Este libro es una ruina; manual para escritores desesperados

Bien, ya hemos superado todos los obstáculos vistos en entradas anteriores para escribir un libro (dentro de muy poco habrá un pdf de descarga con todo el material reunido). Vamos a imaginar que hemos conseguido destacar por encima de los incontables libros que se publican diariamente. Hemos conseguido una editorial de las de verdad, de las de antes. De esas que hacen el trabajo de un editor. Y hemos logrado conseguir un grupo de interesados en nuestra obra. El mundo nos sonríe, las trompetas suenan, y los ángeles cantan odas a nuestra gloria eterna.

En esa situación, ha llegado el momento de la verdad: el momento de presentar el libro en cualquier evento literario, y mandarlo a imprenta. Dicha imprenta distribuirá nuestro libro ¡por todo el país! Incluso puede que por el extranjero, si la cosa funciona bien.

Snoopy

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El ataque de las editoriales 3: la venganza

Vuelvo a hablar de editoriales. Alguien podría pensar que tengo alguna fijación, pero lamentablemente solemos comentar las cosas malas, no las buenas. Yo aquí para compensar contaré una empresa editorial con la que he tenido un hecho negativo, pero también una empresa de promoción con la que el trato ha sido y es excelente. Porque hay muchas empresas y personas honradas, afortunadamente.

Hace poco hablaba de los tres tipos de editoriales que hay, pero no comenté que existen empresas que, sencillamente, se dedicar a aprovecharse del trabajo ajeno para su propio beneficio, y a las que ni siquiera se les puede otorgar la categoría de editoriales. Es un caso reciente, tan reciente como que, cuando escribo esto, ha ocurrido hace menos de 24 horas.

Bien, no voy a redactar una historia completa porque no quiero aburrir al lector, pero tengo todos los datos, detalles, y pruebas, en mi poder. Vamos a verlo brevemente.

gc

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Editoriales y el concepto de triunfo

Seguimos con la ronda de reflexiones para publicar un libro en unas condiciones adecuadas, y para hablar de esa cosa que se llama “triunfar”. Lo que se debe hacer se resume en un solo concepto: perseverar.

No es ninguna broma. La perseverancia es la que te puede llevar a triunfar, en cualquier aspecto de la vida. Por supuesto, también hay que aprender a retirarse a tiempo. Pero no debe uno dar media vuelta cuando hay señales que indican que el trabajo está dando sus frutos, incluso si son aparentemente escasos, cuando escalas peldaños, aunque sean muy pequeños. ¿Un nuevo lector? ¿Una nueva descarga? Son motivos suficientes para perseverar. Pueden llegar con cuentagotas, pero aunque una gota no llena un mar, te acerca al océano un poco más.

De todas formas, perseverar debe ser algo que tiene un límite por supuesto. Cuando se ve que las oportunidades y las sensaciones de que lo que hacemos ni tiene un espacio, ni lo va a tener, y eso es recurrente en el tiempo, lo mejor es dejarlo. El problema es que eso es fácil decirlo, muy difícil hacerlo. Van Gogh pintó toda su vida, y triunfó al final. Eso sí, tuvo que morirse. Algo que ocurre con demasiada frecuencia. La gente suele admirar a artistas anónimos, con poca o nula fama, pero esa misma gente no suele comentar ni apoyar a ese artista hasta que este se muere. La frase “qué gran artista ERA” se escucha en demasiadas ocasiones. Pero en fin, ese tema lo trataremos otro día.

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Lee mi libro o arderás en el infierno

Esta mañana he despertado con la enésima invitación del enésimo escritor invitándome en un privado de Facebook a que lea su libro, pase por su página, ponga me gusta en la misma, y comparta sus entradas. Y yo he hecho lo acostumbrado: bloquear la página del escritor, y bloquear al escritor.

¿Por qué esa actitud mía tan fría y dura? En realidad, el problema no está en mí. Sí, puede que sea un poco radical, pero algunos de estos individuos, si no respondes, simplemente te van mandando su material, una y otra vez, en un bucle infinito de invitaciones.

Lo curioso es que esto nunca, o casi nunca, lo he visto en otro tipo de artistas. No me han llegado pintores con cosas como “¡mira mi dibujo!” o “¡Fíjate qué colores fantásticos he usado en esta pintura!”

