La historia del P-51 Mustang, el Cadillac de los cielos

El P-51 Mustang es un avión de combate estadounidense desarrollado durante la segunda guerra mundial. Aparentemente, un avión más de los muchos modelos que intervinieron en aquella contienda. Pero, si bien cada avión tiene su historia personal, la del Mustang es, sin duda, digna de ser contada. Porque va mucho más allá de los aspectos técnicos y militares de su diseño y concepción.

El Mustang es, sin ninguna duda, el ejemplo más evidente de cómo la desesperación y la necesidad pueden llevar a una historia increíble, y crear el que sin duda fue el avión más mítico de aquellos años, y un emblema de un país, Estados Unidos, que, paradójicamente, al principio rechazó su uso. ¿Cómo puede un avión diseñado para el Reino Unido convertirse en un mito de Estados Unidos, con el sobrenombre de “El Cadillac de los cielos? Vamos a verlo.

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P-51 Mustang versión D, la más numerosa, con seis esvásticas dibujadas en la cabina. Este modelo incorporaba seis ametralladoras Browning calibre .50 y cabina de burbuja. Aquí se ve con un depósito inferior auxiliar de combustible. Cada esvástica indicaba un avión alemán derribado por el piloto

El origen de la leyenda.

Ya he comentado alguna vez que soy aficionado a la aviación, y a los simuladores de vuelo. A través de esa afición he podido introducirme en la historia de la aeronáutica, un mundo apasionante e increíble de más de ciento diez años de historia, y de la que he aprendido no solo aspectos técnicos, sino también humanos de la inventiva humana.

Las crisis tienen la cualidad de hundir al que no es capaz de sobreponerse, y de empujar al desesperado para conseguir metas increíbles. Las crisis son, por lo tanto, la última etapa de los que se encontraban ya en situaciones difíciles, o que fueron empujados a situaciones difíciles y cayeron para no volver a levantarse. Otros, en su desesperación, crearon nuevas ideas, nuevos proyectos, nuevas metas, que dieron un impulso gigantesco a sus vidas, y, a veces, al futuro de la humanidad.

Puede parecer exagerado hablar así cuando el objetivo de este texto es comentar el nacimiento del North American P-51 Mustang, un avión de combate de la segunda guerra mundial, que fue mundialmente conocido como “el Cadillac de los cielos”.

Pero no. Este avión guarda un secreto: nació por la desesperación, pero no de un individuo, sino de un pueblo. Y nació porque otro grupo de hombres supieron encontrar una salida en esa desesperación, y dar forma a un proyecto increíble. Por cierto, cuando digo “grupo de hombres” no excluyo a mujeres; ya lo saben ustedes: no había mujeres, salvo excepciones, en este campo, ni en muchos otros.

Verano de 1940: Gran Bretaña está sola.

Vamos a viajar al pasado, concretamente al verano de 1940. El Reino Unido se encuentra en una situación desesperada. Hitler ha invadido gran parte de Europa, y el ejército se prepara para un desembarco masivo sobre la isla. Los británicos lo saben, y Churchill, el nuevo primer ministro, recita en mayo su famoso discurso en la BBC, en la que pronuncia una frase demoledora:

“Solo puedo prometeros sangre, sudor, y lágrimas”.

Y así fue. El verano de 1940 vio una incontenible marea de bombardeos masivos de la Luftwaffe, la fuerza aérea alemana, sobre objetivos muy diversos en Gran Bretaña. Primero sobre objetivos militares, luego sobre objetivos civiles, incluyendo ciudades.

Pero había algo con lo que contaban los británicos; ellos sabían que Alemania no podría realizar una invasión por mar realmente efectiva, si no conseguía primero controlar el espacio aéreo. La razón es muy sencilla: las barcazas de desembarco serían fácilmente destruidas por la RAF (Royal  Air Force), es decir, la fuerza aérea británica, así que había que acabar con la RAF.

