Cuando la tormenta del odio no entiende de fronteras

Estoy preocupado. Muy preocupado con lo que veo en Europa, y en el mundo. Con el resurgimiento del nazismo en el mundo me llama la atención la delicada respuesta que las fuerzas democráticas exponen sobre el renacimiento de fuerzas cuya finalidad es la destrucción sistemática de la democracia, el sometimiento del pueblo al pensamiento único, el suyo por supuesto, y la posibilidad de volver a un modelo de dictadura que deberíamos de haber superado hace décadas.

La gente no reacciona ante el retorno del nazismo. No es consciente de que los extremos usan la democracia a su antojo, para tomar el poder, y convertir sus ideales fascistas en nuevas formas de gobierno. Mediante el empleo del populismo, la mentira, la manipulación, la demagogia, el uso de proclamas sobre los peligros que acechan al país, y la demonización de todo lo que no sea su ideario político, el nazismo controla las mentes de millones de individuos, que oyen lo que quieren oír. Antes fueron los judíos. Ahora son los africanos. Antes eran los bárbaros. Ahora son los inmigrantes. Antes eran las culturas ajenas a la propia. Ahora hablan de la contaminación de la europa católica y social.

Maximilian
Maximilian Schell en su magnífico papel como abogado defensor

Leer más “Cuando la tormenta del odio no entiende de fronteras”

Anuncios

Cómo conseguí que aquel editor publicara mi libro

Era una noche oscura y tormentosa. Y allí estaba yo, el escritor fracasado, Peter Kratky, sentado en mi vieja mesa, con aquella pata rota que se sostenía con un viejo volumen de un antiguo libro de un autor desconocido. La útima cerveza se había acabado hacía dos horas, y el último cigarro era un reguero de ceniza sobre la mesa y la silla.

Así que me levanté de un salto, acudí a la nevera, y la abrí, encontrando lo que ya sabía: aquel espacio estaba más vacío que la cabeza de una ameba.

Aquello tenía que acabar. Tenía doce libros escritos, y ninguno publicado. Había gritado, había rogado, me había arrodillado ante aquel editor, que tiempo atrás me lanzó mi primer manuscrito al rostro, diciéndome a la cara, mientras mantenía una sonrisa torcida:

thompson

Leer más “Cómo conseguí que aquel editor publicara mi libro”

El problema ético de la obediencia debida

Tenía bastante claro que la llegada del Sr. Trump al poder iba a traer de vuelta muchos de los viejos fantasmas que vivimos en los años 30 del siglo XX. Uno de ellos es el de obediencia debida. Trump ha expulsado a la Fiscal General de los Estados Unidos, porque se ha negado a seguir sus instrucciones para perseguir a seres humanos en función de su origen, nacionalidad o creencias religiosas. Pero ¿qué es la obediencia debida? ¿Y cuáles son sus límites?

Se han cometido muchas agresiones en la historia de la humanidad por el argumento de la obediencia debida. La frase “yo solo seguía órdenes” ha sido usada para razonar acciones que superan claramente los argumentos. Pero el tema no es tan sencillo. A veces se deben dar órdenes que son difíciles de llevar a cabo, pero que requieren ser seguidas por un bien común mayor. ¿Cómo solucionar este problema?

La respuesta está en realidad en el párrafo anterior. El bien común. Esa es la clave en la que podemos apoyarnos para tomar una decisión para seguir o no una orden de un superior. No podemos, como subordinados, actuar ciegamente. Si somos conscientes de que nuestras acciones, promovidas por órdenes superiores, atentan contra el bien común, contra la mayoría, y, especialmente, contra los derechos humanos, debemos sin duda negarnos a obedecer las órdenes.

Decirlo es mucho más fácil que hacerlo, no cabe ninguna duda. Pero por eso es importante que sepamos, en todo momento, qué estamos haciendo y por qué. No podemos lanzarnos a ejecutar una orden si sospechamos que es contraria a cualquier principio fundamental para el respeto y los derechos de las personas. No podemos confundir obediencia debida con la ejecución de órdenes que son un ataque a un grupo determinado de seres humanos.

Es en estos momentos de incertidumbre y de dolor ante hechos tan terribles, cuando tenemos que retrotraernos a aquellos documentos y principios que explican, y enseñan, las cualidades básicas fundamentales que se deben seguir en el derecho internacional. Unas normas que deben ser tenidas en cuenta por todos los pueblos de la Tierra, so pena de volver a situaciones que deberíamos haber superado hace tiempo.

Para mí, los derechos humanos, establecidos en 1948, son una prueba fundamental de que un pueblo que superó una terrible guerra escribió un documento que estamos olvidando a toda velocidad. Creo que las actuales generaciones están olvidando en muchos casos el dolor y el sufrimiento que supone olvidar esos principios. Creo que es nuestro deber enseñarles por qué no debemos olvidar aquel horror. Porque, si olvidamos, volveremos a cometer aquellos errores.

Trump es un aviso. Pero no será el último. Debemos actuar, y actuar ya. O perderemos lo que durante tantos años costó tanto conseguir.

declaracion_derechos_humanos