Donald Trump, la gran oportunidad de China y Rusia

La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos no es solo un enorme varapalo para la ciencia y la investigación y el progreso en Estados Unidos. Además de los problemas raciales y xenófobos que supone, y el gigantesco conflicto de intereses comerciales nacionales e internacionales a los que va a someter a su país, tener a una persona ignorante en cualquier aspecto científico, e incluso beligerante con la ciencia, puede permitir que otros países, especialmente China y Rusia, se aproximen, cuando no adelanten a Estados Unidos, en un aspecto que marcará las próximas tres décadas: la conquista del espacio. Si no se hace por evitarlo, Estados Unidos perderá gran parte, sino todas, sus oportunidades.

Veámoslo: Trump es el clásico neoconservador ignorante que ha olvidado las amargas experiencias que su país, y su partido, tuvieron que aprender en los años 30, cuando promulgaban ideas proteccionistas y tenían como lema el famoso “America first”. En aquellos años los conservadores del partido republicano abogaban por una política de no actuación sobre la guerra europea, y de no dar soporte a Reino Unido en su lucha contra Alemania. Roosevelt era consciente no solo de ese error, sino del hecho de que Estados Unidos se vería implicada en la guerra en cualquier momento, y que era cuestión de tiempo que el imperio japonés comenzara una guerra por el control del Pacífico. Incluso después de Pearl Harbor algunos quisieron seguir con esa política, cuando ya era evidente que Estados Unidos estaba implicada en la guerra.

china-cz-5
Vector de lanzamiento CZ-5 de China

 

La gran carrera tecnológica y científica que vivió Estados Unidos en los años treinta y cuarenta del siglo XX fue llevada a cabo por hombres que habían llegado de Europa en muchos casos, y de Asia en algunos. Esa gente, de la que ahora Trump quiere prescindir, fueron los que llevaron a cabo muchos de los proyectos científicos y de investigación que convirtieron a Estados Unidos en una gran potencia. El propio cohete Saturno V fue diseñado por un ingeniero alemán, Von Braun. Estados Unidos le debe lo que es en muchos aspectos a un incontable número de científicos e ingenieros que llegaron de todas partes del mundo. Y no lo olvidemos: el propio país se formó por emigrantes de casi todas las naciones de la Tierra.

Antes de la segunda guerra mundial, el mundo tenía como líder a una vieja potencia marítima que se consumió a sí misma. Me refiero por supuesto a Reino Unido, y al poder que finalmente perdió y delegó en Estados Unidos. Hoy, dos nuevas potencias, sobre todo una de ellas, China, ven una gran oportunidad: adelantar en el plano científico y de ingeniería civil al gigante estadounidense. Tecnologías que, con poco esfuerzo, pueden aplicarse en el plano militar, cuando no nacen directamente de ese mundo.

Situémonos ahora en la actualidad. Martes, 8 de noviembre de 2016: el gobierno chino recibe la confirmación de que Donald Trump será el 45 presidente de Estados Unidos. Un hombre sonríe en su despacho, y ordena acelerar, mediante recursos económicos, tecnológicos, y humanos, el desarrollo del cohete Changzheng 5 (CZ-5), nombre clave de un monstruo comparable al Saturno V, y de un diseño más potente, un gigante aún mayor, capaz de llevar seres humanos a la Luna, y por supuesto, a Marte.

La oportunidad es de oro: la Casa Blanca va a estar comandada durante al menos cuatro años por alguien que va a frenar la inversión civil en el espacio. El fracaso de las políticas de Trump en el terreno comercial y científico está asegurado, eso es evidente, porque no podrá llevar a cabo mucho de su ideario proteccionista, racista, xenófobo y autodestructor, con la consecuente ira de sus fanáticos seguidores. Pero sí podrá frenar la inversión en el espacio, algo que entusiasma ya a las potencias que intentan ser los primeros en este campo. China está especialmente motivada ante algo así, y Rusia ve también una oportunidad increíble. Los estadounidenses se han pegado un tiro en el pie demoledor. Es el momento de sacar partido de esta situación.