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El Spitfire fue fundamental en la Batalla de Inglaterra en 1940; su motor luego daría vida al P-51 Mustang

Ese episodio del verano y otoño de 1940 se conoce como “La batalla de Inglaterra”, y fue la primera batalla aérea a gran escala de la historia. Había habido otras, pero no ninguna donde la fuerza aérea fuese realmente decisiva. Dos aviones ingleses, el Hawker Hurricane, y el más moderno y mítico Supermarine Spitfire, fueron clave en una victoria decisiva sobre Hitler. Los alemanes no eran imbatibles. Se les podía derrotar. Se podía ganar a Hitler.

“Necesitamos aviones y pilotos” (Sir Hugh Dowding, Mariscal del Aire británico en 1940).

Pero aquello fue solo el primer round. Los británicos necesitaban desesperadamente aviones. Y aviones modernos y eficaces. Además de mucho otro material, militar y civil. Un grupo de expertos británicos fueron a Estados Unidos a principios de 1940, antes incluso de la batalla de Inglaterra, para solicitar que el avión americano Curtiss P-40 Warhawk, que era un avión relativamente eficiente en aquel momento, fuese fabricado bajo licencia para Reino Unido. Se lo solicitaron a una joven empresa de aviación de entonces, con gente joven y muy dinámica, llamada North American Aviation (NAA).

Los directivos de esta empresa estudiaron la solicitud, y llegaron con una contrapropuesta: en lugar de preparar su fábrica para construir un avión ya existente, lo que harían sería diseñar un avión nuevo, y lo pondrían en vuelo antes de lo que llevaría construir el P-40. Ese nuevo avión tendría los refinamientos y tecnologías avanzadas descubiertos en los últimos tiempos, además de ideas muy novedosas de entonces, que se estudiaban en el National Advisory Committee for Aeronautics (NACA), la entidad pública de investigación aeronáutica que precedió a la NASA.

Los británicos estuvieron de acuerdo, entre otras cosas porque estaban tan desesperados que cualquier forma de conseguir nuevos aviones era lo que estaban esperando.

Una nueva generación de ingenieros.

Los ingenieros de la NAA eran en su mayor parte jóvenes con ideas muy modernas, y, sin la presión de su propio gobierno, trabajaron de forma muy dura en el diseño de un avión que contemplase aspectos entonces revolucionarios. Especialmente moderno era el diseño de las alas, del tipo de flujo laminar, un concepto según el cual la estructura de las alas impedía los clásicos remolinos en los bordes de ataque externos de las alas. Un problema que hoy vemos solucionado con los winglets, esas extensiones hacia arriba de las alas en aviones comerciales, y que se inspiraron en la forma de volar de las águilas.

El equipo de ingenieros trabajó día y noche, y tuvo un primer prototipo a punto solo algo más de tres meses después de la firma del contrato, algo increíble incluso en esa época.

El nuevo avión fue llamado North American P-51 Mustang. El mustang es un caballo pequeño típico de Estados Unidos, rápido y poderoso. El nombre quería indicar precisamente esas cualidades en el avión.

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NA-73X, el nombre interno de la NAA y primer prototipo del P-51 Mustang

Sin embargo, la primera versión del avión, el P-51A Mustang, no era todo lo eficiente que se pudiera esperar de un diseño tan moderno. A gran altura, donde se desarrollaban muchos de los combates en Europa, su motor Allison sin turbocompresor no era capaz de generar la potencia suficiente como para permitir que el avión pudiese ser un contrincante eficaz contra los aviones alemanes de la época: el Messerschmitt Bf-109 y el Focke-Wulf FW-190.

Los británicos usaron por lo tanto el Mustang en tareas menores, y el ejército de Estados Unidos creó una versión de ataque a Tierra, el A-36 Apache. Parecía que aquel diseño tan prometedor no iba a dar el resultado esperado. ¿Dónde estaba el problema?

