El blog cuando ya no existe bloguero: destino y final

Vivimos en una sociedad que nos enseña desde pequeños, demasiadas veces, que somos inmortales. Que no hay peligro, que todo está bien, y que todo va a ser eterno. Pasamos muchas veces nuestra juventud pensando que no va a acabar nunca, aunque sepamos que así es, y vivimos incluso los cuarenta y cincuenta con aquello de “persona de edad media”.

Pero la realidad se impone, y hemos de entender que, en cualquier momento, podemos dejar este mundo. Ese es un tema que se trata poco, o nada, en las sociedades occidentales actuales. Es un tabú, y se esconde como si fuese algo malo, algo a evitar.

Cuando llega un momento en el que tenemos que enfrentarnos a esa realidad, muchos no están preparados, y vienen entonces los nervios, la tensión, el sufrimiento. Porque morir siempre es desagradable, siempre es terrible, pero siempre estará ahí ese momento, que llegará tarde o temprano. Aceptarlo o no es algo secundario ante la realidad. Entonces, ¿qué hacer con nuestro legado? ¿Con nuestro trabajo literario, con nuestros ensayos y escritos?

fenrir
Fenrir, el monstruo-lobo que devorará el universo en el Ragnarok; hasta los vikingos eran conscientes de que todo tiene un final.

De los libros ya hablé en su momento: por un lado, ceder los derechos intelectuales a quien decidamos en un testamento, y mandar copias de nuestros trabajos a bibliotecas, donde se conservarán, e incluso se leerán. Quién sabe; alguien podría descubrirnos cien, doscientos años después de muertos.

¿Y el blog? ¿Qué se hace con sus contenidos? Porque son material literario también. No es ficción en muchos casos, pero es un trabajo intelectual. ¿Quién lo heredera? ¿O no lo hereda nadie?

Vamos a ver las posibilidades, pero, sobre todo, vamos a pensar en serio y de forma clara y concisa en este tema. Porque un bloguero puede tener cualquier edad, pero no es inmortal; es un ser humano, y como tal, expuesto a cualquier circunstancia. Yo mismo escribo esto porque la medicina ha avanzado mucho y sigo vivo. De momento. Y tengo mis propios planes para después de morir.

Posibilidades del blog tras el blog.

Primer caso.

La primera posibilidad es cederlo a un tercero. Se trata de que ese tercero mantenga el blog, haga copias de seguridad, las guarde, pero se encargue de que el blog siga online. Recordemos que los blogs desaparecen si están en servidores privados. Si están en servidores gratuitos pueden durar más, pero definitivamente van a desaparecer. Por lo tanto, durante un tiempo alguien puede ocuparse de los gastos y el mantenimiento del blog. Finalmente, ese blog desaparecerá claro. Y ese material se perderá para siempre.

Segundo caso.

El segundo caso es imprimir todo o parte del material, convertirlo en un libro, y, tal como comentaba antes, cederlo a una serie de bibliotecas. Ese material puede ser interesante para el futuro, sean recetas de cocina, sea un artículo sobre filosofía. Ambos pueden tener sus lectores interesados. De nuevo, el blog desaparecerá.

Ulysses_and_the_Sirens,_1909
El viaje es largo y lleno de peligros; pero sin peligros, ¿qué sentido tendría la vida?

Tercer caso.

El tercer caso es acabar con el blog directamente. Borrarlo físicamente. Ese es mi caso con La leyenda de Darwan. Tengo programado el borrado automático del blog al completo si no escribo nada durante tres meses. De ese modo, si me pasa algo, el blog seguirá abierto tres meses, y luego desaparecerá, y con él, los más de mil artículos publicados. Esta opción es válida cuando se considera, como hago yo, que el material del blog ha tenido una vida, pero cuyos contenidos no tendrán interés para lectores del futuro. Al fin y al cabo, estas entradas son pensamientos personales, que pueden ayudar y gustar a los lectores, pero que no aportarán nada de interés a lectores del futuro. Para ellos quedarán los libros. Este material se perderá para siempre, y además es lógico que así sea; es material perecedero que tuvo su momento, y su final, como todo en la vida.

Cuarto caso.

El cuarto caso es el de un blog que seguirá realmente activo tras cesar su propietario de usarlo. Por ejemplo, un blog de recetas de cocina lo puede heredar un hijo, que seguirá con nuevas recetas, modificando la del padre o la madre, etc.

Quinto caso.

El quinto caso sería para aquellos que realmente tienen la ilusión de que el blog siga vivo muchos años. Para ello, se debería pactar un acuerdo con una empresa que, tras un pago único, mantenga el blog abierto tres, cinco, diez años. Esto implica evidentemente un acuerdo firmado que gestionará un familiar o amigo, incluso un representante legal, y, durante ese tiempo, ese blog seguirá ahí, activo, al menos con la garantía de ese tiempo. Puede que sea más si es una plataforma gratuita, pero si es privada es evidente que se ha de llegar a un acuerdo.

Luego, finalmente, pasado ese tiempo, el blog desaparecerá. Adiós a las recetas de cocina. O a las reflexiones sobre filosofía. O a los pensamientos sobre mecánica cuántica. O lo que sea.

