Por un puñado de votos

Ayer mantuve una acalorada discusión con un familiar sobre mi retirada de las redes sociales. Es normal, todavía existe alguien que se preocupa por que mi estado mental no termine por convertirme en un paranoico asesino esquizoide psicópata. Y eso que hace semanas que no salgo con el hacha para descuartizar a jóvenes despistados, que han ido de excursión a la montaña solitaria un fin de semana.

Pero hablando en serio, la cosa terminó en empate: yo no me conectaré más a las redes sociales, algo que me he prohibido (Facebook, Twitter, Instagram) excepto con las cuentas profesionales para el trabajo. A cambio, seguiré en Bloguers.net, porque, tras un intenso combate de cuchillos y sangre, convinimos que no es una red social al uso. Pero dejaré siempre, al final de cada entrada, un aviso:

“Vótame solo si has leído o vas a leer el artículo”.

Esto deviene de la política, que no tiene nada que ver con Bloguers.net, sino con sus usuarios, de organizarse para obtener votos. Quede claro que yo quise apoyar a compañeros en estas lides, porque se me animó a ello y porque, se suponía, cada uno leía lo del otro, y votaba en conciencia.

Luego comprobé que esto no era así. Y, lamentablemente, yo no puedo jugar al juego del engaño y la promoción gratuitas. Si voto a alguien es porque creo sinceramente que ese voto es merecido. Si voto a alguien es, en definitiva, porque quiero reconocer su trabajo, no porque tengamos algún pacto de apoyo mutuo.

Hasta dónde estamos dispuestos a llegar.

Quiero aclarar, una vez más, que esto no tiene que ver, repito, no tiene que ver, con los responsables de Bloguers.net. Tiene que ver con la forma de operar de los seres humanos, y lo he visto decenas de veces.

Por ejemplo, en concursos literarios. Delante de mi cara he visto a otros escritores, que participaban en concursos diversos, organizar sorteos y otras actividades con el fin de obtener votos para que, de esta forma, pudiesen ganar este o aquel concurso literario. Cuando le recriminé, en una ocasión, a una persona su actitud, me tachó de inútil e incompetente. Y quizás lo fuese, porque terminó ganando el concurso.

Libros descargados en el blog en lo que va de año, a los que se suman los más de 500 libros descargados en Lektu. El número de lectores ya ha igualado al de todos los de 2019.

¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar por el éxito? Hace poco leía a una joven escritora, muy jovencita, con una carita redonda muy simpática, y ojos llenos de luz además de una bonita sonrisa, y decía que la recordásemos como era ahora, porque dentro de poco sería una famosa escritora.

Este es el tema principal del éxito. Lo que la sociedad nos enseña. La seguridad de que vamos a alcanzar la fama, porque es “nuestro destino” y porque “el mundo reconocerá nuestro genio”. Luego pasan los meses, pasan los años, en mi caso pasan las décadas, y todos esos sueños quedan en papel mojado, nunca mejor dicho.

Algunas personas se conforman. Yo no me conformo. Para algunos he fracasado como escritor, porque la sociedad dice que “no has triunfado si no vas en un Ford Mustang y tienes una casa con veinte baños”. Y me he dicho a mí mismo que no es así; yo he triunfado como escritor, porque he escrito una saga de quince libros, además de otros trabajos, y algunos ensayos.

¿Fracaso? Desde el punto de vista social, soy un fracasado. Pero, desde el punto de vista de mi trabajo, no me dejé amilanar, no me acobardé, ni me enterré en mí mismo cuando entendí que jamás publicaría un libro con una editorial, y que nunca sería reconocido.

Al contrario: lo que hice fue tomar fuerza, llenarme de entusiasmo, y terminar toda la saga de libros.

¿Fracaso? ¿Dónde he fracasado yo? He triunfado. Sí, mis libros no son populares, pero yo he creado una obra completa, una saga completa, compleja y llena de matices. No digo que sea la mejor obra de la historia, no soy tan prepotente. Pero tampoco voy a decir que es basura, porque no lo es. Es una obra literaria que he creado, y me siento orgulloso de ello, y tengo todo el derecho del mundo a sentirme orgulloso de ello.

Caminos hacia la gloria.

Yo podría invertir ahora algo de dinero en comprar a influencers, youtubers, booktubers, y todos los “ers” que ustedes quieran para conseguir promocionar mis trabajos. Podría convencer con sorteos a la gente que vota en Bloguers.net para que me apoyen en este o aquel concurso donde me he presentado, y también presionarles a ustedes. Podría poner dinero en la mesa, no mucho pero sí algo, para pagar a una editorial con el fin de publicar mis libros, con entrevista al “gran escritor” incluida.