El problema estaba en el motor. Aquel avión era realmente un purasangre, pero su motor no era el adecuado para obtener de aquella célula todas las posibilidades que escondía. Entonces, un ingeniero de Rolls Royce tuvo una idea. Una de esas ideas sencillas, y reveladoras, que parece increíble no apareciese antes. La idea fue:

“¿Por qué no ponemos el motor Rolls Royce Merlin del Spitfire en el Mustang, y vemos de qué es capaz?

Inmediatamente se tomó un Mustang de pruebas, se le sacó el motor Allison, y se le adaptó el motor del mítico Spitfire, concretamente el del Mark IX. El Merlin era un motor impresionante para la época, con doble turbocompresor, y una potencia a grandes alturas sin igual.

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Rolls Royce Merlin, cuyo sonido es característico

El modelo B con motor Merlin, un nuevo Mustang.

El cambio fue radical. Aquel motor extrajo del Mustang todo el potencial que mantenía oculto en su moderno diseño. De pronto, el P-51B, como se denominó a la nueva versión, se convirtió en un avión excelente en prestaciones: velocidad, trepada, ascenso, solo fallaba en el radio de giro. Pero como caza de escolta fue el avión que permitió dar escolta constante a los bombarderos Boeing B-17 que despegaban desde Inglaterra, y llegar al corazón de Alemania.

Los alemanes mejoraron sus cazas, especialmente el FW-190D y el Bf-109G y 109K, pero el primero no daba un rendimiento óptimo a gran altura, y el segundo era un modelo de 1935 que ya había dado de sí todo lo que podía dar, y sus sustitutos, el Me-209 nunca dio el rendimiento adecuado. El Me-262 reactor fue impresionante, pero llegó tarde y en poco número. Como dijo un famoso piloto alemán, Adolf Galland: “demasiados pocos, demasiado tarde”. Por cierto recomiendo sus memorias, como obra histórica para conocer aquellos hechos desde un punto de vista muy cercano.

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Una foto muy famosa de un escuadrón de Mustangs, alrededor de mediados de 1944

La versión más extendida fue la del P-51D. Tenía una cabina en forma de gota de agua que mejoraba mucho la visibilidad, y dos ametralladoras adicionales Browning de 12,7 mm (calibre .50), junto con una mira mejorada y algunos ajustes a la célula. Casi todos los escuadrones basados en Inglaterra y Escocia cambiaron sus P-38 y P-47 por el P-51.

¿Por qué fue importante el Mustang? Además de por sus cualidades, fue el primer avión que permitía escoltar a los bombarderos B-17 y B-24 desde Inglaterra hasta Berlín, dando protección durante todas las fases del vuelo. Cuando los alemanes vieron los cazas sobre Berlín, comprendieron que la guerra estaba completamente perdida. Solo un loco como Hitler pudo obstinarse en seguir aquella inútil sangría de vidas, en lugar de comprender la verdad y solicitar un armisticio. Pero de ese tema trataré otro día.

Actualmente el Mustang se puede ver en las carreras de aviones de Reno, en Nevada. Yo personalmente suelo seguir cada año esa carrera, donde los Mustang siempre acaparan una gran atención junto al resto de aviones de época. Su diseño espectacular y sus capacidades de vuelo lo convirtieron en un avión formidable, y lo sigue siendo hoy día. Eso sí, cuidado con giros demasiados bruscos; se produce el famoso efecto “hachazo” (pérdida de sustentación debido a un alto ángulo del ala respecto al flujo del aire), y se entra en barrena fácilmente. Pero es el precio a pagar por pilotar un warbird de la época.

El mito vuela hoy y para siempre.

En definitiva, el P-51 Mustang fue un ejemplo de avión creado por una necesidad extrema en un momento de grave crisis, donde se demostró que las nuevas ideas buscan su oportunidad, y cuando la encuentran, dan lo mejor de sí mismo.

Un avión que ni siquiera tenía que ser para Estados Unidos, acabó convertido en el avión más importante de los aliados en la Segunda Guerra Mundial. Esas son las paradojas de la guerra. Y de la vida.


 

 

Autor: Fenrir

Amateur writer, I like aviation, movies, beer, and a good talk about anything that concerns the human being.

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