Cuando muere un blog de literatura

Hoy he consultado una página de literatura a la que hacía un tiempo que no entraba. Y he visto y comprobado, una vez más, que su destino no parece estar claro. Todo empieza y acaba. Y, en este caso concreto, puedo estar equivocado. Pero no lo estoy en haber visto caer páginas de literatura maravillosas.

Hay muchas páginas en Internet dedicadas al mundo de la literatura. Afortunadamente, muchas más de las que este mundo visual, directo y rápido parecería pretender disponer. Pero somos muchos los que, como los galos de los cuentos de Astérix, resistimos con la palabra y las letras el impulso arrasador de esa realidad nueva, que nos dice que un artículo se lee en treinta segundos, que un vídeo de más de un minuto es un largometraje, y que un pensamiento de más de diez segundos está quitando espacio a una infinidad de entradas sobre gatitos y apariciones de ovnis. Aparte de diez mil anuncios prometiendo un paraíso que nunca existirá.

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Por eso, cuando veo que una página relacionada con la literatura empieza a desfallecer, y a caer, siento una profunda tristeza. Yo mismo he colaborado en algunas revistas literarias, donde he publicado este o aquel relato, y también en algún blog de literatura, escrita con entusiasmo por gente muchas veces muy joven, lo cual es siempre un placer.

Es fantástico ver a gente que roza los veinte años impulsando proyectos de literatura de todo tipo, forma y tamaño. Es una forma de ver que no todo está perdido, y que siguen surgiendo jóvenes amantes de las letras. Eso me reconforta ante tanto ruido y tanta red social vacía de alma y de contenidos profundos.

Pero, como nacen esos proyectos, también he visto caer muchos de esos trabajos que, en un momento dado, rezumaban letras por doquier, y en donde se plasmaban los textos de decenas de entusiastas de las letras. Con mejor calidad unos, quizás no tanta otros, pero letras al fin y al cabo. Porque no se trata ya de calidad, que por supuesto es importante; se trata de que haya letras. Que haya relatos. Que se escriban novelas. Que se imaginen mundos literarios. Hoy, ayer, y mañana.

Ahora veo que una muy conocida web de literatura, Falsaria, que posiblemente conozcan muchos de los que estén leyendo esto, parece estar cayendo en ese fondo que es el preludio del fin. No me baso en datos concretos, ni en información cercana. Me baso en las sensaciones y sentimientos que me permiten reconocer cuándo un proyecto parece que comienza su andadura hacia el Hades de las letras.

¿Será así? Quizás esté completamente equivocado. A lo mejor estoy diciendo una gran tontería. Ojalá. Espero equivocarme. Pero la sensación está ahí. Y es triste. Siempre es triste ver cómo una web del mundo de las letras parece comenzar a desfallecer. Tengo algunos textos allá, de diferentes tipos.

Algunos son textos que tienen relación con la saga Aesir-Vanir, trabajos que han quedado a medio hacer y que no sé si terminaré algún día. Otros son textos independientes, de todo tipo. Y algún ensayo también. He borrado algunas cosas últimamente porque no merecían la pena desde cualquier punto de vista.

Me vienen a la memoria otras páginas de literatura, blogs de literatura, revistas literarias, que en su momento fueron muy prometedoras, que publicaban con entusiasmo, y que tenían cientos, miles de lectores. Y que hoy en día están caídas, o simplemente borradas. Cuánto material olvidado en los lugares más recónditos y perdidos de Internet. Cuántos sueños de escritores que publicaron con entusiasmo e ilusión, y hoy yacen olvidados, quizás para siempre. Quizás no. Porque esa es la magia de un texto: mientras alguien pueda leerlo, ese texto nunca estará muerto. Nunca.

Todo en la vida tiene un ciclo. Esta página de La leyenda de Darwan morirá algún día también, y algunos de los textos quizás se salven, otros se perderán para siempre. Es ley de vida, y es lo normal. Yo no puedo preservar mi legado tras la muerte, por mucho que quiera pretenderlo, y no preveo que haya nadie que tome el testigo del cuidado de todos los artículos, casi ochocientos, que hay aquí escritos, además de mis libros, que quedarán en un limbo legal y emocional para siempre.

Y debo decir que me apena, pero, una vez más, si algo me enseñó el existencialismo del 98, y gente como Unamuno o Pío Baroja, es que todo se termina consumiendo en la hoguera del tiempo, y eso me incluye a mí y a mi trabajo. Es la realidad de la existencia, y es lo que debemos asumir como parte de lo que supone vivir.