La regla, no la excepción.

Todo esto está ocurriendo en Internet en este momento con otros escritores. Gente que no tiene reparos ni problemas en manipular a quien sea para conseguir que sus trabajos sean conocidos, poniendo dinero para ello, y mostrándose como el gran profeta de las letras del siglo XXI.

Yo digo: No: seamos honestos. Seamos realistas. Si hemos fracasado, desde el punto de vista social, hemos triunfado desde el punto de vista de nuestros sueños. Y los hemos cumplido con creces.

Alguien dirá que eso es conformismo. Que yo hubiese preferido tener un cierto éxito. Mire, no se lo voy a negar. tras treinta años escribiendo, y con más de veinte libros terminados, la mayoría en los últimos cinco años, sí que me hubiese gustado tener alguna repercusión en el mundo de las letras. Pero no ha sido así. No existen reseñas en los blogs de literatura de ninguno de mis libros, y muchos de esos reseñadores son gente honesta y correcta, por lo que no han hecho esas reseñas porque no consideran que mis libros lo merezcan. Lo respeto totalmente.

Lo que me molesta son otros, que reciben dinero a cambio de reseñas, y publican aquello que, de acuerdo con editoriales, dicen maravillas de un libro que muchas veces ni siquiera han leído. Y se llenan los bolsillos con el dinero de autores y editoriales que transforman el arte literario en un proceso mercantilista puro y duro, donde la letra da paso al papel moneda, y donde el arte se deja en último lugar.

¿Quieren un ejemplo concreto, una prueba de lo que digo? Sigan este enlace. Ahí explico una situación concreta, de las muchas que he visto a lo largo de mi vida.

Seguiré adelante. E incluso seguiré escribiendo.

Tenemos que seguir adelante. Y esa jovencita escritora de la que hablaba antes quizás se lleve una monumental decepción dentro de unos años. Quizás no, pero es lo más probable. ¿Por qué debería entonces dejar de escribir sus sueños?

No caigamos en el error de medir nuestras almas por el éxito. Eso lleva a una enfermedad: la necesidad constante del reconocimiento. Un reconocimiento que dura un tiempo, y luego se extingue. Memento mori.

El éxito se extingue. Los aplausos cesan. La fama perece. Pero la obra permanece. Ese es el gran secreto del escritor y de todo artista: superar sus miedos, y terminar su obra.

Yo terminé la saga. Son quince libros. Están ahí, todos, completados. Y no fue fácil, se lo aseguro. ¿Sentirme fracasado yo? Al infierno con el fracaso. Voy a disfrutar cada momento de mi vida literaria.

Y un consejo: hagan ustedes lo mismo. La liberación que se siente cuando te sacas las cadenas de la fama no tiene nombre ni precio: es una libertad absoluta y reveladora. Muchas gracias.


Autor: Fenrir

Amateur writer, I like aviation, movies, beer, and a good talk about anything that concerns the human being.

5 comentarios en “Por un puñado de votos”

  1. Hola Fenrir, 😍 estoy de acuerdo contigo en que el artista (escritor, pintor etc.) deba seguir con su obra independientemente de la aceptación o no de la sociedad. La historia nos ofrece innumerables ejemplos de ello. El llamado éxito siempre es relativo, en donde unos ven un fracaso otros ven un logro y viceversa. 😁 También creo que las reglas del juego las ha hecho el humano desde el comienzo de la historia con sus respectivas leyes y las ha acompañado de las trampas para saltárselas. Llega un momento en que el artista hace balance y mete su vida un saco, algunos sucumben por el peso o el vacío de su bolsa y perecen, otros utilizan el saco para explorar caminos… 😍 Un abrazo 🐾

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    1. Muy cierto Rosa, sin duda debemos procurar que esa bolsa de la vida esté siempre llena de nuestros sueños, y que nunca nos los arrebaten, porque son nuestros. Y son eternos. Muchas gracias por estar ahí, con gente como tú este proyecto tiene más sentido que nunca. Un abrazo.

      Le gusta a 3 personas

    1. Se perdió la respuesta. Comentaba que efectivamente lo importante es sentir que hemos tenido éxito. Y otorgarnos ese éxito, para lo cual deberemos ser sinceros y honestos con nosotros mismos. Un abrazo.

      Le gusta a 2 personas

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