De la Tierra a Marte, billete de solo ida: las ideas de Elon Musk

Retomo el tema del que hablé en su momento, la aventura del viaje a Marte que promete Elon Musk, por nuevos datos relacionados con la explosión del cohete que lo destruyó por completo. Vamos con los hechos.

El señor Elon Musk es el presidente de Tesla Motors, la famosa fábrica de coches eléctricos. También de SpaceX, la empresa que pretende llevar a cien seres humanos a Marte en un viaje de solo ida. Ya hablé de este asunto en el pasado. Y ya dije que, a diferencia de otros, que lo encumbran como a un genio del progreso, yo tengo una opinión bastante más reservada. Es un visionario del espacio, es cierto. Pero tiene la vista nublada. Ve el futuro, pero no ve los problemas, solo ve cómo su figura crece, y cómo su voz se convierte en el faro que guía a la humanidad. Y siempre me han preocupado esos hombres y mujeres que se erigen en guías mesiánicos  de la especie humana, y que nos señalan el camino del triunfo. Un camino en el que ellos ganan porque otros dan su vida para ello. ¿Exagero? No lo creo. Tengo mis razones, que comentaré a continuación.

Vamos a los hechos. El pasado 1  de septiembre, un cohete con un satélite de Facebook explotó en tierra, en un momento en el que no se estaba realizando ninguna operación especial.

spacex

Después de una investigación profunda, se ha visto que el problema fue causado por una presión mayor en el combustible, a lo que hay que añadir una temperatura del mismo menor, que provocó la explosión de un depósito de helio. Esas circunstancias produjeron un efecto en el revestimiento del cohete, que hizo que finalmente explotara. El cohete se perdió. La causa es conocida, y toca ahora a los ingenieros buscar soluciones. Hasta aquí, todo normal, es un error que se puede dar siempre en asuntos tan complejos y sofisticados como este.

De acuerdo. Entonces, ¿por qué tras la explosión, se especuló con la posibilidad de que fuese la competencia, con un fusil, la causante de la misma?

Y, mucho más importante, y lo que realmente me preocupa: ¿por qué se permitió que el rumor creciera? Todavía mucho más importante: ¿por qué el propio Elon Musk alimentó esa teoría conspirativa? ¿A qué se debe que el genio de la industria aeroespacial deje de lado el rigor y la sensatez, y se dedique a culpar a los demás de sus errores?

Existe un denominador común siempre con estos “misterios de la ciencia”. Cuando se produce un hecho inexplicable, hay gente que encuentra explicaciones de todo tipo. Incluso se ha dicho que podría ser un ovni. Claro. Un ovni que quiere evitar que la humanidad conquiste la galaxia. Un argumento que daría para una novela barata de ciencia ficción.

Pero existe otra teoría, que fue la que apoyó Elon Musk: la del francotirador. Esta teoría provocó que “expertos” en la materia explicasen cómo sería posible hacer estallar el cohete desde un edificio cercano mediante un potente fusil.

El señor Elon Musk apoyó esta idea absurda, sin primero descartar otras posibles explicaciones más plausibles, de orden técnico y a nivel de ingeniería. Esto, definitivamente, demuestra el poco rigor de este hombre, obsesionado con el espacio, pero no con enfrentarse a los problemas que supone la conquista del espacio.

Este es es mismo señor que dijo que va a enviar una nave, con ni más ni menos cien personas, y el que dice que se quedarán allí “hasta que puedan fabricar el combustible para volver de Marte”. Más grave todavía: también es el que dice que “si participas en mi proyecto, debes estar dispuesto a morir”. Naturalmente. Otros deben morir para que tú lleves adelante tu proyecto. Digno de un megalómano de libro. Porque es lo que es este hombre: un obsesionado con su figura y con su “obra maestra”: la conquista del espacio. Palabras, palabras, palabras. Y culpar a otros a la primera oportunidad. La receta perfecta para el desastre.

No me preocupa el señor Musk realmente. Es el típico obsesionado con sus sueños y delirios. Me preocupan mucho más las personas que están dispuestas a dar su vida por él. Creo que la humanidad ha visto demasiados iluminados que nos piden morir por su causa a cambio de gloria. Suena demasiado a ciertas canciones de otros iluminados, y de otras épocas.

No puedo por menos que sorprenderme de que un personaje así no tenga una reacción negativa mayor por parte del público. Entiendo que la gente necesita ídolos, que necesita jóvenes emprendedores al estilo del personaje de Tony Stark, el famoso “Iron Man” de los comics. Pero esto es un despropósito de proporciones planetarias, nunca mejor dicho. Este hombre no tiene ni la más remota idea de los incontables problemas de orden técnico, médico, y psicológico para llevar a cien personas a Marte en una lata de conservas, porque el espacio asignado para cada uno de ellos es ridículo, visto el tamaño de la nave que quiere construir.

Porque esa es otra: ¿va a construir esa nave? ¿Cómo? ¿Echando la culpa a terceros cada vez que tenga algún problema? ¿Va a ser el líder de la conquista del espacio un conspirador que ignora los aspectos básicos de lo que supone el viaje a otro planeta en un vuelo de meses?

Quizás lo mejor sea comparar este proyecto de Elon Musk con otro: el proyecto Orión de la NASA. Llevo siguiendo el proyecto Orión desde sus orígenes, cuando se canceló el proyecto Constellation. De momento, la NASA está haciendo un excelente trabajo. Orión está basado en el proyecto Apollo de los años sesenta, y mucha gente se  sorprende de ello. Pero no hay nada sorprendente. Aquello funcionó, y es la base de lo que se está construyendo ahora. Mucho más moderno como es natural.

Pero también con muchísimo más realismo. Y la NASA no pide que la gente muera por ellos. Ni explican que es la competencia la causante de sus problemas, a no ser que haya pruebas irrefutables. La NASA trabaja para llevar un complejísimo proyecto adelante, y va paso a paso, poco a poco, y haciendo las cosas con sumo cuidado. De hecho, considero que este proyecto es muy prometedor, a no ser que Donald Trump lo destroce. Pero creo que no lo hará, porque sabe que los rusos, y sobre todo los chinos, tienen un programa espacial, y no pueden quedarse atrás. No lo detendrá, pero por intereses militares y estratégicos, no porque sea un amante de la ciencia.

Vivimos una época de grandes conferencias de prensa. Todo es imagen. Todo son personajes famosos y con éxito. Todo es hablar y hablar de los grandes logros que se van a conseguir chasqueando los dedos. Luego vendrán los problemas. Y los accidentes. Y, si no se remedia, las muertes. Entonces se acabarán los discursos. Y tendremos que asumir que seguir a un iluminado tiene sus consecuencias. Esperemos que no sea demasiado tarde.

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1 comentario en “De la Tierra a Marte, billete de solo ida: las ideas de Elon Musk”

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