? ¿Entonces por qué te niegas a la exploración espacial, y a usar los recursos de otros mundos, y dejar a la Tierra tranquila? La Luna dispone de muchos recursos. Usémoslos, y con ello, conseguiremos que la sobreexplotación de la Tierra vaya a menos. Ya será un muy importante primer paso. Con el tiempo, la Tierra podría volver a su estado natural. Con una humanidad que hubiese conquistado el espacio, y hubiese hecho habitables otros planetas, la Tierra podría seguir su curso natural. Evidentemente esa es una idea a muy largo plazo, pero, si no se da el primer paso, difícilmente podremos dar los siguientes.

3.- Porque somos demasiados.

Hay dos formas de solucionar la sobrepoblación humana: al estilo chino, impidiendo tener más hijos de un número determinado, o bien, expandiendo la humanidad a nuevos territorios. El primer caso tiene consecuencias que todos hemos visto ya: un problema de índole ético y moral de primer orden, desnaturalización del desarrollo estándar de la población, y problemas de recursos en ciertas zonas junto a sobrepoblación en otras. El segundo caso garantiza el futuro de la humanidad entre los planetas del sistema solar, y, más adelante, entre las estrellas.

La humanidad no está hecha para ser controlada en número, sino para expandirse, como lo está cualquier otra especie de la Tierra. La expansión nos dio, ya lo hemos visto, un futuro. Ahora, esa misma lógica implica que la expansión ha de continuar fuera de la Tierra. La Luna, por supuesto, no es un lugar ideal para vivir, pero sí una zona de experimentación de tecnologías que permitan adecuar al ser humano a la vida en otros ambientes, a menudo hostiles.

En el caso de Marte, el desarrollo lógico pasa por lo que se conoce como proceso de terraformación. Consiste, básicamente, en hacer que el planeta sea lo más habitable posible para el ser humano. También, que el ser humano se adapte, con el devenir del tiempo, a ese planeta. Aunque crear una atmósfera, mares, etc, es una idea maravillosa, eso queda para el futuro. De momento, con la tecnología actual, la idea es crear pequeñas zonas abovedadas habitables, donde se pueda generar una atmósfera, y se pueda desarrollar un ecosistema adaptado al planeta rojo. En unas pocas generaciones, la humanidad conquistaría un territorio completamente nuevo, para, de ese modo, continuar la expansión. Porque, naturalmente, Marte es un salto, pero la meta son las estrellas.

4- Porque es progreso.

La investigación aeroespacial ha traído a la humanidad muchas de las tecnologías que hoy en día nos parecen naturales y cotidianas. Ni son naturales, ni son realmente cotidianas. Llevan muy poco con nosotros, y fueron fruto del esfuerzo por abrir la frontera entre la atmósfera y el espacio exterior.

Por ello, es factible pensar, y absolutamente coherente, que nuevos desarrollos, nuevos retos, y nuevas fronteras, lleven a físicos e ingenieros a imaginar nuevos modelos tecnológicos que nos permitan crear sistemas más avanzados, sofisticados y modernos, que a su vez permitan ser repercutidos en la vida cotidiana de la humanidad.

Por otro lado, el progreso abre nuevas dudas, nuevos planteamientos, y nuevas formas de pensar, que son la base de nuevas soluciones. Los físicos están trabajando en encontrar respuestas a los aspectos más básicos del universo, y esas investigaciones son de doble recorrido: por un lado, pueden permitir nuevas tecnologías, pero también la creación de nuevas tecnologías pueden permitir investigaciones más avanzadas, que permitan que la investigación de base pueda progresar mejor y de forma más eficiente. Es un sistema que se retroalimenta a sí mismo, y que da frutos en cualquier circunstancia, como se ha comprobado decenas de veces.

5.- Porque es la única salida.

Puede parecer melodramático plantear que la única salida de la humanidad es migrar al resto de planetas del sistema solar, empezando por Marte, y siguiendo por otros potenciales, e, incluso, ir más allá, en búsqueda de planetas extrasolares. Actualmente ya se están descubriendo mundos potencialmente habitables para la humanidad. Algunos de ellos podrían ser candidatos en un futuro reciente para viajar hasta allá.

Existen problemas tecnológicos de una envergadura tremenda, por supuesto. Pero, precisamente por ello, dar el salto definitivo a la Luna, y viajar y conquistar Marte, son sin duda los primeros pasos que se han de dar. Nunca una empresa ha triunfado pensando solo en el corto plazo. Los proyectos y las empresas que triunfan son aquellas que alzan la vista y miran más lejos, más allá de sus pasos. ¿Y qué hay más lejos que las propias estrellas, esperando nuestra llegada?

Imagen artística del vehículo Orión con el vector de lanzamiento SLS
Imagen artística del vehículo Orión con el vector de lanzamiento SLS

Resumen: de quimera en quimera.

Aquellos lectores que hayan llegado hasta aquí pensarán que todo esto es una quimera. Y están en su derecho. Pero, como ya se comentó, aquel homínido que hace 50.000 años, en una sabana de África, decidió explorar qué había más allá de sus fronteras conocidas, abrió, sin saberlo, el futuro y la esperanza de la humanidad. Los que se quedaron, se extinguieron, y son hoy objeto de estudio de antropólogos y arqueólogos. Precisamente de los descendientes de ese homínido que soñó con conquistar el valle tras la montaña, mientras otros se reían de él (o de ella), sentados cómodamente en sus piedras y durmiendo plácidamente en sus cabañas.

No. No podemos cometer ese error. Tenemos que ser como ese homínido, alzar la vista, y mirar más allá del cielo, y de los planetas, hasta alcanzar las estrellas. Paso a paso, nadie ignora las enormes dificultades que todo esto entraña. Pero, hay que ir, especialmente porque, sino comenzamos el camino ahora, mañana no existirá nadie que pueda recorrer ese camino.

Es la hora de partir. El 4 de diciembre estaremos atentos. Una nueva era comienza. Bienvenida sea.

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3 comentarios en “El proyecto Orion de la NASA. Tercera parte: destino: la Luna, y Marte”

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