Viajando al reino de los lectores ingleses

Hoy me va a permitir el amable lector, si no es mucha molestia, que transmita aquí mi alegría por ver cómo se acerca el momento de publicar la primera parte de “La leyenda de Darwan” en inglés, en la tienda de Amazon. Siempre he estado convencido de que el inglés es un medio ideal para llegar a millones de lectores amantes de la ciencia ficción y la fantasía, y con la traducción podré tener acceso a ese mercado. No en vano gran parte de los mayores escritores de ciencia ficción son ingleses. Eso sí, escribiré con pseudónimo, con un nombre cuyo apellido es un homenaje a una dama muy querida por mí.

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The Legend of Darwan

¿Quién está detrás de la traducción? ¿Una importante editorial que se ha interesado por la obra? No, ni mucho menos. Ya he comentado en alguna ocasión que “La leyenda de Darwan” nunca será publicada por una editorial. Tampoco hay un traductor profesional, porque tienen un precio que simplemente no me puedo permitir. La traducción la estoy haciendo yo mismo. Hice un curso de dos semanas en una academia. Bueno, miento, fueron tres semanas.

Pero lo importante de todo esto no es el autobombo que me hago a mí mismo en los párrafos anteriores. Eso está bien para el orgullo propio y la vanidad personal, que, no lo neguemos, es ingente en el mundo de los escritores y la literatura. Lo importante de todo esto es la acción en sí misma. El libro se va a traducir porque yo pongo un empeño en que se traduzca. El libro llegará a lectores de habla inglesa porque es mi voluntad, y mi voluntad es más poderosa que un millón de editoriales negándome ese derecho por motivos comerciales. Puede que lo lean cinco, diez lectores, en un año. No importa. Habré superado la barrera que me ponen otros. Habré superado las puertas cerradas. Habré llegado, en definitiva, donde quiero llegar.

Demasiadas veces veo a demasiados escritores quejarse de las circunstancias. De que el sector de la publicación está saturado. De que se venden novelas de baja calidad pero con altas inversiones en publicidad, mientras obras muy buenas quedan en el olvido. Que una novela, cuando llega a las estanterías de las librerías, permanece dos, tres, a lo sumo un mes visible, para luego desaparecer.

Todo eso es cierto, por supuesto, y lo sé bien porque llevo cincuenta años escribiendo, concebí mi primera novela en 1970, y he vivido en esos años algunas experiencias literarias. El mundo de la literatura es tremendamente complejo, y lo ha sido siempre, no solo ahora, con grandes intereses, donde la inmensa mayoría de escritores nunca veremos publicadas nuestras obras. ¿Qué podemos hacer?

En realidad es muy sencillo: primero, creer en nuestro trabajo. Creer en nosotros. Ser sinceros con nosotros mismos. ¿Nuestra obra vale la pena? Si creemos que no, y estamos convencidos, quizás no sea nuestro camino. Si creemos que sí, adelante. Siempre adelante.

Segundo, trabajar duro, a pesar de los muchos condicionantes, de las negativas, de las puertas cerradas, y de las cartas de las editoriales diciendo que nos vayamos de paseo. Trabajar, escribir, y publicar nosotros mismos, eso que ahora se llama “autopublicar”, algo que ya hacíamos con las impresoras matriciales, y antes con la imprenta del barrio. Tengo por ahí un libro impreso así de cuando tenía 16 años. Trabajar, escribir, publicar, por cualquier medio, de cualquier forma, como sea, pero publicar. Llegar a uno, a cinco lectores. Da igual. Si uno solo, repito, uno solo, de esos lectores, nos dice “eh, oye, leí tu libro, estaba bien, me gustó”, si uno solo nos dice eso, habremos triunfado. No midamos el éxito por lo que mueven nuestros libros en las tiendas, sino por lo que mueven en el corazón y en el alma de nuestros lectores.

Dicen que nada es imposible. Es falso. Hay muchas cosas imposibles. Pero también hay muchas cosas que  hacemos imposibles. Tenemos que aprender a distinguir entre aquello que no es posible, y aquello que nos negamos como posible. Y es posible atravesar barreras, muchas barreras, que son y están en nuestra mente. Ese es el objetivo. En la literatura, y en la vida.

Por lo demás, muchas gracias por su interés en este blog, y espero seguir escribiendo menos de mí y más del universo para no atormentar al lector, al menos no demasiado. Pero también es cierta una cosa: si no nos damos una alegría de vez en cuando, no podremos darle ninguna alegría a los demás. Seamos duros con nosotros mismos. Pero no demasiado. Un abrazo.

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2 comentarios en “Viajando al reino de los lectores ingleses”

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