El viaje a los infiernos de Elon Musk

Nuevo artículo de Elon Musk en La leyenda de Darwan, y de nuevo siento tener que ser duro con su actuación. Menos mal que no me conoce ni mi madre en Internet, porque si no sus fanáticos seguidores me harían trizas. Pero las cosas son como son, y están como están. Y siempre he hablado y dicho lo que pienso. Y he pagado el precio por ello.

Todo esto viene por esta noticia sobre una idea de Elon Musk de permitir que las masas sean quien digan qué medios de comunicación mienten y qué medios no, algo paradójico y curioso, cuando son las masas las primeras en dejarse engañar y ser manipuladas por esos medios.

También quiero hablar en el nombre de mujeres periodistas que están recibiendo terribles ataques de los fanáticos de Elon Musk, como puede verse en este enlace. Una situación vergonzosa que Elon Musk debería detener de inmediato, pero que, por alguna razón, no lo hace.

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La cápsula para llevar a dos turistas a la Luna en 2018. ¿Dónde está, señor Musk? ¿Y las pruebas? ¿Los tests? ¿Los ensayos? Todo humo. No hay nave. No hay turistas, solo palabras

El proceso de deificación de una persona sigue este curso:

  • Primero se encuentra a un individuo que tiene aspectos sin duda brillantes y novedosos. Alguien con una personalidad magnética y atractiva.
  • A continuación, se crea a su alrededor un halo de misticismo y de paranoia, en el que ese individuo se convierte en una especie de Mesías salvador.
  • Más tarde, el autodeclarado Mesías debe llevar a cabo milagros de todo tipo. Milagros sonoros, cada vez más estridentes, y más efectistas.
  • Finalmente, el Mesías llega a su límite, porque todo ser humano tiene un límite, y su situación se polariza. Por un lado, los que entienden que ese Mesías es, en realidad, un ser humano. Por otro, los fanáticos seguidores, dispuestos a cualquier cosa con tal de seguir encumbrando a su Mesías personal.

Sin duda, Elon Musk es el arquetipo actual de este tipo de fenómenos. Un hombre por otro lado brillante en muchos aspectos, no cabe ninguna duda, sin embargo está siendo víctima de su propio ego, de su propia sombra, y de sus propias palabras. La estridencia, cada vez mayor, en sus declaraciones, sus presentaciones al estilo de una banda de rock con fanáticos seguidores, y la necesidad de imaginar ideas cada vez más asombrosas e imposibles que la anterior, lo han convertido en un gigante con pies de barro. Porque nadie niega sus logros. Pero se ha de incluir en esa balanza sus fracasos, y ponderar los hechos y los resultados. Como con cualquier ser humano.

Ahora, además, sus seguidores se dedican a atacar a cualquiera que se atreva a oponerse a su ídolo. Y si es una mujer, el ataque se dobla, o se triplica. ¿Por qué? Por que esos fanáticos que atacan a mujeres por el hecho de serlo son gente inculta, sin cultura, sin formación, que obviamente no respetan otras opiniones, mucho menos si esas opiniones vienen de mujeres.

Pero además, Elon Musk propaga esa llama del rencor y el fanatismo. Recordemos cómo intentó hacer creer que la explosión de unos de sus cohetes en noviembre de 2016 fue causada por un francotirador, sin tener ninguna prueba. Luego se vio que era un problema mecánico con una válvula. Ahora quiere crear un sistema por el que la gente valorará la credibilidad de los medios de comunicación. Y aquí entramos en un terreno muy peligroso. Porque la polarización que sufre el mundo está convirtiendo a los medios de comunicación en sus objetivos preferidos.

Recordemos que, en tiempos de crisis y guerras, la verdad es la primera víctima. ¿Cómo distinguir cuándo un medio de comunicación miente? Fácil: la argumentación que se usa es: “si es el medio que yo leo habitualmente, ese dice la verdad. El resto miente”. Dicho de otro modo: gracias a las redes sociales, la gente bloquea todo lo que no le gusta, y se queda con lo que le gusta. Se crea así una capa protectora, donde la gente solo lee lo que quiere leer, y niega todo lo demás. Es la manipulación de la opinión llevada a sus últimas consecuencias.

Algunos efectivamente se dedican a mentir descaradamente, por supuesto. Pero creer que todos los medios mienten sistemáticamente es lo que nos dicen aquellos medios que quieren imponer sus criterios rasgados y completamente extremistas. Porque una cosa es crear tendencias, eso es normal en cualquier medio de comunicación. Otra cosa es llevar a cabo protocolos de creación de noticias falsas para impulsar objetivos concretos. Solo la educación y la formación del individuo, con una mente formada y capacitada en el razonamiento y la lógica, podrán distinguir cuándo un medio de comunicación quiere crear tendencia, y cuándo simplemente manipula la información.

La torre de Elon Musk en cuanto a su imagen de ídolo de masas sigue cayendo. Recordemos, por poner un solo ejemplo, que a finales de este año, 2018, y tal como declaró el año pasado, un par de turistas deberían dar la vuelta a la Luna. En una cápsula sin tripulación. Aquella idea absurda, desde cualquier punto de vista, fue sin embargo aplaudida por todo el mundo, también por los medios de comunicación, porque eso les reporta beneficios.

¿Dónde está la nave, señor Musk? En ningún lado, claro. Cualquier aficionado a la astronáutica de poca monta como yo mismo sabíamos que era imposible, y lo sabíamos porque podemos ser aficionados de poca monta, pero no estamos ciegos, y sabemos lo que supone ir a la Luna, porque vivimos la carrera espacial de los sesenta. Ahora, en este siglo XXI, el trabajo duro y lento ha dado paso a los aplausos, las masas, y la imagen. Y así no se conquista el espacio, la Luna, o el futuro.

Del tema del viaje a Marte para 2024 con cien pasajeros ya ni entro, porque es de un absurdo tan grande que no hay por dónde empezar a comentar.

Fleet of SpaceX ITS spaceships on Mars by Sam Taylor
A veces, el sueño de la razón produce monstruos

Elon Musk ha hecho cosas increíbles, qué duda cabe. Y hay que aplaudirlas. Pero su obsesión por decir cosas cada vez más grandilocuentes y absurdas, para mantener en vilo a las masas, ha llegado a un punto sin retorno. Y se está poniendo nervioso. Se le han perdonado muchos errores, especialmente con su empresa Tesla de automóviles, pero las cosas siguen fallando, ha ocultado problemas graves en las fábricas, incluyendo lesiones a trabajadores, y sus automóviles autónomos siguen fallando, por no hablar de los problemas de productividad, y que la competencia está comiéndole terreno a gran velocidad.

Señor Musk, vuelva a los viejos tiempos. Trabaje duro, y en silencio. Y luego, cuando haya acabado un proyecto, anúncielo a los cuatro vientos. Pero no venda ilusiones ni humo. No nos lleve a la Luna, o a Marte, a base de imágenes infográficas maravillosas. Para eso ya tenemos Star Wars, que es una fantasía divertida. Para la realidad, queremos realidades. Y ese el trabajo de un ingeniero: crear un mundo real. Deje la fantasía para los escritores. Muchas gracias.


 

 

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