 

Old books
Los cuerpos se pierden; las obras permanecen, a veces. Pero no vivamos ante la expectativa de lo que seremos mañana, sino ante la esperanza de lo que somos hoy.

Resumen.

Es tan evidente que somos mortales, y que somos un pequeño instante en el tiempo, que tratamos toda la vida de convencernos de lo contrario. Pero las cosas son así. Todo es perecedero, y también nuestros pensamientos y reflexiones. Solo unos cuantos tienen el honor de que la sociedad conserve sus ideas, sus pensamientos. El resto veremos cómo el tiempo se lleva nuestras reflexiones a un vacío infinito del que nunca volverá.

Y así es el orden de las cosas en la vida. No lo lamentemos; al revés: seamos felices por vivir este momento. Memento mori, que decían los romanos. Vivamos nuestros pensamientos, compartamos esos pensamientos con los demás, y luego, dejemos sitio para nuevas generaciones que llegan pisando fuerte. Seamos conscientes del círculo de la vida, que ese sí es inmortal y eterno, aunque evidentemente tenga un fin. Soñemos, y hagamos soñar a los demás. Luego llegará el frío invierno, y tras la última etapa, que nuestro último pensamiento sea:

“No me importa morir; me importaría no haber vivido”.

Ese es el objetivo. Vamos a cumplirlo y a ser felices. Feliz navidad.


 

10 Comments on “El blog cuando ya no existe bloguero: destino y final

  1. solo tres meses? suena muy poco, porque tres meses no siempre pueden significar la muerte. pero un blog — no libro, sino, un blog –es parte de la actividad cotidiana de un ser. màs probable, que los hijos querràn conservrlo para enseñarlos a sus hijos còmo eran sus abuelos, o los nietos querrà retener esta parte de sus abuelos màs allà de su partida. me pongo en la situaciòn: si mi abuela hubiera llevado un blog… ella ya s e fue en 2010, pero si lo hubiera tenido, me gustarìa poder leerlo cuando quiera para recordar, para conectarse con sus pensamientos, para seguir aprendiendo de ella, algo que no aprendì mientras vivìa y conservarlo para pasar a mis nietos 🙂 de corazon deseo una vida largaaaaa a su blog 🙂

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    • Sin ninguna duda el blog vivirá lo que viva yo. Pero su alto contenido personal no lo hace apto para subsistir a mi muerte. Quiero que sobrevivan los libros donde hablo del ser humano. Mis ideas personales y subjetivas no merecen ser recordadas. Un abrazo y un deseo de felicidad para usted en este 2020.

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  2. No lo había pensado… qué hacer con el blog? tal sea lo único que deje en herencia … mecachis ahora tengo que planteármelo … jeje lo maquete y que lo custodie Amazon jajaja 🐾 o que se esfume conmigo, no sé. La idea de AlonaDeLark no está mal tampoco, es como una especie de diario moderno… 🤔

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    • Efectivamente es un tema que tenemos que plantearnos. Internet es una fuente de información enorme, pero perecedera. Todo lo que guarda se va perdiendo, y su propia naturaleza caótica y desestructurada conllevará que el 95% de la información que contiene hoy se haya perdido en 50 años. Si sigue existiendo tendrá otro material, pero lo que hoy guarda será en su mayor parte un recuerdo. Un abrazo.

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  3. *tal vez… (el escribir desde el móvil 😑)
    Tomando en cuenta esto último que dices, se me ocurre un plan:
    1ro dejarle la tarea a mi hija de obtener los primeros cyborg baratos que salgan en amazon, esto con el fin de que siga con la tarea del blog después de nuestra muerte.
    2do contactar con algun medium al cual dictarle los escritos.
    3ro crear una comunidad con los vecinos blogueros y seguir con los retos y nuestras cosas (para no estar tan sola en la eternidad, estás invitado: Piénsalo aún hay tiempo para decidirse)
    4to lograr ser inmortales y viajar a través de los ansibles y que Jane nos use como referencias arqueológicas A Ja JAJAJA AAAjajaja (léase con risa maléfica) 😂😂😂

    Ahora en serio, sí llevas razón. Habrá que pensar en una alternativa para estos trabajos más realista, viable y finita… Hasta me hace ilusión tener algo con lo que hacer testamento 🤭🐾

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    • Plantéate tener que aguantar mis escritos durante toda la eternidad, se trata de ir al cielo no al infierno je je… No estaría mal tener algún modo de crear un modelo de inmortalidad para nunca terminar de escribir, al fin y al cabo es el sueño final del ser humano. No necesitaríamos dioses; nosotros seríamos los dioses. Miedo me da, lo que hacemos siendo mortales, lo que podríamos hacer siendo inmortales. Por ejemplo escribir un blog infinito ja ja. En cualquier caso, un blog es un trozo de nuestras vidas, retales de nuestros pensamientos. Pocas cosas son más nuestras y más personales. Un abrazo.

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  4. Pues nunca me lo he planteado la verdad, ahora que te leo tengo que hacerlo, pero es como tú dices, qué importancia pueden tener unos post que he escrito un poco con mi opinión personal plasmada? No sé, habrá que saber primero si para mi familia es igual de importante el blog que para mi. Qué reflexión me has dejado ☺️

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