Supersimetría: el lado oscuro de la teoría de cuerdas

Nuevo vídeo del Instituto de Física Teórica (IFT), entidad a la cual los aficionados a la física agradecemos enormemente su esfuerzo por atraer esta materia a los simples mortales que en el colegio nos quedamos en la calle, tras ser expulsados por rebeldía y actitudes antisistema. Luego se arregló la cosa… más o menos.

Sin embargo, ya he comentado en otras ocasiones que, cuando toca criticar, critico. Con todo el respeto por supuesto, pero la idea de «eres un aficionado, y por lo tanto cállate y arrodíllate ante el Maestro«, no funciona conmigo.

No. Las cosas no son así. Y voy a explicar brevemente por qué.

Primer punto. Introducción: un conjunto de obviedades demasiado obvias.

Los primeros treinta minutos del vídeo sobran, sinceramente. Estamos hablando de supersimetría, dentro de la variante de la teoría de cuerdas conocida como teoría de supercuerdas, donde «super» comprende el concepto de partículas supersimétricas, que es el objetivo del vídeo. ¿Para qué toda la explicación de preescolar previa para introducir los conceptos que se van a explicar?

Si vamos a una conferencia sobre supersimetría no esperamos que nos den una introducción de 32 minutos, del total de una hora, sobre física elemental que toda criatura de preescolar ya conoce perfectamente.

Esperamos que se vaya directamente al tema, o esperamos que nos avisen que la primera media hora va a ser una introducción básica a los conceptos elementales de la física, para de este modo poder permanecer en el bar, con una buena cerveza, hasta que llegue el momento de la verdad, donde se introduzca la materia que nos interesa: la supersimetría.

Ah, y un pequeño detalle: además de algunas imprecisiones, hay algo verdaderamente preocupante en las afirmaciones del conferenciante. ¿Cómo se puede decir, casi en 2022, que los neutrinos no tienen masa? ¿Cómo se puede afirmar tamaño error sin tener en cuenta los experimentos sobre neutrinos llevados a cabo en los últimos cuarenta años, donde se ha demostrado con perfecta fiabilidad que los neutrinos tienen masa, y, por lo tanto, no se mueven a la velocidad de la luz, C?

Ocurre lo siguiente: a los físicos de teoría de cuerdas les interesa, repito, les interesa, que finalmente los neutrinos no tengan masa, porque , si no es así, su castillo en el aire, que ya se ha caído varias veces, se caería una vez más.

Segundo punto. Paralelismos falsos.

Toda la introducción del conferenciante pretende crear paralelismos sobre partículas asociadas a descubrimientos a lo largo de la historia que son consecuencia de partículas previas, como, por ejemplo, los mesones, partículas «supersimétricas» (esto no lo dice, pero nos invita a pensar en ello) de los electrones, o las antipartículas, de nuevo «supersimétricas» de las partículas.

Generaciones de partículas de mayor masa no permiten derivar que deban existir partículas supersimétricas simplemente porque el modelo funciona en el papel.

Todo gira alrededor de una idea: vamos a intentar explicar la supersimetría en base a descubrimientos anteriores, donde forzamos la idea de supersimetría para poder explicar las partículas teóricas que predice la teoría de supercuerdas.

Vamos a imaginar que las partículas más masivas derivadas de las colisiones de partículas ya conocidas son un ejemplo de supersimetría que se ha demostrado ya en el Modelo Estándar. Pero las partículas supersimétricas que predice la teoría de supercuerdas no han sido halladas en el Large Hadron Collider (LHC) del CERN a las energías que se establecían como correctas, y que no se espera ya que se detecten, por una razón muy sencilla: porque no existen.

Tercer punto: una teoría basada en la longitud de Planck.

Independientemente de que el modelo de la teoría de supercuerdas no tiene una correspondencia con la realidad, por ejemplo, no están presentes las partículas supersimétricas que requiere, además la teoría se basa en conceptos que modela a partir de la escala de Planck. A estas escalas, que son las que se predicen se modelan las cuerdas, no podemos realizar observaciones reales. La teoría de supercuerdas estipula que, a estas escalas de espacio, tiempo, y longitud de Planck, el universo se halla enredado en tres dimensiones espaciales, más otras siete que están atrapadas a estas escalas, en estructuras matemáticas conocidas como variedades de Calabi-Yau.

Partículas supersimétricas predichas por la teoría de supercuerdas. A los niveles de energía requeridos el LHC no ha encontrado ningún rastro de las mismas, los SIGMA jamás se han acercado al 5. Luego debemos descartarlas ya, de una vez, y de forma definitiva.

Como no podemos interactuar con estas escalas, se dice que la teoría de cuerdas, o, en este caso, la teoría de supercuerdas, y su hermana mayor, la teoría M, son teorías «no falsables». Por «no falsable» se entiende en ciencia, y en física que, dado un postulado, no podemos negar dicho postulado mediante experimentación. Es decir: tenemos que creer lo que dice el postulado, porque no podemos verificarlo, ni mucho menos intentar verificar si es falso.

Este es el mayor talón de Aquiles de la teoría, y una razón más por la que la teoría de cuerdas, en cualquiera de sus variantes, ha de ser descartada. Hemos de entender que esta teoría, por muy bella que pueda parecer matemáticamente, y por muchos recursos y personal que se haya aplicado a la misma durante los últimos cincuenta años, es una teoría muerta, sin salida, sin posibilidades.

Cuando Lee Smolin escribió este libro hace ya 15 años, que recomiendo absolutamente, la comunidad científica se echó sobre su cuello. Hoy sus postulados se han verificado y la comunidad calla.

Resumen: no es oro todo lo que reluce.

Y es que la teoría de cuerdas relucía mucho, pero es un callejón sin salida. No voy a extenderme más, y dejo abajo unos enlaces sobre otras entradas de esta materia donde profundizo en diferentes aspectos aquí expuestos.

Invito a cualquiera que lo desee, en los comentarios, a que intente rebatirme estos argumentos. Estaré encantado de discutirlos. No soy físico, e insisto, lo que estoy haciendo aquí es dar mi opinión personal y subjetiva, aunque pueden conocer puntos de vista en los que me baso en los libros de Lee Smolin y de los que ya he hablado en anteriores ocasiones.

La teoría de cuerdas y sus variantes son actualmente una huida hacia adelante en el mundo de la física, para un grupo de entusiastas de la misma que están atrapados en su argumentario, bien porque no saben salir del mismo, bien porque no pueden salir del mismo, porque sus beneficios económicos se basan en mantener estas ideas.

De esto se habla en la serie de ficción «Big Bang Theory» cuando el personaje de Sheldon Cooper quiere dejar la teoría de cuerdas, y la universidad se niega porque estima que requiere tener físicos trabajando en la misma para mantener un prestigio. Es ficción, y es comedia. Pero el punto es totalmente real, y lo viven muchos físicos. Esa es otra de las cosas que el físico teórico Lee Smolin denuncia en sus libros.

Quedo a su entera disposición para cualquier duda, consulta, o crítica. Muchas gracias.

Lecturas sobre este tema:

Autor: Fenrir

Amateur writer, I like aviation, movies, beer, and a good talk about anything that concerns the human being.

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