Editoriales oportunistas, el eterno debate

Hoy vuelvo a hablar de editoriales (sonido de película de terror y truenos lejanos).

Ya he hablado en otras ocasiones de ese mundo oscuro que se alimenta de pobres escritores distraídos, pero no comenté que existen empresas que, sencillamente, se dedican a aprovecharse del trabajo ajeno para su propio beneficio, y a las que ni siquiera se les puede otorgar la categoría de editoriales. Es un caso reciente el que voy a narrar que he vivido, pero esto se da con frecuencia, y por eso quisiera comentarlo aquí.

Que nadie me malinterprete. Hay buenas editoriales, pero últimamente han proliferado entidades que se hacen llamar así, y no lo son. Eso da muy mala imagen al sector, y las editoriales profesionales ven indirectamente dañada su imagen.

Bien, no voy a redactar una historia completa porque no quiero aburrir al lector, pero tengo todos los datos, detalles, y pruebas, en mi poder. En todo caso, eso es lo de menos. Lo importante es dejar constancia de los hechos.

editorialcienciaficcion

 

Pongámonos en situación. Cuando comienzo, por segunda vez, en este mundo de las letras, llego a un acuerdo con una web altamente seria y profesional, llamada Entreescritores. Esta web promociona tus libros y los presenta a editoriales. No te prometen nada, solo que la gente podrá votar y comentar tus libros, y podrán ser valorados por editoriales. Perfecto. Subo ahí la trilogía de La leyenda de Darwan, y en unos meses los tres libros están número 1 en categoría absoluta. Libros de ciencia ficción de corte político y social en lo alto de la lista, quién lo diría. Esto ocurrió a mediados de 2015.

Es entonces cuando esta entidad llega a un acuerdo con otra web de características similares, pero sita en Estados Unidos, con un apartado en inglés y otro en español. Poner los libros ahí los promocionaría también. Genial, les digo que sí, y que pondré algunos de los libros, no todos. Y esos libros en poco tiempo adquieren un buen grupo de comentarios y valoraciones positivos. Todo fantástico.

Todo esto debe entenderse como un sistema de promoción. Algunos de los libros los ofrezco a coste cero para que otros, que solo están en tiendas, sean comprados por aquellos lectores interesados. Parece un trato justo: te dejo leer algunos libros, y si te gustan, pues compras el resto en Amazon, por ejemplo.

De acuerdo. Es entonces cuando esta gente de Estados Unidos me hacen no una, sino tres propuestas de vender los libros a través de sus canales y librerías en papel. Estas tres ofertas ocurren en diferentes momentos de los últimos tres años. En las tres ocasiones, ni me dicen cómo se van a repartir los dividendos, ni me ofrecen un contrato escrito, ni me explican cómo van a tributar los libros, ni el control que voy a tener de ellos y de las ventas.

En las tres ocasiones, ante mi solicitud de información legal, se produce el silencio. En la tercera ocasión, ocurrida esta semana, se avienen a “vamos a ganar un dinero todos” Así, sin más. Yo puedo ser escritor de ciencia ficción, pero eso no significa que sea estúpido. Así que una vez más les pregunto sobre los aspectos legales y tributarios del acuerdo. Silencio.

Es entonces cuando, recopilando antiguos correos, me encuentro unas ofertas que están realizando. En estas ofertas, presentan a los lectores un “pen”, un típico lápiz USB, cargado de “magníficos libros” de todos los géneros. Se me ocurre mirar esos magníficos libros, y compruebo que están vendiendo uno de mis libros en esa colección. Sin permisos, sin contrato, sin explicaciones. Han tomado uno de mis libros, uno de los que más éxito ha tenido en su web de descargas, y lo han puesto a la venta.

