Este libro es una ruina; manual para escritores desesperados

Bien, ya hemos superado todos los obstáculos vistos en entradas anteriores para escribir un libro (dentro de muy poco habrá un pdf de descarga con todo el material reunido). Vamos a imaginar que hemos conseguido destacar por encima de los incontables libros que se publican diariamente. Hemos conseguido una editorial de las de verdad, de las de antes. De esas que hacen el trabajo de un editor. Y hemos logrado conseguir un grupo de interesados en nuestra obra. El mundo nos sonríe, las trompetas suenan, y los ángeles cantan odas a nuestra gloria eterna.

En esa situación, ha llegado el momento de la verdad: el momento de presentar el libro en cualquier evento literario, y mandarlo a imprenta. Dicha imprenta distribuirá nuestro libro ¡por todo el país! Incluso puede que por el extranjero, si la cosa funciona bien.

Snoopy

Maravilloso. Increíble. Un sueño hecho realidad. Llega el día. El libro llega a las estanterías de las librerías. ¡Qué ilusión! ¡Qué maravilla! Te haces una foto con una sonrisa de oreja a oreja con tu libro, y la publicas hasta en Madagascar.

Pasan los días. Pasan dos, quizás tres semanas. Pasa el efecto de la adrenalina y del corazón a cien. Finalmente, y en silencio, nuestro glorioso libro es retirado de la estantería. Pasa al grupo de “libros afectados por la masa crítica” (ahora veremos qué es esto), y otro libro, de otro entusiasta escritor, ocupa su sitio. Tu libro permanece en la zona de los “libros afectados por la masa crítica” durante un tiempo. Luego, pasa a un lugar muy desagradable: la trituradora. ¿Cómo? O quizás te los quedas tú, pero sin son muchos no vas a poder comprarlos todos, asíque se reciclan.

¿Qué es la “masa crítica”? Básicamente, es como yo denomino a la inagotable masa de libros que desfilan por las estanterías, sin tiempo casi de ver su portada, y luego viajan al Hades del olvido, para llevar una muerte lenta y agónica.

Puede parecer triste, o incluso irreal, pero es así. Has cumplido tu sueño, y, sin embargo, tu sueño se ha convertido en pesadilla a las dos o tres semanas, quizás en un mes. ¿Por qué? Porque esto, mal que nos pese, está ocurriendo todos los días, con cientos, con miles de escritores. Sueños rotos en un mes como máximo. Sueños logrados que se difuminan en nada. ¿Qué hacer en ese momento?

En primer lugar, sería importante estar informado. La editorial, que se supone seria, debería de haber informado de ello, pero puede que no lo haga porque, al fin y al cabo, las editoriales viven del éxito que tiene un libro frente a mil. Es decir, si de cada mil libros que publican uno tiene éxito, pueden ir aguantando, con los beneficios generados de ese éxito, esos otros novecientos noventa y nueve intentos. En la música pasa algo parecido; de cada cien grupos que editan su música, uno sale adelante (más o menos), quizás uno de cada diez mil tiene un éxito ya evidente. También uno de cada diez mil escritores tiene un éxito que permite soportar los gastos de los que han tenido un éxito relativo, y de aquellos que han tenido un éxito mediocre, que son la inmensa mayoría.

La cuestión es muy sencilla de explicar, no hay misterios: se publica mucho más de lo que se vende, y, además, se lee muy poco. La literatura antes tenía al menos un camino en la segunda mano y en las ofertas, pero estas están saturadas también ahora. El papel no se quema, antes sí se quemaba. Ahora se recicla. Puede que su nueva novela esté impresa con los restos de las novelas de algunos compañeros caídos en batalla. Cosas de la vida.

¿Qué tiene que ver todo esto con la calidad literaria de las obras publicadas? Nada. Absolutamente nada. Se publican obras de todo tipo, pero puede que usted conozca a alguien del que haya dicho “esto es para publicar”. Seguramente. Pero, en primer lugar, hay que buscar quien lo edite. E incluso si lo edita uno mismo, hay que llevarlo a las estanterías. Eso cuesta dinero, trabajo, tiempo. Y el de la librería va a tener su libro dos semanas, tres a lo sumo, excepto en casos muy contados, que o bien son de escritores ya muy consagrados, o bien tienen el apoyo de una campaña publicitaria enorme y sostenida. Si es una editorial, usted, no lo dude, es un experimento para ellos. Por mucho que le digan que su libro es maravilloso, lo que creen en realidad es que podría ser comercialmente viable, y por eso lo publican. Es normal, ellos quieren vender lo que creen que se puede vender. Eso descarta tipos de libros y géneros, como la ciencia ficción. La última vez que mandé un original de ciencia ficción a una editorial, enviaron a dos asesinos profesionales a casa con armas automáticas. Bueno, no tanto, pero casi.

Incluso puede que el autor tenga su momento de fama. Su momento de gloria. Su entrevista en el diario local o nacional. Su entrevista en la radio. Su salida por televisión. Pero, en la mayoría de los casos, es eso: un momento de fama. El mundo recibe un millón de entradas de información cada día. Para el 99% de las personas que nos vean o nos oigan, seremos una entrada más en la interminable historia del Facebook o del Twitter. Un momento de gloria que pasa y se extingue para siempre. Memento mori.

