Otro ejemplo de marcianos y periodismo especulativo

Hoy vengo con una nueva entrada de “periodismo en el caos”, y en este caso, para analizar esta noticia del diario El Mundo. Periodismo amarillo y sensacionalista, con una evidente intención de “clickbait”, es decir, de atraer al lector con mentiras evidentes, que luego son convenientemente aclaradas, en el interior.Todo con un claro fin de obtención de publicidad.

Pero vamos a verlo: el titular reza así:

Telescopios a la búsqueda de alienígenas: “No podemos pensar que somos los únicos”

Cuando se pasa al interior de la noticia, podemos leer:

La hipótesis más respaldada por la comunidad científica es que estas ráfagas raras (de energía) son causadas por eventos astrofísicos que tienen lugar a miles de millones de años luz de la Tierra, pero algunos astrónomos no descartan que esas FRB tengan un origen artificial y, como propone Avi Loeb, de la Universidad de Harvard (EEUU), que se trate de rayos de energía utilizados para propulsar naves extraterrestres.

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¿Perdón? ¿He leído “para propulsar naves extraterrestres? Disculpe, señor Avi Loeb, usted será de la Universidad de Harvard y un señor muy importante, no lo dudo, y sabe usted mucho más que yo, no lo dudo. Pero sus conclusiones son propias de un espectáculo circense, con todos los respetos se lo digo. ¿De verdad tenemos los no expertos que aguantar estos comentarios de supuestos expertos, de naves y motores de naves extraterrestres? ¿Es que no hay nadie por allá en Harvard que le diga “oye Avi, recuerda que esto no es un capítulo de Big Bang Theory, ahora no estamos rodando”.

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¿Y si el señor Loeb es un infiltrado extraterrestre? ¿Deberíamos avisar a los Men in Black?

Del mismo modo que un asteroide reciente tenía, por necesidad, que ser extraterrestre debido a su trayectoria, ahora nos encontramos con que, según algunos “expertos”, ciertas ráfagas de alta energía detectadas son, ni más ni menos, “utilizados para propulsar naves extraterrestres”.

Fíjese en la lógica que siguen estos individuos:

  1. No saben nada sobre esas potentes ráfagas de energía. Ni su origen, ni su naturaleza.
  2. No disponen de datos para verificar, ni contrastar, estos datos con otros fenómenos.
  3. Por lo tanto, y como conclusión plausible, deducen que son posibles rayos de energía de naves extraterrestres.

¿Por qué escribir un titular que diga “señales de procedencia desconocida son investigadas”, cuando podemos escribir: “Telescopios a la búsqueda de alienígenas: No podemos pensar que somos los únicos”?

El segundo titular vende mucho más. ¿Y la verdad científica? ¿A quién le importa la verdad? Estamos en un mundo donde la verdad es algo que pocos nos tomamos en serio. La mayor parte de los medios de comunicación, y muchos blogs, muchos youtubers e “influencers”, se dedican a mentir constantemente, tergiversando la verdad, o bien destrozándola completamente.

¿Saben lo que son esas ráfagas de energía? Yo se lo diré, no hace falta darle más vueltas: fenómenos de alta energía provocados por explosiones de agujeros negros interactuando con otros agujeros negros, o con estrellas de neutrones masivas en el centro del disco de una galaxia masiva. ¿Por qué lo afirmo con tanta rotundidad? Porque estos fenómenos, con características similares, ya se han visto otras veces, y sacado las mismas conclusiones por parte de artículos que explican muy bien estos datos. Claro que entonces no se vende la ración diaria de periodismo especulativo y sensacionalismo.

Listo, podemos continuar con este tema.

¿Qué lleva a un científico serio, o a una institución seria, a hablar de marcianitos y de naves extraterrestres a la menor ocasión, en cuanto aparece la mínima oportunidad? Podríamos pensar que es por exhibicionismo, ganas de notoriedad, cosas así. Algo de eso hay, pero lo que principalmente sucede es que la ciencia se ha degradado, y ha de venderse como se vende ropa vieja en un mercado de la calle.

Los científicos están desesperados por conseguir recursos y medios para trabajar, y deben llamar la atención para conseguir incautos que hagan clicks en sus webs, lo cual se traduce en beneficios por los miles de anuncios falsos que pueblan Internet. Muchos de esos anuncios se ajustan a la zona donde vive el lector, y muestran información con el nombre del pueblo o país cercano a donde se halla. Esos anuncios dan bastante dinero cuando se suman miles de incautos buscando información sobre los marcianitos, y el científico se lleva su parte del negocio.