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Escritores: el espejismo del éxito

En un par de ocasiones me he acercado a comentar el mundo de lo que se entiende debe ser y hacer un escritor para obtener el éxito en un lenguaje algo sarcástico, pero basándome en experiencias vividas aquí y allá. Quisiera ahora reflexionar en un tono un poco más “en serio” sobre este tema del mundo de los escritores y de lo que se entiende por tener “éxito” con la literatura, y explicar ciertos argumentos que quizás puedan servir a algún joven o no tan joven escritor. Si es así, me sentiré plenamente satisfecho.

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Nueva colaboración en el libro solidario de la editorial Donbuk

El año pasado tuve el honor de participar en el libro solidario de la editorial Donbuk, en un libro de relatos junto a otros escritores. Este año ha sido una alegría saber que volvían a contar conmigo para un nuevo libro. Las ventas de estos libros van destinadas íntegramente a distintas ONG de España y del mundo, y colaborar en este proyecto es un verdadero placer, y una satisfacción personal.

El libro estará en preventa a mediados de enero, y podrá comprarse poco después. Ojalá sus ventas sean altas, porque eso significará una ayuda para tanta gente necesitada. Es una buena forma para mí poder terminar el año con una noticia tan llena de esperanza y de ilusión. Si este trabajo puede ayudar a un solo ser humano, ya habrá merecido la pena.

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Segundo libro solidario. Editorial Donbuk

Cuando cultura y ciencia son un producto

Hace un tiempo, por motivos diversos, contacté con varios escritores de distintos géneros literarios, ciencia ficción, aventuras, poesía, y a través de ellos he visto cómo el mundo de la literatura ha cambiado en los últimos cuarenta años, desde los tiempos en los ochenta cuando las editoriales eran empresas que recibían un manuscrito, lo aceptaban o rechazaban, y luego lo publicaban en caso de aceptar el texto.

Hoy en día, los escritores tienen que preocuparse de todo: de escribir lógicamente, pero también tienen que ser, en muchas ocasiones, sus propios editores, sus propios correctores, sus propios gestores, y sus propios publicistas. Al final, el escritor lo es como tal una pequeña parte de su tiempo. El resto de ese tiempo lo dedica a hacer cosas que antes hacían las editoriales. En cuanto a las editoriales, simplemente se han convertido, cada todas ellas, es simples imprentas, donde el escritor ha de pagar para que publiquen su libro.

¿Y en el mundo de la ciencia? ¿Qué ocurre con los científicos? Exactamente lo mismo. Tal como explica Peter Higgs, el descubridor del bosón de Higgs y premio Nobel de física en 2013, los jóvenes científicos se ven abocados a publicar constantemente artículos que de ciencia tienen poco, porque han de competir para obtener dinero para sus estudios, y cuando lo tienen, se ven forzados a realizar publicaciones constantes para demostrar que están invirtiendo ese dinero en productividad. ¿Productividad? La ciencia no puede ser productividad. La ciencia es investigación, que a veces tiene éxito, y la mayoría de las veces no la tiene.

Peter Higgs explica que él solo publicó cuatro artículos, y con ellos ha ganado el premio Nobel, en un clima, en los años sesenta, adecuado para que los científicos hicieran su trabajo de investigación durante años, incluso décadas. ¿Cómo se espera hacer investigación si hay que estar publicando constantemente? Esto es cualquier cosa menos ciencia.

Es un tema preocupante. Los creadores, escritores o científicos, y otras ramas del arte, la cultura y la ciencia, se ven abocados a convertirse en máquinas de producir, en publicistas, en una locura por ser el primero frente a una feroz y durísima competencia. Así no se puede crear nada; ni arte, ni cultura, ni ciencia. Y es una pena, porque la sociedad va a pagar, de forma muy dura, el perder esos principios básicos de concentración, disciplina por el trabajo, y búsqueda de nuevas fronteras. Hoy todo es correr y ser el primero, sin importar la calidad, solo la cantidad.

Esperemos que eso cambie en el futuro. Debemos construir sociedades basadas en el pensamiento, no en en el marketing, o nos veremos abocados a un desastre de consecuencias imprevisibles.

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Peter Higgs