Edgar Allan Poe y las catacumbas de la mente

Seguimos con los miércoles musicales, y sigo intentando traer a este blog música y trabajos que probablemente no tengan una audiencia muy grande actualmente, pero cuyas piezas son obras maestras de la composición. Y que por lo tanto creo que merece la pena recuperar y revivir.

La música le debe mucho a la literatura, y el camino contrario también es perfectamente factible y real. Ambas beben de la esencia más profunda del ser humano, y ambas se funden con artistas que mezclan su mejor música con sus sensaciones en los libros de los mejores escritores.

tales

Tal es el caso del primer disco de Alan Parsons, “Tales of Mystery and imagination” (Cuentos de misterio e imaginación, 1976), un trabajo musical que nace de los sueños, y especialmente de las pesadillas, de un escritor único e irrepetible: Edgar Allan Poe. Quizás el hombre que exploró nuevas formas de describir las peores y más oscuras pesadillas del ser humano.

Alan Parsons compuso una serie de piezas inspiradas en los cuentos de Edgar Allan Poe, y este que traigo aquí es “El barril de Amontillado” (The Cask of Amontillado), que fue publicado en 1846. Una obra oscura y muy moderna en relación a su tiempo, llena de decadencia y odio, venganza y autodestrucción. Los componentes que consiguen crear una atmósfera tétrica y oscura, perfecta para los amantes de las tinieblas de la mente.

El disco tuvo un éxito relativo, y la discográfica se negó a seguir la colaboración. Por ello, Alan Parsons decidió crear su propio sello, y financiar su trabajo. Así sacó el segundo disco, “I Robot” (Yo robot), esta vez inspirado en los relatos de robots de Isaac Asimov. Otra obra maestra sin ninguna duda. El tercer disco, “Pyramid”, fue para mí la culminación de la obra de Alan Parsons. Los siguientes discos son buenos, pero ya inician una cierta caída en calidad, en mi humilde opinión. Atención, siguen siendo buenos, pero no alcanzan esas cotas de calidad.

Recuerdo cómo salíamos todos en desbandada en el grupo de amigos, cuando alguien llegaba con la noticia de que la tienda de discos de turno tenía un nuevo disco de Alan Parsons. Lo comprábamos, llegábamos a casa, y lo poníamos como en una ceremonia en el tocadiscos, para escucharlo y disfrutarlo toda la tarde. Era una experiencia casi mística.

ensayo
Aquí estoy, a la izquierda de la imagen ya más mayorcito, en un ensayo que hicimos en una vieja casa de campo perdida en medio de la nada un fin de semana, con mi querido bajo Fender, intentando emular a Alan Parsons. Qué tiempos aquellos

Eran otros tiempos sin duda. Leíamos con calma, escuchábamos con calma, y las novedades literarias y musicales llegaban con calma. No reniego de las tecnologías modernas, ni mucho menos. Pero echo de menos esos días de conversaciones y risas en el pub Casablanca (así se llamaba), jugando al billar y a los dardos con los amigos. Luego llegó el grupo musical, y Alan Parsons era sin duda una de las más importantes fuentes de inspiración.

Alan Parsons nos trajo un gran disco, y la inspiración de un gran autor literario que merece la pena leer. Felices pesadillas. Digo sueños.

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Autor: Fenrir

Escritor aficionado, me gusta la aviación, el cine, la cerveza, y una buena charla sobre cualquier cosa que ataña al ser humano.

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