Asgardia, el secreto está en los cielos

Este es uno de esos artículos ciertamente ácidos. Pero es que hay cosas que me molestan, la verdad. Cuando la gente es engañada, o manipulada, y cuando se juega con los sueños de cientos de miles de personas, no puedo mantenerme en silencio. Si se usa el espacio para ello, la próxima frontera de la humanidad, mi acidez se pone en líneas rojas. ¿Alguien tiene un antiácido?

Hace un tiempo hablé de Asgardia, la ciudad de los dioses, esa ciudad en el espacio, que tiene como finalidad crear una nueva sociedad humana. Más justa, más equitativa, más libre… para aquellos que superen las pruebas. Para aquellos que sean adecuados. Para aquellos que sean los elegidos. Para los más puros, más inteligentes, y más bellos.

¿Les suena? Claro que sí. Lo hemos visto muchas veces, aquí mismo, en la Tierra. Se trata de lo de siempre: crear una raza superior, con los mejores hombres y mujeres, donde tendrán cabida las mejores mentes. ¿Y el resto? ¿Qué harán con la gente como yo? Dónde estará nuestro lugar? Por supuesto: nos llevarán en algún tren al olvido, en el gulag de la Tierra. En cualquier agujero. No hay sitio para todos en los cielos de Asgardia.

¿Cree que exagero? Me temo que este tipo de actitudes nunca se exageran, lamentablemente. Este tipo de ideas sobre razas superiores siempre superan anteriores experiencias. Y ya sabemos cómo acaban siempre.

Asgardia
Detecto un insoportable olor a secta y manipulación

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