Siento si este texto es algo triste. Su lectura no tendrá una gran demanda; no salen gatitos, ni explica la última aventura del futbolista de turno, ni cuenta historias sórdidas, ni tiene titulares explosivos para llamar la atención del lector, ni salen jóvenes señoritas ligeras de ropa para atraer miradas, siendo luego el contenido un anuncio de cualquier cosa absurda. Aquí no hay nada de eso. Solo hay un autor, y su obra. Este es mi legado. Y creo que, los que escribimos blogs de literatura, tenemos que sentirnos orgullosos por ello.

Escribimos sobre el ser humano, sobre sentimientos, y sobre el alma. No tendremos millones de visitas. Pero, las que tengamos, serán nobles y sinceras. Y eso, sin duda, es lo que merece la pena. En un blog de literatura, y en la vida. Luego, bueno, si el tiempo lo consume todo, también es cierto que las letras saben sobrevivir al tiempo. Y nosotros con ellas. Son nuestra tabla de salvación en un mundo que ha perdido el sentido de la profundidad y la reflexión. Pero algunos entusiastas mantendremos esos argumentos. Al menos, mientras nos queden fuerzas. Muchas gracias.


 

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14 comentarios en “Cuando muere un blog de literatura”

  1. Precisamente el hecho que sean personas jóvenes las que estén detrás de estos proyectoses lo que los hace inestables para que sobrevivan en el tiempo.Ya sea por el ritmo de su vida (estudios y exámenes) o cambio de intereses, son proyectos fugaces. Algunos sobreviven en el tiempo porque publican en sus tiempos libres y cuando terminan la etapa estudiantil se centran, pero son realmente minoritarios. Lo he vivido en un proyecto de difusión literaria y los tres que hemos sido estables eramos los más mayores. Los benjamines les gustaba estar en el proyecto para aprovecharse del nombre y costaba horrores que tuvieran una regularidad de publicación.

    Aunque si te doy la razón que en general cada cosa tiene su tiempo y su etapa. Estamos en un mundo caduco y que evoluciona constantemente, con lo que se nos puede quedar pequeño un espacio y mantenerlo puede frenarnos en el camino. No obstante como también indicas en la cultura lo bonito es que sí puede perdurar porque siempre estará disponible para quién quiera, la lea / escuche / vea 😉

    P.D. ¡Muy buena entrada!

    1. Muchas gracias Vanessa por tus palabras. Ciertamente la juventud siempre va y viene, muchos se enganchan y entusiasman tan rápido como luego se olvidan. Pero bueno, quedan algunos que siguen en ello, esos son los interesantes desde el punto de vista literario. Yo mismo he hecho cincuenta mil cosas en la vida, aunque las letras siempre han estado ahí. Conocí una pareja hace un tiempo que con 25 años eran realmente espectaculares en su trabajo y entusiasmo. Esa es la savia que necesita la literatura. Sin olvidar los que ya somos veteranos y creamos entusiasmo entre los jóvenes por las letras, o al menos lo intentamos, creo que podemos hacer una labor importante en ese sentido. Lo que creo que es fundamental es instalar un clima de pasión por la lectura mucho mayor que el actual. Cómo, ese es el gran reto que hay que afrontar. Un abrazo y gracias por pasarte por aquí.

  2. Más que fuerza, lo necesario es resistencia, pues de eso se trata también en parte el arte, y particularmente la literatura.
    Saludos!

    1. Efectivamente Luisa, el soporte es lo de menos, lo importante al final es que lean, en papel, en ebook, o como sea, pero leer. La lectura está denostada frente a los medios audiovisuales, y eso es un gran error. Gracias por comentar.

  3. Buen mensaje para una nueva generación de escritores, el mundo cambia y seguro que “todo tiene su final” dijo Hector Lavoe, no hay que presurarse con cual sea el fin de la literatura pero seguro todavía queda mucho que aprender y para ser inmortales queda el legado como dices nada queda muerto en la memoria de otro, y Gabo dijo es difícil olvidar para quien tiene corazón.

    1. Hola Nomadax. Siento no haber contestado antes, el sistema hizo algo raro con este mensaje y lo dejó oculto, acabo de verlo. Muchas gracias por tus palabras, y perdona el retraso en contestar. Saludos.

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