¿Lo ve? Siempre procuro dejar una señal de esperanza. Ahí, escondida entre la maleza de la desesperación y del infortunio del párrafo anterior, siempre dejo un hueco para soñar. Para encontrar un camino. ¿Cuál es, en este caso al menos?

editorialcienciaficcion

He dicho “el 99%”. Existe un 1% de gente que puede ver nuestro libro, y se detenga un momento. Que diga “oye, esto es distinto. Esto es auténtico. Esto sí tiene un contenido”. Esa gente existe. Están ahí. Buscando desesperadamente encontrar a alguien como usted, que escribe con amor, con cariño, con ilusión, con pasión. Existe un 1% de gente que busca una nueva forma de lectura, una nueva manera de contar las cosas, nuevas historias que den otra forma a la literatura. Y usted les ha llamado la atención. Su idea, su portada, su concepto del arte, han sido suficientes como para atraer a esa persona.

No está todo perdido. Qué digo; está todo ganado. Quédese usted con ese 1%, o ese 1 por mil quizás. Quédese con lo auténtico. Huya de la masa. Rehuya el ruido. Busque a aquellos que armonizan con su obra, con su forma de expresarse, con su idea de belleza. Ese es el porcentaje que merece la pena. ¿Fama? ¿Éxito? ¿Gloria? Palabras vacías. Palabras mentirosas, que nos enseñan en la sociedad como ejemplo de lo que debemos hacer, y que es precisamente de lo que debemos huir. Palabras que nos someten, que nos esclavizan a actuar siguiendo a la masa. ¿Cree que a los verdaderos artistas les importa cuántos seguidores tienen?

Alguien podría decir que soy un poco hipócrita. O bastante hipócrita. Que si me viniesen con la gran oferta del siglo para una campaña de 100 millones de euros, donde yo ganaría no sé cuántos millones, la aceptaría. Claro que sí, por supuesto que la aceptaría, y quién no. Pero, atención, algo muy importante: entonces no estamos hablando de arte; estamos hablando de negocios, que es otra cosa. No confundamos los términos.

Eso no contradice lo que digo aquí. Lo que aquí digo es que eso, el negocio, es lo que buscan muchos escritores y artistas, y luego llegan los lloros y la desesperación, cuando ven que ese momento estelar de gloria pasa y se desvanece. ¿Alguien recuerda la película “Sunset Boulevard”? En España el título fue “El crepúsculo de los dioses”. Trata de una estrella que ha visto cómo sus días de gloria pasaban, y quiere volver a recuperar su estrellato. Es la misma situación que vivían los generales romanos, que cuando desfilaban por Roma triunfantes, tenían a un esclavo detrás que les iba susurrando “memento mori”. Es decir, el momento de gloria es efímero. Lo que le decían era: “no te confundas ni pierdas el norte por un momento de gloria, porque luego vendrán los días fríos y oscuros. Disfruta el momento. Pero prepárate para lo que vendrá luego, que es, ni más ni menos, el resto de tu vida”.

Los romanos sabían de la borrachera que supone la fama, y procuraban no caer en ella. Deberíamos ser como esos generales, y procurar mantenernos serenos, en todo momento y lugar.

Efectivamente. La vida es cada momento, sea cual sea. El momento de gloria es una gota de agua en un mar inmenso de trabajo diario, de silencio, y de esfuerzo. Y de una recompensa sencilla pero enormemente gratificante, como cuando llego a casa y mi perrita Lyra, la de la foto, sale a saludarme, buscando su galleta por supuesto. Eso es la vida. Y también, de vez en cuando, alguien te dice: “oye, me ha gustado tu obra”. Esos son los momentos que merecen la pena. Ahora mismo vengo de una cafetería, donde una compañera de profesión, que está leyendo “Operación Folkvangr”, me ha contado, sin presionarla yo en absoluto y juro que ha sido así, que va por la mitad, y que le está gustando mucho. ¿Qué se hace en esa situación? Sonreír, agradecer, y sentirte el ser más feliz del mundo. Por otro lado, al fin he resuelto lo de esa editorial que estaba usando uno de mis libros para venderlo sin permiso. Lo han borrado por fin. Cosas buenas, cosas malas. Y eso es la vida. Lo demás son pasatiempos, nada más. Yo con lo que me ha comentado esta compañera tengo energía para toda la semana y el mes. Y aún me sobra.

lyra
Lyra, mi comedora de galletas y robadora de zapatillas para intercambiar por más galletas

En resumen, hemos visto que, tras muchas penalidades, trabajo y sufrimiento, hemos conseguido llegar a lo que creíamos más alto: publicar en papel en librerías. No, estimados amigos y amigas. Lo más alto es lo que ha habido antes, y lo que viene después. Ese es un gran momento, sin duda, y llegar a las librerías es un momento importante en la carrera de un escritor, sin ninguna duda, y no hay que restarle ni un ápice de valor, al contrario. Pero es eso: un momento. Seguid perseverando, y seguid cultivando vuestro trabajo, para que los lectores lo disfruten. Ese es el gran logro del escritor. El de acercar su literatura, su obra, al lector.

Entre un lector y sus obras predilectas hay un hilo especial. Si eres lo suficientemente afortunado como para ser el autor de una de esas obras, ese premio es el más grande del mundo. Y merece la pena disfrutarlo.


En este enlace se puede ver muy bien el recorrido que sigue un libro, por si es de su interés.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s