Naturalmente, compruebo que “si no nos das tu permiso, lo tomamos”. Inmediatamente me pongo en contacto con ellos, y les advierto de la ilegalidad que están llevando a cabo. También les advierto de que, de no acceder a mi solicitud de que eliminen el libro, tendré que tomar medidas legales, amparadas en las leyes del estado de Nevada, donde tienen la sede central. De momento, no hay contestación. Han borrado mis libros, pero nada más. Voy a esperar hasta el lunes para ver si responden, porque ellos mismos advierten de que tienen muchas peticiones de escritores. No me extraña. Y veremos.

Hasta aquí, los hechos. ¿Qué conclusión podemos sacar de todo esto? Parece evidente. Los libros funcionan. Los libros interesan. Posteriores libros en Entreescritores han llegado a estar entre las cinco primeras posiciones, y la primera parte de “Las entrañas de Nidavellir” estuvo en el número 1 en categoría absoluta en 2016. Los comentarios de los lectores están ahí, para quien quiera verlos, no son cuñados o primos, no tengo tanta familia.

Lo que podemos concluir de todo esto es lo siguiente: la literatura de un escritor desconocido y anónimo puede funcionar, y se organizarán todos los entramados necesarios y factibles para que sucedan dos cosas:

1.- Convencerle de que su trabajo no es apto para la venta.
2.- Usar su material para ganar dinero.

No es la primera vez que tengo que reclamar a una web que retire mis libros, que vende ilegalmente. Pero sí es la primera vez que el abuso de confianza llega a unos extremos inimaginables. Ellos juegan con “como tiene descargas, no actuará contra nosotros, porque eso le reporta ser conocido”. No, mire usted. A mí no me importa ni me interesa ser conocido, ni famoso. Ya sé que no voy a serlo en la vida, no es necesario que usted me quiera llenar la cabeza de tonterías, que ya tengo unas edades.

arnold
Por supuesto, siempre estoy dispuesto a escuchar críticas

Lo que aquí ocurre es que se está aprovechando usted del trabajo ajeno, del mío y probablemente del de otros, para llenarse el bolsillo. Si un libro tiene interés y al autor no lo conocen ni en su casa, ha llegado el momento de aprovechar la situación.

Lo más divertido es que ayer me preguntaban de forma amable por qué estaba tan enojado, si no había ningún problema. Es esa clásica maniobra de “yo me hago el loco, a ver lo que pasa”. Puede funcionar con otros. No conmigo.

Y esto ocurre justo después de que, dos semanas antes, me ofrecieran “ganar un buen dinero” con las ventas de los libros, sin explicar qué, ni cómo, ni nada.

Puede parecer increíble, pero tengo todos los datos, pruebas, correos. No me invento absolutamente nada. Es evidente que, como ya he comentado en otras ocasiones, este mundo de la literatura se ha pervertido a niveles inimaginables. Los oportunistas y los aprovechados se mueven por doquier por las redes sin que nadie los pare, y sin que nadie los ampare. Constantemente caen nuevos escritores en estas redes, y se usa su trabajo para beneficio propio, sin que el escritor vea un euro, o un dólar.

snoopy_durmiendo
¿No se interesan las editoriales por ti, pero sí los lectores? Entonces, ¿de qué te preocupas? Disfruta escribiendo, la literatura es vida, no sufrimiento

Por cierto, no quiero terminar este texto de forma negativa. Quiero aprovechar para mandar un saludo al gran y profesional equipo de Entreescritores, porque ellos fueron el elemento fundamental para que pasase de ser escritor de familia a algo más. Gracias a ellos he podido ver si mi trabajo interesa y a qué nivel, y eso siempre se lo agradeceré. Ellos sí son y han actuado siempre de una manera altamente profesional, aparte de ser extremadamente amables y respetuosos con el trabajo de los demás.

Así sí se hacen las cosas. Lástima que eso se vea muy poco. Mientras tanto, tendremos que seguir vigilantes, al acecho de editoriales que no lo son, sino, simplemente, nuevas formas de jugar con las ilusiones de los escritores. Algo que debemos tener muy en cuenta todos los que amamos las letras.


 

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