Barclay James Harvest y el muro de Berlín

Vamos con una entrada que no hable del Covid-19… Qué paradoja, intentando no hablar del Covid-19 ya lo he mencionado. Pero bueno, la vida sigue, y seguirá, y no podemos dejarnos vencer por el tedio, o el dolor, por duro que sea.

En esta entrada musical hablaré de un grupo musical muy importante para mí por razones diversas. Ya he comentado que la saga de libros que acabo de terminar, y cuya celebración he tenido que posponer como tantas otras cosas, se influenció sobre todo por la película “2001” y por el libro “La odisea” de Homero. Pero también la música tuvo un importante papel. Y una influencia muy importante fue un grupo británico llamado “Barclay James Harvest“, que tuvo su vida sobre todo entre los setenta y los noventa.

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El concierto de Berlín de la Barclay James Harvest.

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Edgar Allan Poe y las catacumbas de la mente

Seguimos con los miércoles musicales, y sigo intentando traer a este blog música y trabajos que probablemente no tengan una audiencia muy grande actualmente, pero cuyas piezas son obras maestras de la composición. Y que por lo tanto creo que merece la pena recuperar y revivir.

La música le debe mucho a la literatura, y el camino contrario también es perfectamente factible y real. Ambas beben de la esencia más profunda del ser humano, y ambas se funden con artistas que mezclan su mejor música con sus sensaciones en los libros de los mejores escritores.

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C’est La Vie, el sonido puro de Emerson, Lake & Palmer

Dentro de lo que se conoce como rock progresivo de los años setenta, uno de los grupos más rompedores y avanzados fue sin duda Emerson, Lake & Palmer (ELP). Con su sonido contundente, especialmente con el de aquellos maravillosos sintetizadores analógicos, ELP consiguieron un sonido nuevo y directo, con una energía que solo aquella tecnología podía dar.

Famosos fueron los teclados como el Mini Moog, que era monofónico, y que no tenía ni un solo chip digital en su interior. Todo el sonido nacía de la circuitería analógica, que generaba osciladores de onda que luego eran pasados por filtros analógicos, para conseguir aquel sonido tan especial y fantástico. Yo pude ver alguno en mis tiempos de juventud. Actualmente son un tesoro del coleccionismo.

Esta pieza que traigo aquí, “C’est La Vie” (es la vida), desde luego es especial, con una profundidad que, de nuevo, se consigue gracias a aquel sonido analógico. Ahora existen simuladores del Mini Moog, pero por supuesto, no es el sonido que daban aquellos cacharros llenos de una tecnología superada, es cierto, pero que marcó época, y abrió puertas a nuevas formas de expresión musical. Fantástico Keith Emerson en esta pieza, que nos dejó en 2016, al igual que Greg Lake, que también falleció en 2016, pero que vivirán siempre en la historia de la música.

Una obra maestra, que merece la pena escucharse en silencio y con calma.