La insurrección de los Einherjar y el camino al caos

Termina la promoción de verano con un título que, en su momento, abrió la segunda rama de la historia de la saga Aesir-Vanir. “La insurrección de los Einherjar”, el cual se divide en dos libros.

En esta primera parte en oferta, subtitulada “El manto de Odín”, la humanidad ha ido cayendo en un pozo de desidia e ignorancia, la religión se ha apoderado completamente de la sociedad, y la tecnología ha sido casi completamente olvidada, volviendo a una forma de nueva Edad Media. Por supuesto, enfermedades olvidadas han vuelto a resurgir, y una simple apendicitis, o un problema en el parto, o un cuadro médico cualquiera, que antes suponía tomar un simple medicamento, ahora supone la muerte segura.

Es en ese contexto en el que se desarrolla la trama que lleva a Sandra, la protagonista de la novela, a intentar luchar para evitar que la humanidad termine cayendo sobre sí misma en un pozo que la lleve a la desaparición y a la extinción. Ella misma ha procurado crear una versión más tolerante de las creencias religiosas, llamadas las “Crónicas de los Einherjar”, y se ha dado en convertirse en diosa a ojos de los ciudadanos mediante el uso de la tecnología, con el fin de que su guía pueda reconducir a la humanidad a una nueva era de prosperidad.

Los protagonistas de este libro se encontrarán luego con los de la trilogía de La leyenda de Darwan, en el libro “La leyenda de Darwan IV: Idafeld”, cerrando la historia de la humanidad.

El libro se encontrará gratis en Amazon desde el 22 de agosto y durante cinco días. También se puede bajar gratis de Lektu. Les dejo ahora con una muestra del texto, y muchas gracias por su interés.

Fragmento: La ofrenda

El día tan deseado era un presente de los dioses. La noche estrellada
hablaba en susurros al padre y a la madre, mientras el suave ir y
venir de las olas parecía una voz de los antepasados, que estaban allí
para presenciar la ceremonia.

Había llegado la noche del solsticio de verano austral. Njord y
Skadi se encontraban frente al mar, en el fiordo de Piopiotahi, que
los antiguos llamaban Milford Sound. Junto a ellos, un pequeño
altar, con dos columnas, y con dos llamas incandescentes ardiendo
al cielo. Y, en brazos de Skadi, su hijo, que dormía plácidamente.

Pronto, Atenea, la de los ojos claros, apareció, surgiendo del mismo
velo del amanecer. La diosa se dirigió a ellos, y se colocó frente al
altar. Luego levantó los brazos, y, mientras el Sol comenzaba a
asomar por el horizonte, las llamas doradas pasaron a ser azules, en
aquel azul brillante y puro de las estrellas más bellas, como los
claros y profundos ojos de la diosa. El azul era también un signo; el
símbolo y el color de que ha nacido un varón para dar felicidad a la
joven pareja, y para servir como fruto de su amor eterno.

Atenea se acercó a Skadi, y acarició suavemente la mejilla del niño,
mientras lo miraba.

—¿Qué nombre has de ponerle? —preguntó la diosa.
—Freyr. Su nombre será Freyr. —Atenea tomó en brazos a Freyr, lo
llevó al altar, y lo levantó, ofreciendo su espíritu al dios Sol.
Seguidamente, lo depositó en el altar, alzó los brazos, y dijo estas
palabras aladas:

—Freyr, hijo de Njord y de Skadi, yo te bendigo con la llama de la
vida, del amor, y de la esperanza. Que en tus noches más oscuras
sean tus ojos llamas de valor, fuerza y pasión para derrocar tus
miedos. Que en las tinieblas más frías tu voz rompa la escarcha de
tus pesadillas, para derrocar una y mil veces a la muerte, hasta que
se cumpla tu misión en este mundo, y debas partir al lugar donde la
realidad y los sueños nacen de la misma fuente. Que el dolor y el
llanto que sufras durante tu vida sean motivo para encontrar fuerzas
y anhelos con los que cumplir todos y cada uno de tus sueños. Que
tu corazón noble y sereno aprenda a separar la justicia de la
venganza, la benevolencia de la ira , la calma del deseo, y la
esperanza del desconsuelo. Que la palabra verdad sea un faro que
guíe tu vida cada día. Que las alas que te da la vida te enseñen a
volar alto y seguro, y a no esconderte en la vanidad, la codicia, y la
violencia. Que tus sueños sean la fuente de los sueños de miles de
hombres y mujeres a los que puedas inspirar. Ese es mi deseo. Y te
bendigo para que sean ciertos.

Atenea tomó de nuevo a Freyr, y lo levantó unos instantes en alto al
cielo, bañando al niño en los suaves rayos del sol del nuevo día.
Luego bajó los brazos, se acercó y sonrió a Skadi, y le dio a su
retoño, que se había despertado.

—Tiene hambre —dijo Atenea, mientras Njord miraba la escena. Skadi se levantó la blusa y le dio el pecho. Mientras, Atenea se giró a
Njord, y le dijo:

—Seguid ahora vuestro camino. Os deseo la mejor ventura.
—Señora, no sé como agradecéroslo —dijo Njord.
—Cuida bien de ellos. Ese es mi precio.
Atenea se giró, y se fue caminando. Njord quiso decirle algo, pero la
imagen, de pronto, había desaparecido en la luz temprana del
amanecer de una nueva era.
—Freyr, hijo de Njord y de Skadi —se oyó a lo lejos una voz, traída
por el suave viento de la mañana. Njord le puso una pequeña manta
a Skadi, y ambos caminaron de vuelta al bosque. Quedaba un largo
camino hasta el hogar…

Autor: Fenrir

Amateur writer, I like aviation, movies, beer, and a good talk about anything that concerns the human being.

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