Entiendo que lo hagan porque el sistema actual de gestión de ciencia se ha degradado. Revistas del sector científico, incluso algunas prestigiosas, publican verdaderos fraudes porque dan dinero. Otras ofrecen a los científicos publicar en revistas pseudocientíficas por un módico precio, para de este modo poder aumentar el currículum artificialmente. Las llaman revistas depredadoras (predator magazines), y en este enlace puede leer un artículo reciente sobre este tema.

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“Men in black” es una fantástica película que juega con muchos de los tópicos sobre marcianos

Siguiendo con el artículo de cabecera, más adelante, hacia el final del artículo, donde la mayoría de gente ya no llega, se coloca otra declaración, que vende bastante menos:

Realmente no sabemos qué son las FRB. Si tuviéramos un buen candidato para explicarlas, a nadie se le ocurriría la teoría de los extraterrestres.

Efectivamente. Ahí el periodista pone la nota triste. O mejor, la real. La nota que no vende. Y esa es la historia de la humanidad. Cuando no podíamos explicar la lluvia, el viento o las mareas, las atribuíamos a los dioses. Ahora sabemos que son fenómenos físicos. Pero no hemos dejado esa costumbre. Cada vez que encontramos algo nuevo inexplicable, le tenemos que dar una respuesta fantástica y absurda al fenómeno, como marcianos metiendo el turbo en sus naves espaciales, y nosotros detectándolo en la Tierra.

Para terminar, me quedo con el comentario de uno de los lectores sobre la noticia. Hay comentarios para echarse a llorar. Otros son muy interesantes. De los segundos, querría destacar este:

“También decían que eran mensajes extraterrestres los púlsares.”

Efectivamente. Lo recuerdo perfectamente. ¡Radiofaros extraterrestres! Señales tan precisas y repetitivas, con una cadencia tan exacta, que solo pueden ser de origen inteligente. los extraterrestres los usarían como radiofaros para viajar por las estrellas…

Luego se descubrió que son estrellas que giran a gran velocidad, y que cuando sus campos magnéticos están alineados con el eje de la Tierra mandan hasta nuestros radiotelescopios potentes señales electromagnéticas en la banda de radio. Nada de marcianitos. Oh, qué pena. Pero esa es la realidad.

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¿Cree que los aliens controlan su mente? Ya sabe: póngase un sombrero con papel de aluminio sobre la cabeza; control recuperado de la mente o le devolvemos su dinero

Recordemos una frase que siempre hemos de tener en cuenta: “grandes afirmaciones requieren de grandes demostraciones y pruebas”. Yo puedo decir que tengo un ovni en mi calle aparcado en doble fila, con el que viajo hasta Saturno para ver a mi primo de tres cabezas. Pero tengo que demostrarlo. Si no puedo demostrarlo, mejor estaré callado.

Internet se basa en eso: en gente que hace grandes afirmaciones, y en receptores que leen o ven esas afirmaciones y no las contrastan, ni saben contrastar nada, ni les importa. “Lo dicen en Internet”, o bien “lo he leído en una web” es suficiente prueba para mucha gente. Y esa es la clave de la desinformación: personas que no saben discernir la verdad del engaño. Porque nadie les ha enseñado.

Así que no se preocupe; no hay nadie en el espacio probando sus motores,  mientras nosotros recibimos las señales de esas pruebas. Si algún día se da esa condición, estaré encantado de analizarlo, y comentarlo. Hoy por hoy, no hay ninguna prueba.

Ah, por cierto, algunos de ustedes recordarán la señal “Wow!”, una señal captada por el radiotelescopio de Arecibo en los años setenta, que durante mucho tiempo se pensó era de marcianitos. Luego se verificó que era un cometa que pasó durante aquel lapso de tiempo. Así de triste, y así de mundano, terminó el asunto. Para algunos, otros siguen en ello.

Sigamos creyendo en encontrar vida en otros mundos, sí. Pero con determinación y criterios científicos. Lo demás, dejémoslo para los escritores de ciencia ficción, que ese es su terreno. Nosotros seguiremos a lo nuestro: pruebas, pruebas, y más pruebas.

 


 

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Autor: Fenrir

Escritor aficionado, me gusta la aviación, el cine, la cerveza, y una buena charla sobre cualquier cosa que ataña al ser humano.

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