Si hoy cedes algo de libertad, mañana la perderás para siempre

Ya he hablado en otras ocasiones de que las redes sociales no me gustan. Tienen aspectos positivos, pero los negativos se están convirtiendo en un catalizador de los peores elementos de la humanidad. Y tengo un conflicto importante intentando valorar si los aspectos positivos implican razonar que merezca soportar los negativos.

Un ejemplo rápido: el domingo decidí cambiar el nombre de la página del Facebook de “La cocina de Sócrates” a “La leyenda de Darwan”, para homogeneizar los nombres. Para mi sorpresa, Facebook me ha negado esa posibilidad, porque puede ¿confundir? al lector.

atenea
El icono usado en Facebook representaba a Atenea, diosa de la sabiduría, y guía de mis pensamientos

Es insidioso. Es vergonzoso, y es una total falta de respeto. Yo no he cometido ningún delito, ni ninguna falta. Yo me dedico a hablar de ciencia y humanidades. No obligo a nadie a darse de alta en mi blog, ni saco ventanas insistiendo en ello, ni hago nada que no sea hablar del ser humano y sus circunstancias. Y el nombre de “La leyenda de Darwan”, tal como he comentado otras veces, es el de mi trilogía de libros, que no hacen mal a nadie ni atacan a personas o instituciones.

Son libros de ciencia ficción que se pueden leer o no, pero no son libros revolucionarios que intenten organizar la tercera guerra mundial. La leyenda de Darwan también es este blog, que habla de libertad y del ser humano, partiendo de la base del respeto a cualquier forma de pensamiento. Aunque no creo en Dios, lo he dicho muchas veces: respeto las creencias religiosas, solo pido que las religiones me respeten a mí a cambio.

Y nada más. Pero el problema es más grave. Si solo fuese esto, bueno, me afecta a mí, me han dado tantas patadas en la vida que una más no importa.

¿Sabe usted que las redes sociales y las grandes empresas tecnológicas están adquiriendo un poder inusitado y absolutamente fuera de escala? ¿Sabe que controlan lo que hacemos en cada momento y lugar?

No. Definitivamente, no voy a seguir sus dictámenes. No me someteré al poder y al juicio de esas empresas. Para mi trabajo las necesito, es verdad. Pero juro por lo más sagrado que prefiero morirme antes que permitir que mi libertad para elegir sea conculcada por cualquiera de esas empresas. Ellos deciden qué es bueno y es malo para nosotros. Y ellos nos inducen a seguir ciertos comportamientos. Somos ratas para sus experimentos sociales y psicológicos, que actualmente llevan a cabo para conseguir sus objetivos.

Yo me niego. De momento seguiré con mis páginas profesionales en Facebook, porque son eso, profesionales, y necesito ganarme la vida. En las empresas hay normas que acatar, y como empleado te ves obligado a ello para comer y vivir. Hasta cierto punto por supuesto, pero he visto tantas normas absurdas en empresas que ya no me extraña nada.

Pero, en cuanto se relaciona a mi libertad como persona e individuo, libre de expresarme como quiera, y de poner a mi página el nombre que quiera, un nombre que no ofende a nadie ni daña a nadie, por ahí no paso.

pienso-luego-estorbo

Estamos perdiendo nuestras libertades, que nuestros padres y abuelos ganaron con tanto esfuerzo. Estamos perdiendo el individualismo, que es la esencia del ser humano. Estamos yendo a una mezcla de “1984” de Orwell mezclado con “Un mundo feliz” de Huxley. Estamos vendiendo nuestra esencia más pura a un pequeño grupo de multinacionales.

¿Cómo evitar esto? Yo diré cómo: lo peor que les puede pasar a estas empresas es que no se usen sus servicios. Eso es lo que estoy haciendo yo. Y, si necesito reunirme con amigos, que sea en un bar real, con una cerveza real, y con una sonrisa real.

No acataré convertirme en una oveja más del rebaño. No acataré perder mi individualidad. No cejaré en mi empeño de llevar el humanismo y la ciencia al ser humano. Mientras me queden fuerzas, trataré de comunicar que el ser humano es el centro del universo, y su objetivo, obtener la libertad y el conocimiento basados en la ciencia, y en expresar sus ideas con el arte.

Cualquier persona que leyese “La cocina de Sócrates” podrá seguir, si lo desea, leyendo todo ese material aquí. Yo estoy a vuestro servicio para intentar traer el mundo de la ciencia y el arte, la cultura, y la literatura, a este blog. Vosotros, los lectores, sois el motivo de esta página. Y aquí tendréis mi esencia más pura, sin tener que someterme a normas que me digan cómo tengo que sentirme o expresarme.

Muchas gracias a todos y todas, y un abrazo.

I. Campomanes.

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