Solo puedo prometeros sangre, racismo y xenofobia

Las cosas se ponen difíciles para los extranjeros en Estados Unidos, y en Reino Unido una mujer holandesa, que lleva 22 años en Gran Bretaña, casada con un inglés, y con dos hijos ingleses, ha sido invitada a irse, tal como se indica en una parte de este texto.

Mientras, Donald Trump ataca a uno de los tres poderes, el sistema judicial en su país, olvidando que los tres poderes existen para tratar de equilibrar las fuerzas, de tal modo que ninguno de esos tres poderes pueda tener deseos de ir más allá de lo que debería esperarse de una persona que ejerce un cargo público. El lenguaje fácil de Trump anima a mucha gente a seguirle, porque hace sonar una flauta cuya música invita a caminar incluso hasta el precipicio más alto. En Francia Le Pen pone en aprietos a los políticos tradicionales, y en otros países también las fuerzas extremistas se preparan para tomar el poder. En Rusia, Putin sonríe ante la división de Europa y Estados Unidos, sabiendo que se acerca su momento: el de un occidente dividido, incapaz de tomar decisiones. Como siempre, la historia nos recuerda lo que estas actitudes populistas y demagógicas traen a los pueblos.

franklin_roosevelt
El presidente Roosevelt anuncia el ataque a Pearl Harbor; aquello tuvo un aspecto positivo; hizo callar a los aislacionistas republicanos. Y un aspecto negativo: los campos de concentración de japoneses en suelo estadounidense; nunca imitar las monstruosidades del contrario te hará más efectivo ni mejor

En la primavera de 1940, mientras las tropas francesas e inglesas abandonaban Dunkerque, la Alemania nazi controlaba ya gran parte de Europa. El Reino Unido se encontraba solo frente a aquella máquina de guerra. Hitler pasaba unos días en París, haciendo demostraciones de fuerza con sus ejércitos y con la Luftwaffe de Hermann Goering.

Mientras tanto, en Estados Unidos, el gobierno republicano insistía en que esa guerra no le interesaba a Estados Unidos, y que Europa debería valerse sola y por sí misma, si quería recuperar la libertad. Franlin D. Roosevelt, presidente de Estados Unidos, apoyaba sin embargo al gobierno inglés. Sabía que, si Reino Unido caía, Estados Unidos estaría en grave peligro. Amenazados en el Atlántico por los submarinos de la fuerza naval alemana, laKriegsmarine, y en el pacífico por la Flota Combinada del Imperio japonés, esa pinza pondría en graves aprietos a un país cuyo ejército era relativamente moderno, pero pequeño y muy poco preparado. Su fuerza aérea era muy pequeña, y sus aviones obsoletos, aunque se empezaban a fabricar unas pocas unidades más avanzadas.

Entonces, el 10 de mayo, Winston Churchill pronunció el discurso más importante de su vida, y uno de los más importantes en la historia de las contiendas bélicas. Su frase “solo puedo prometeros sangre, sudor, y lágrimas”, no era un mensaje populista. No intentaba ganarse al pueblo. Ni engañarlo. Ni mentir. Era la pura y cruda realidad: Alemania pondría a Reino Unido de rodillas si cada británico no ponía de su parte para combatir una ofensiva que dio lugar a lo que se llamó “The battle of Britain” que en español se tradujo como “La batalla de Inglaterra”.

El Reino Unido pudo hacer frente a la invasión nazi, y detenerla, porque se había preparado física y mentalmente. Varios hombres clave comprendieron que era necesario explicar que al fascismo y al nazismo no se le derrotan con palabras, ni con argumentos fáciles de entender, ni con comentarios racistas o xenófobos, ni poniendo muros. Recordemos la gran cantidad de alemanes, polacos, franceses, belgas, holandeses, y de otras nacionalidades que fueron a Reino Unido y Estados Unidos, y que fueron fundamentales durante y después de la guerra para hacer grandes a esos dos países.

Solo un ejemplo puede ser claro: en 1940 se necesitaban pilotos. Cuando los pilotos extranjeros obtuvieron permiso para volar, La Fuerza Aérea británica, la RAF, tuvo en sus manos la capacidad de detener a los alemanes. Juntos, unidos, los pilotos ingleses, con los polacos, con los canadienses, los australianos, los franceses, y de muchas otras nacionalidades, juntos, repito, lucharon contra la Luftwaffe, la fuerza aérea alemana, y vencieron. Algo que parecía casi imposible se logró luchando juntos.

