La gran mentira de la cuarentena

Vamos con una nueva entrada de “La gran mentira”, donde comento aspectos sociales, culturales o políticos que han sido, o son, grandes mentiras, empleadas con distintos fines. Y, en el caso de la cuarentena, la mentira es tremendamente paradójica, porque nos da una falsa sensación de seguridad. ¿Seguridad? Estar en casa da seguridad. Y provoca que la expansión del virus se ralentice. Eso es cierto. ¿Dónde está la mentira?

Vector Coronavirus covid-19 or 2019-nCoV quarantine poster with yellow stripes.

La clave de la cuarentena.

Y ahí está la clave. Se ralentiza. No se detiene. El ejemplo es Wuhan, la ciudad donde comenzó todo. Ahora comienzan a salir de casa, pero las autoridades saben que esto es, como dice el viejo refrán español, “pan para hoy, hambre para mañana”. Unas autoridades, por cierto, que han ocultado miles y miles de muertes, algo que se demostrará pronto, pero de los que hay datos circunstanciales enormes.

Usando una variante de una frase muy famosa, podemos decir que “este virus no lo para nadie”. Su secreto: su enorme capacidad de transmisión durante días en personas que son asintomáticas los primeros cinco a siete días. De ahí que ahora pidan usar mascarillas; no porque sean útiles en personas sanas. Sino porque una persona puede parecer sana, pero ser positiva, y transmitir el virus durante días.

Muchas personas son asintomáticas durante todo el curso de la enfermedad, pero transmiten el virus. Por eso una mascarilla es necesaria; no porque el virus se transmita por el aire. El virus no se transmite por el aire porque el Covid-19 es un virus muy grande, y tiende a caer a las superficies. Ahí sí hay peligro, al tocar superficies contaminadas, de ahí que lavarse las manos a menudo es fundamental, y hacerlo bien.

Esto no significa que la cuarentena no sea necesaria, porque la idea es suavizar la curva. Ahí sí tiene efecto, por supuesto, y eso redunda en no llevar a los hospitales al límite. Pero el virus seguirá adelante. Y hasta que el 70% de la población no se haya contagiado no se detendrá. Con el 70% lo hará porque la población estará protegida de forma natural.

coronavirus

El virus sigue su curso.

Pero, para entonces, el virus habrá acabado con todos aquellos que son más susceptibles al virus, por las razones que sean. Yo estoy en ese grupo de riesgo por ejemplo. Así que tengo claro que, cuando me contamine con el virus, algo bastante probable tarde o temprano, me la jugaré a una carta. Como tanta y tanta gente de todo el mundo.

Vamos a ver si lo explico con claridad: somos como un pequeño barco de madera y un mástil en una enorme tormenta marina con olas de doce metros. Nuestros esfuerzos se basan en general en resistir las olas e intentar mantener el barco de una pieza, mientras saltan pedazos del barco constantemente e intentamos taponar las constantes vías de agua que se van generando. ¿Podríamos haber tenido un poderoso submarino que hubiese podido capear el temporal?

Negligencias.

Sí, por supuesto, pero ahora es demasiado tarde. En España, país donde vivo, se acusa al gobierno de negligencia. Cada uno tiene su opinión, pero sí, ha habido negligencias que incluso el gobierno reconoce. Y ahora viene otra frase muy popular: “mal de muchos, consuelo de tontos”. Porque, si hemos de decir que el gobierno de España ha sido negligente, debemos concluir que todos los gobiernos del mundo, casi sin excepción, han sido negligentes. Empezando por el gobierno chino, que no solo intentó ocultar la epidemia cuando empezaba, sino que ha ocultado la verdad de las miles y miles de muertes en el país.

Podemos decir que la cuarentena es importante para reducir la famosa curva de contagios. Pero nada más. Mientras no tengamos medicamentos eficaces, y una vacuna eficaz, será la naturaleza la que dicte sus normas. Y la naturaleza se llevará por delante a todos aquellos que se vean gravemente afectados. Muchos son salvados por los médicos, que trabajan en muchos casos en condiciones deplorables. Pero muchos otros simplemente morirán por aquello de la “selección natural”, que es la que manda.

Mentiras y más mentiras.

