Lo sentimos, pero el hombre sí llegó a la Luna

Cuando se escriben estas líneas, la N.A.S.A. ha llevado a cabo la publicación de más de ocho mil fotografías de los vuelos de los Apollo XI a XVII que tuvieron como objetivo la Luna. Esos vuelos, todos ellos con éxito menos el del Apollo XIII, fueron la culminación de una carrera espacial desenfrenada para poner un hombre en el satélite natural de la Tierra.

Durante aquellos años, recuerdo las emisiones de televisión, las noticias en la radio, y la información que aparecía constantemente en los periódicos de la época. Material que devoraba con profusión y entusiasmo. También recuerdo muy bien la noche en que vi con mi familia la llegada del Apollo XI a la Luna. Luego, en los años setenta, una vez conseguida la proeza, la carrera espacial murió, y la N.A.S.A. dejó de ser esa punta de lanza de la investigación en materia astronáutica. Pasó a convertirse en un dinosaurio que incluso muchos querían cerrar. Sí, hubo vuelos, y los transbordadores, pero el sueño de la conquista había muerto, y todos los objetivos tenían metas mucho más prácticas, y cercanas. Y sí, se lograron cosas, pero nada que tuviera que ver con aquellos años locos de los sesenta. Solo ahora, con el proyecto Orión, comienza una nueva aventura.

Según muchos, esta foto se hizo en un decorado.
Según muchos, esta foto se hizo en un decorado.

Sin embargo, a día de hoy, y a pesar de las incontables pruebas de que los vuelos fueron reales y tuvieron éxito, no solo comprobado por la N.A.S.A., sino por muchas agencias independientes de todo el mundo, y por los rusos por cierto, mucha gente sigue sin creer que se llegara a la Luna. La pregunta es ¿qué se puede hacer para convencerles de que sí se consiguió llegar, no solo una vez, sino seis veces?

Aquí tenemos que dar dos respuestas.

La primera respuesta: no se puede hacer nada. ¿Por qué? Es muy sencillo: esas personas nunca creerán que el hombre llegó a la Luna, por muchas pruebas que se les presenten, porque sufren un problema muy común en muchas personas: la necesidad de creerse superiores, mediante la negación de una realidad. O, dicho de otro modo, su ego se crece al creerse partes y dueños de una verdad oculta que poca gente conoce. Lo que comúnmente se denomina “paranoia”. Estos individuos paranoicos negarán incluso fotografías actuales que muestran los puntos de alunizaje de los Apollo, indicando que son fotos trucadas con Photoshop o similares. Si en un hipotético caso se les pudiera llevar allá, dirían que son decorados colocados posteriormente a los años sesenta.

La segunda respuesta.

No se puede hacer nada para convencer a los paranoicos de que el hombre sí llegó a la Luna. Pero tampoco merece la pena el esfuerzo de convencerlos. Hay que tener muy claro un aspecto primordial de la condición humana: un negacionista de la realidad demostrada mediante pruebas empíricas no tiene una mente lo suficientemente formada y educada como para que pueda ser capaz de cambiar de opinión. Si un individuo está firmemente convencido de que algo es una confabulación, en este caso de cientos de empresas y varios miles de personas, que directa o indirectamente trabajaron en el proyecto, no se puede pretender que crea otra cosa, porque eso rompería su delicado esquema de prejuicios sobre el mundo y sus creencias y valores. Si esos individuos creen que los centros de seguimiento de todo el mundo también ocultan la verdad, y si creen que las rocas traídas de la Luna son de una playa de la costa azul francesa, y si creen que los cohetes iban desprovistos de hombres, y si creen que las emisiones en la Luna fueron grabadas en un estudio, nada les va a hacer cambiar de opinión.

Vamos a poner un ejemplo muy rápido entre los miles que hay. Dicen que en las fotos no se ven las estrellas. Veamos. Cualquier fotógrafo aficionado sabe que el diafragma se abre y cierra en función de la luz de la escena. Si una escena tiene mucha luz, las zonas oscuras saldrán poco definidas, o simplemente, negras. En la Luna, la luz era muy brillante, entre otras cosas porque no hay atmósfera. El diafragma de la cámara tenía que disparar muy cerrado, con lo cual, la muy tenue luz de las estrellas no podía aparecer en la imagen. Esto pasa ahora en la Estación Espacial Internacional. ¿Se puede montar una foto con poca y mucha luz? Sí, existe una técnica llamada HDR, que toma dos o más fotos en distintas aberturas, y las combina en una sola. Pero en aquella época aquellas cámaras no incorporaban HDR.

Este es un ejemplo, pero hay mil más como este. No vamos a entrar en detalles, porque la propia N.A.S.A. y otras instituciones ya han publicado cientos de pruebas.

Es cierto que, a veces, tenemos motivos para sospechar que los gobiernos nos ocultan información. Es verdad. Pero seamos sinceros: no podemos imaginar que la llegada del hombre a la Luna es una conspiración, porque tenemos que rendirnos a las evidencias que existen, las cuales dejan claro que se llegó, y cualquier intento de negarlo es ir en contra de la realidad más palpable y evidente.

Pero, de todas formas, ni este texto, ni ningún otro, convencerán a los negacionistas de este hecho. No creerán lo que aquí se expone, y pensarán que estamos siendo engañados, como otros miles de personas. No ellos. Ellos sí saben la verdad. La verdad está ahí fuera, y solo ellos la conocen. Que la disfruten.


Más información sobre las conspiraciones del viaje a la Luna en este enlace.

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4 comentarios en “Lo sentimos, pero el hombre sí llegó a la Luna”

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