Genética: la solución a la maldad humana

Imagínese que le proponen una idea: vamos a conseguir que nadie en la Tierra mate, viole, robe, o haga daño. Que todo el mundo sea bondadoso, generoso, gentil, y amante de la naturaleza y de la vida. Que el ser humano sea ese ser armonioso y perfecto que todos deseamos para nuestra especie.

El precio: modificar el genoma de la humanidad para, de este modo, eliminar esos rasgos de la naturaleza humana. Los rasgos adquiridos, los sociales, serían imposibles de aplicar, porque la propia naturaleza humana modificada genéticamente se autoimpondría un código moral y ético que evitaría caer en aspectos negativos del comportamiento. ¿Qué haría?

Piénselo bien; de entrada, tenemos que pensar que lo que es “bueno” o “malo” tiene a veces fronteras muy difusas. Lo que es bueno para una civilización es terrible para otra. Pero vamos por lo menos a eliminar el deseo de matar, y también el odio, la arrogancia, la jactancia, y la ira. Este nuevo ser humano será un ser casi ideal, casi perfecto. ¿Qué nos queda?

 

writer
Un psicópata o un sociópata escritor no daña a la sociedad; la beneficia con obras duras, escabrosas, pero llenas del realismo de la vida

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Dime que me sigues aunque sea mentira

Consejo: se recomienda tomar un antiácido antes de leer este texto.

Decir lo que uno piensa no ha estado bien considerado nunca. Pero mucho menos en estos tiempos de sonrisas eternas, fotos de felicidad con la familia, e imágenes de nuestros pies en la playa. Todos somos amigos en el Facebook, todos reímos esa imagen del amigo tomando una copa en su enésima boda, todos ponemos “me gusta” a tal o cual foto porque oye, si el otro día él o ella puso “me gusta” en mi foto, no vamos a hacerle ahora ese feo, que ha puesto la foto de su hija cayéndose de cabeza a la piscina y hay que reírle la gracia.

No. No todos entramos en ese juego. No todos tenemos las cualidades, la belleza o los medios para tener millones de seguidores en twitter, en Facebook, o en Youtube, ni para ser sociales por el mero hecho de quedar bien con nadie. Algunos nos dedicamos a decir lo que pensamos, y a no preocuparnos ni por un instante por los “followers” de esta o aquella red social, ni por el número de amigos que se supone tenemos en Internet. Yo sé quiénes son mis amigos, y ellos lo saben. Y se cuentan con los dedos de una mano.

mad-writer
Tampoco tengo tan mal aspecto, normalito tirando a corriente…

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