Contra los blasfemos en el nombre de Dios

Hoy voy a hablar de Dios y blasfemos, y de esa relación que llevan ambos manteniendo desde hace milenios. Una relación por la que el Primero ataca a los segundos en su nombre, usando para ello por supuesto a sus representantes. Acciones contra los blasfemos en nombre de Dios, para que purguen sus pecados en la Tierra.

De vez en cuando vemos a personas e instituciones poner demandas civiles, o penales, en relación a terceros que han menospreciado una religión concreta, y han insultado sus costumbres o a sus dioses. En otros países, es el mismo estado el que castiga a los “blasfemos”, es decir, a aquellos que atacan verbalmente los conceptos que se consideran sagrados y divinos, y que por ello no pueden ser criticados, menos aún menospreciados. Las penas pueden ser muy duras, incluso la muerte. Parece que a algunos dioses les gusta ver morir a quienes no creen en ellos. Me pregunto qué entidad todopoderosa y divina tiene la necesidad de que un simple mortal muera para satisfacer no sé qué sentimiento, que tiene muy poco de divino, y sí mucho de humano.

hinni
¿Quién se otorga el derecho de juzgar a otros en nombre de Dios?

Pero hay dos preguntas que deberíamos hacernos. ¿En qué punto se considera que se pasa de la opinión personal y el derecho a la crítica a la blasfemia? Y la segunda y más importante: ¿cómo considera una persona religiosa que Dios se ha sentido ofendido por las palabras de un tercero? ¿O se siente ofendido él mismo? Si se siente ofendido él mismo por el ataque a Dios, ¿se puede considerar que está actuando como abogado de Dios en la Tierra? Recordemos que, ante los insultos, amenazas, coacciones, o acciones represivas hacia Dios, Dios, o cualquier otra entidad, por ejemplo la Virgen, no pueden actuar siguiendo las leyes procesales de los distintos países por no estar legalmente representados en el sistema judicial, al ser entidades espirituales.

La fe consiste en una serie de creencias que una religión exige a los creyentes sin pruebas físicas de la existencia de Dios, Alá, o una entidad como la Virgen, o bien los ángeles y demonios. O las ninfas de la religión griega. Recordemos que las antiguas religiones están resurgiendo con fuerza. Pero ¿es la fe un acto que deba ser obligado en un individuo? ¿Debe castigarse a un individuo que ha perdido la fe, o que nunca la tuvo, y que ataca a Dios por ello?

Lo que es importante es delimitar el hecho en sí de la injuria, del insulto. Una persona o una institución, por ejemplo un colegio de abogados (todos humanos), eleva una demanda contra una persona en nombre de Dios. Pero ¿Dios quiere realmente que se active y se lleve a cabo esa demanda? Recordemos que Dios es el sujeto que ha sido menospreciado, no un individuo concreto seguidor de Dios. Por lo que sería necesario, en primer lugar, que Dios sea parte activa en el inicio de la demanda, o la Virgen si es ella la vilipendiada. O Zeus. O Thor.

Se podría considerar que se actúa de oficio, sin que sea Dios el que pone la demanda. En este caso, cabría preguntarse: ¿qué opina Dios de que se actúe contra un tercero en su nombre? ¿Considera Dios que esa acción está conforme a las costumbres y reglas de la religión que lleva a cabo la demanda? Y si se considera que así es, ¿cuál es el medio por el que Dios, o la Virgen, han comunicado su expreso deseo de que se lleve a cabo la demanda? ¿Alguna revelación? Dicho de otro modo: ¿quién habla en nombre de Dios, para ejecutar la ley de Dios, e implantar la justicia de Dios a través de las leyes humanas? ¿Quién se otorga la capacidad de decidir que Dios ha sido ultrajado como individuo divino, y es por ello su voluntad que sea interpuesta una demanda, o una denuncia?

Insultar a Dios, o a la Virgen, o a Alá, o a Zeus, o a Thor, o a Atenea, puede ofender a terceros. Pero el hecho de que estos terceros se arroguen el derecho fundamental a activar demandas contra quienes han insultado a un dios implica que conocen la voluntad de la entidad que ha sido atacada. Siendo como es no posible conocer la verdadera intención de Dios sobre su insulto, tomar una decisión real y válida se torna imposible. Por lo tanto, debería concluirse que nadie en la Tierra tiene la potestad de representar a Dios en un juicio.

secuenciacin-15-728Por último, podríamos preguntarnos qué opina Dios, personalmente, de todo esto. ¿Le afectan los insultos? ¿Considera que realmente necesita representantes en la Tierra que le defiendan? Y si esto es así, ¿qué Dios es tan todopoderoso que necesita representantes que le ayuden a llevar a cabo una demanda? ¿No puede simplemente condenar Él mismo al individuo, utilizando las leyes divinas, muy por encima de las humanas? ¿Por qué Dios requiere de los servicios de abogados para llevar a cabo sus demandas? ¿Cuánto les paga? ¿Les ofrece a cambio el Paraíso? Recordemos que una entidad inmaterial no puede obtener una cuenta corriente ni disponer de un saldo. Al menos, de momento.

En definitiva, insultar a Dios o a la Virgen, o a Alá, o a Zeus, o a Odín, o a las ninfas, o a los ángeles, puede ser estéticamente mejor o peor, puede gustar más o menos, se puede estar más de acuerdo o no. Pero el objeto del insulto no puede actuar por su propia voluntad, al menos dentro de las leyes actuales, porque no tiene dni ni representación física, y no puede comunicar claramente sus intenciones. Tampoco puede informar de si quiere que un tercero inicie una demanda.

Por todo ello, hasta que se establezca un canal claro de comunicación con Dios, no debería nadie en la Tierra hablar en su nombre, y mucho menos demandar en su nombre. Dios tiene su espacio de actuación, y las leyes humanas tienen el suyo. No deberían mezclarse. A Dios lo que es de Dios (o Zeus), y el resto que lo gestione la especie humana con las leyes humanas. Hablar en nombre de Dios es blasfemia, porque quien lo hace se otorga un poder divino de comunicación directa con el Creador. Y ello solo está en manos de santos y el propio Mesías. Y no creo que haya muchos santos, o el Mesías, entre quienes han interpuesto esas denuncias. Eso pienso yo.


 

Anuncios

Autor: Fenrir

Escritor aficionado, me gusta la aviación, el cine, la cerveza, y una buena charla sobre cualquier cosa que ataña al ser humano.

3 comentarios en “Contra los blasfemos en el nombre de Dios”

  1. La religión no tiene ninguna lógica en que apoyarse, por lo tanto no es valida y todo aquel que se sienta ofendido por la verdad, la razón, la coherencia… será ignorado. Interesante artículo; saludos.

    1. Muchas gracias, yo respeto la religión, no así sus predicados, los cuales no he seguido nunca y no me parecen racionales ni coherentes para el futuro de la humanidad. Como ellos esperan que se respeten sus ideas, los amantes de la ciencia esperamos que ellos respeten nuestras ideas. Un abrazo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.