Churchill, que era un hombre muy conservador en muchos aspectos, no era sin embargo un demagogo vendedor de ilusiones, ni le decía a la gente palabras para tenerlos contentos. Les dijo siempre la verdad, y la verdad caló hondo en el pueblo británico.

churchill
“Coraje es lo que se requiere para mantenerse de pie y hablar; coraje es también lo que se requiere para sentarse y escuchar” (W. Churchill).

Estados Unidos y Reino Unido terminaron la guerra como el eje angloamericano aliado que luchó contra la maquinaria nazi y venció. No eran perfectos, por supuesto, y se cometieron errores. Pero lucharon por un modelo de democracia y libertad que durante setenta años ha permitido desarrollar modelos democráticos de libertad y de justicia social y política.

Hoy, las tornas se han cambiado. Los británicos y los americanos se cierran en banda, y las libertades, tan duramente obtenidas, que tantas vidas y sacrificios supusieron, están en juego, precisamente por aquellos que las obtuvieron a base de mucho esfuerzo. Y los soldados de diversos países, que lucharon juntos sin preguntarse de dónde eran, se preguntarían qué está ocurriendo, y para qué dieron su vida.

La demagogia barata y el populismo envuelven a dos grandes países. Y la democracia y la libertad están en serio peligro. El odio a todo lo que sea distinto, o a todo lo que venga de otro país, es la antesala a las peores pesadillas de nacionalismos racistas y xenófobos, donde “lo mío es primero”. Recuerda al niño consentido que patalea porque no tiene lo que quiere cuando lo quiere. Un niño que ha sido educado en el rencor, en la avaricia, en el egoísmo, y en la intolerancia y falta de respeto a todo lo que no sea su voluntad.

Ese niño ha crecido. Y ahora no reclama sus juguetes y los de los demás. Ahora reclama convertirse en fiscal, juez y ejecutor, pasando por encima de cualquier poder, y, sobre todo, pasando por encima de las libertades tan duramente ganadas. Por eso, yo hoy, solo puedo prometeros sangre, racismo, y xenofobia. Como el viejo y cascarrabias de Churchill, no quiero jugar a verlo todo de color de rosa. La cosa pinta muy mal. Y las consecuencias serán una nueva batalla de Inglaterra. Una nueva batalla por la libertad.

Yo me apunto a esa batalla. No consentiré que la memoria de los que dieron su vida por la democracia sean ahora ultrajados y vendidos a cuatro oportunistas demagogos. No lo haré jamás.

primero-vinieron-a-buscar-a-los-comunistas-y-yo-no-hable-porque-no-era-comunista-despues-martin-niemoller-123663

Pearl Harbor, el día de la infamia

Este miércoles 7 de diciembre se conmemora el 75 aniversario del ataque japonés a Pearl Harbor. Este evento, conocido como “el día de la infamia”, dio pie a la entrada de Estados Unidos en la segunda guerra mundial. Aunque, en realidad, Estados Unidos ya estaba muy implicada en la guerra, dando soporte económico, tecnológico, logístico, y militar, a Reino Unido principalmente, y también a otros países.

El partido republicano se oponía de forma agresiva a que Estados Unidos entrara en la guerra, pero el ataque dejó claro que la idea de que el país americano se mantuviera al margen era algo que no podría continuar dándose por mucho tiempo.

Por supuesto, en este momento muchos lectores estarán pensando que, en realidad, Estados Unidos provocó el ataque. Otros también estarán pensando que no se hizo nada, es decir, que no se provocó el ataque, pero sí se dejó que Japón golpeara primero. Y otros, que fue una absoluta sorpresa sin más.

bn-ra095_pearlh_j_20161130161211
Aviones japoneses se disponen a iniciar el ataque a Pearl Harbor

La verdad, como siempre, es más compleja que una solución única. Es probable que hubiese una combinación de las tres ideas en función del nivel del funcionario de turno del gobierno y del oficial del ejército. En general, es muy probable que hubiese un deseo de convencer al pueblo americano de que un ataque sorpresa japonés era un cuchillo por la espalda a traición. Y se sabía que la Flota Combinada japonesa, compuesta de al menos cuatro portaaviones y sus escoltas, habían partido de sus bases en Hokkaido con rumbo desconocido. En realidad eran seis portaaviones, en un ataque pensado por el almirante japonés Isoroku Yamamoto.