Las empresas privadas como FalconX no le preocupan al gobierno chino; tienen potencial, sí, pero están a muchos años de desarrollar tecnología que sea realmente capaz de mandar seres humanos a la Luna, no digamos ya a Marte. Las frases grandilocuentes y la fanfarria de Elon Musk, presidente de FalconX, no le preocupan a China. Serán poderosas tecnológicamente dentro de diez a quince años, no ahora. Sí le preocupa, y mucho, el proyecto Orión de la NASA, y el cohete SLS de la misma entidad. Puede sufrir recortes en sus recursos, pero sobre todo en algo que no se compra con dinero: en capacidad humana. El próximo gran ingeniero podría ser de algún país de África, podría venir de cualquier punto de la Tierra. Si no se le da una oportunidad en Estados Unidos, alguien lo hará en otro país. Precisamente lo contrario de lo que ocurrió en el siglo XX.

Trump es un proteccionista. Es un hombre cuya filosofía se basa en entender que, cualquier acuerdo comercial, político, y tecnológico, pasa porque sea ventajoso para su país, independientemente de lo que suceda con los demás. Es un hombre que busca aislarse del ruido de fuera, y que considera que la solución a los problemas consiste en usar el poder económico y militar de forma contundente y levantar barreras en forma de aranceles comerciales. No comprende que, por muy grande que sea un imperio, y por muy poderoso que este sea, la base de cualquier poder se basa en los acuerdos con otras naciones, que son, precisamente, las que se someten al poder central a cambio de beneficios. El imperio romano, y otros, así lo entendieron, y por eso prosperaron. Estados Unidos también lo había hecho, pero Trump es inestable, caprichoso, egocéntrico, y maniaco-compulsivo, y además tiene que jugar el papel de hombre duro ante sus votantes. Se ha metido de lleno en una prensa de acero: una de las planchas es su propia gente, sus votantes, que verá que no lleva a cabo sus ideas extremistas simplemente porque no puede. La otra son los acuerdos internacionales, los compromisos, y él mismo. Ambas planchas se irán cerrando sobre él hasta que estalle. En dos años su popularidad habrá bajado tanto que habrá que buscarla en la fosa abisal del pacífico.

Mientras tanto, Trump se rodea de un grupo de fanáticos religiosos y extremistas acordes con sus ideas, y dinamitan todos los preceptos que hicieron de Estados Unidos la nación que fue. China y Rusia, dos países que no tienen reparos en reconocer su carencia y falta de respeto totales a los derechos humanos, de las minorías, de las diferencias, y de cualquier tipo de idea que no sea la oficial, ven con entusiasmo la llegada de Trump al poder. El espacio no solo no será una zona de libertad, sino que será una extensión del poder absoluto de potencias que solo velan por sus intereses, y tratan al ser humano como una simple herramienta de explotación y manipulación.

Por último, aunque este tema daría para mil páginas y más, algunos hablan de que Trump no terminará su primera legislatura. Por aspectos legales de irregularidades que ha cometido, y porque su deriva caótica hacia el extremismo le llevará a situaciones que obligarán a que tenga que renunciar. Yo personalmente no lo tengo tan claro. Trump usará su poder político y económico para mantenerse en el poder. Habrá que ver qué control final ejerce sobre los poderes públicos estadounidenses, sobre todo la Cámara de Representantes, el Senado, y el Alto Tribunal, aunque sospecho que el mayor enemigo de Trump va a ser, paradójicamente, su propio partido, que deseará ver al vicepresidente Mike Pence en el poder, un hombre mucho más acorde con el ideario y las formas del partido republicano. Ya veremos.

Anuncios

2 comentarios en “Donald Trump, la gran oportunidad de China y Rusia”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s