Otra gran mentira, por cierto, son los datos. En España, la proporción es de una mortalidad del 10%. ¿Exagerado? Si se fija en los datos que se van publicando, las muertes son el 10% de los infectados. Sabiendo que el virus realmente tiene una tasa de mortalidad del 1%, significa que, si tenemos 10.000 muertes, los infectados son, aproximadamente, 1.000.000 (un millón). Si son 20.000 muertes, entonces son 2.000.000. Pero sabemos también que muchas muertes no se están contabilizando como debidas al Covid-19. Luego, podemos concluir que, en el momento de escribir esto, como mínimo tenemos muchos más infectados que un millón. Quizás dos, tres, cuatro millones de personas están infectadas en España, muchos de ellos asintomáticos o con síntomas leves.

Investigación: una necesidad crucial.

Qué paradoja, ¿verdad? Tan modernos que somos, tanta ciencia, tan avanzados, y, a la hora de la verdad, la ley que sigue mandando en la naturaleza es la de la “selección natural”. ¿De qué nos sirve saber que va a ocurrir algo, como esta pandemia, si no se toman las medidas oportunas? Al final, el virus se ceba, principalmente, en personas mayores, y muchos hemos visto ya caer a personas de avanzada edad, sean amigos, o familiares.

coronavirus_vacunas
Recuerde: infórmese de fuentes fiables, no se fíe de nadie, ni siquiera de este blog.

Ventajas claras de la cuarentena.

Por todo ello, recuerde: su cuarentena es útil. Pero es una gran mentira que solucione el problema. Cuando acabe el confinamiento, que no se puede alargar hasta el infinito, seguiremos igual: con miedo, con terror en realidad, y con medidas muy, muy severas. La vida normal no se restablecerá en todo 2020. Si no aparece un medicamento realmente revolucionario este año, que realmente marque diferencias, o una vacuna realmente efectiva, en navidad seguiremos padeciendo este tormento. Seguiremos siendo el barquito dando tumbos en la tormenta.

¿Hasta cuándo? Hasta que ese 70% de la población haya sido infectada. Entonces no pararán las infecciones, pero serán controladas.

No olvidaremos.

Por cierto, la ley de la selva en cuanto a la “selección natural” como puede verse no solo se aplica al virus. También los países mantienen una guerra semioculta, cada vez más evidente, donde cada cual busca su propio beneficio, incluso a veces robando, literalmente, el cargamento de otros países. Muchas veces son países con sistemas de gobierno dictatoriales, que se pueden permitir esas prácticas.

A los gobernantes de esos países les decimos: no lo olvidaremos. El virus se llevará a nuestros seres queridos por haber robado el material que necesitábamos y habíamos pagado. Pero los que quedemos nunca olvidaremos esas muertes. Yo, personalmente, estoy dispuesto a no olvidarlo, si salgo de esta entero. Siento el tono frío del comentario. Pero se están perdiendo vidas.

Nos quedan, cuando escribo esto, tres semanas de cuarentena. No creo que se alargue más porque no se puede alargar indefinidamente. Y habrá sido un esfuerzo útil. Pero que no le engañen: no está usted, ni yo, solucionando el problema; lo estamos alargando. Importante, claro que sí, para que los hospitales no se saturen. El resto, bueno, esperar a que, en un momento u otro, cuando empecemos a vivir de nuevo una vida más o menos normal, nos contaminemos.

Conclusión.

Por eso mucha gente seguirá en un estado de confinamiento voluntario, yo entre ellos. No me la jugaré por el virus. Y usted tampoco debería hacerlo. De ahí que una vida normal tardará en llegar. Entre el caos económico, y la incerteza del virus, que volverá cuando bajen las temperatura tras el verano, la vida seguirá siendo muy dura para millones de personas. En España, y en el mundo.

Lo que más lamento es, una vez más, que esto se sabía iba a pasar. Y no se hizo nada. Ahí están los responsables, aquellos que prefirieron mirar a otro lado en lugar de invertir en la salud del planeta. Esos son los responsables. Y el camino es evidente: nunca, nunca más, dejar la investigación médica y biológica de lado. Menos tanques y portaaviones. Queremos investigación. Ese es el camino para que esta pesadilla sea la última. Muchas gracias.


Autor: Fenrir

Amateur writer, I like aviation, movies, beer, and a good talk about anything that concerns the human being.

Un comentario en “La gran mentira de la cuarentena”

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