El problema, como suele ocurrir, es que los objetivos que se pensaba eran los más probables no fueron atacados en primer lugar. Sí lo fueron en los siguientes días, cuando ya se había declarado la guerra. El primer golpe fue en Pearl Harbor, en la isla de Oahu. Y es evidente que los mandos de la isla no sabían nada de un ataque aéreo. Husband E. Kimmel, almirante responsable de la flota en el Pacífico, fue exonerado recientemente de toda culpa. También el teniente general Walter Short del ejército. Ambos estaban en la isla de Oahu durante el ataque. Ambos fueron chivos expiatorios del ataque. Y ambos, con toda probabilidad, desconocían lo que ocurría. Incluso el radar del punto Opana, en el norte de la isla, que detectó el ataque, y que fue ignorado completamente. Se pensó que eran los B-17 que llegaban ese día del continente. Perfecto, pero los B-17 venían del este, no del norte.

Toda esta confusión ha dado lugar a todo tipo de ideas conspiradoras durante 75 años. Algunas plausibles. Otras absurdas. Yo personalmente me inclino a pensar por lo que suele ocurrir casi siempre: la explicación más sencilla suele ser la buena, tal como dice la navaja de Ockham. Y la explicación más sencilla es que la incompetencia y la burocracia se sumaron para que la información no fluyera de la forma conveniente. De hecho, juntar todas las piezas es algo que se hizo en Washington. Pero esa información llegó tarde a Oahu. Y, de todas formas, solo hubiese aumentado la confusión que ya sufrían Kimmel y Short.

Otro dato que se usa para especular era que ningún portaaviones estaba en el puerto en el momento del ataque. En realidad, eso es ver las cosas con demasiada retrospectiva; el noventa por ciento de los oficiales de alto rango de la marina de los Estados Unidos seguían creyendo que el acorazado, y no los portaaviones, sería la clave para ganar la guerra en el mar. Recordemos una máxima fundamental del militar: los ejércitos se preparan siempre para la anterior guerra. Es decir, las doctrinas sobre la siguiente guerra se basan en la experiencia de la anterior. Y muchas guerras nunca son iguales a las anteriores, bien por temas geopolíticos, tecnológicos, organizativos, o de tipo estratégico.

am-1
Monumento al Arizona en Pearl Harbor en la actualidad

Pearl Harbor fue el inicio de un terrible camino que terminó con la monstruosidad de Hiroshima y Nagasaki, y con el terror de las armas nucleares anunciando su llegada. En medio, cientos de batallas y de hechos de un horror inimaginable. Tengo algunos enlaces a horrores en el Pacífico que en Europa no solemos tener en cuenta, y que me abstendré de poner porque creo que es suficiente con saber que, desde cualquier punto de vista, la humanidad debería abandonar la guerra como forma de resolver sus diferencias.

La guerra es algo más que terrible: es un monstruo que lo devora todo. Y, desgraciadamente, siguen dándose de forma reiterada por todo el mundo. En estos momentos, diciembre de 2016, podemos contar una buena cantidad de guerras por todo el globo. Algunas televisadas. Otras ni siquiera se mencionan. Pero todas ellas siegan vidas cada día. De hecho, tenemos un Pearl Harbor cada día en algún lugar del mundo. Hora es de que acaben, y ojalá en el futuro veamos las armas convertidas en banderas de paz. Ese es mi deseo.

Existe una película muy buena que narra estos hechos: Tora! Tora! Tora! Por supuesto, da un punto de vista posible, y recordemos que tiene dos directores, uno de ellos japonés, por lo que se intentó que la visión fuese equilibrada entre ambos bandos. Creo que es una película-documental muy equilibrada, aunque es evidente que es un punto de vista, y otros son perfectamente plausibles.

Si alguien está pensando en la película “Pearl Harbor” de Ben Affleck, me gustaría advertirle: es un despropósito, esa no la recomiendo en absoluto. De hecho con unos amigos hicimos una lista de errores de la película, que ocupaba casi tres páginas. Esa lista anda por ahí todavía creo. Eso sí, la historia de amor es bonita. Para gente de entre 12 y 15 años claro. El resto pueden pasar a otras cosas más interesantes.