Memento mori, pero qué memento

No quería molestarles con más cosas personales ahora que llega la navidad, pero la verdad es que me he alegrado al saber que, en la red literaria Entreescritores, que he visitado hoy para ver cómo andaba aquello, he visto que estoy en el ranking de escritores en la primera posición. La verdad es que ha sido una sorpresa muy agradable, teniendo en cuenta que son los lectores los que votan, y por lo tanto, subir y escalar posiciones se consigue mediante esos votos. Y algunas coacciones y visitas al estilo de «El padrino», pero eso queda feo decirlo.

Pero, hablando en serio, quiero agradecer a los lectores de Entreescritores ese apoyo que siempre me han brindado. Actualmente son dos las obras que tengo allí, y puedo decir que «La Luz De Asynjur» se encuentra en primer lugar en las categorías de Fantasía y relatos. «La leyenda de Darwan» se encuentra en sexta posición en la categoría de ciencia ficción. De ambos libros pueden leer las opiniones de los lectores.

Nada más. El próximo artículo en el  blog será algo polémico, y puede que me detengan los de la CIA, y me lleven a la cárcel, por explicar cómo engañar a esas dichosas cámaras de reconocimiento que se están poniendo de moda para controlar hasta el último de nuestros movimientos. Así que aprovecho para despedirme hasta dentro de 30 años cuando me suelten. No olviden mandarme galletas. O mejor cerveza. Muchas gracias.

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Lo siento Albert, Dios sí juega a los dados

Si se hiciese una encuesta del científico más popular, sin duda habría dos nombres: Newton, pero, por encima de todo, Albert Einstein, el padre de la relatividad, y uno de los padres de la mecánica cuántica. Y es curioso que sea así, porque Einstein siempre renegó de esta segunda disciplina. No de su esencia, pero sí de su dos principios fundamentales: que el conocimiento tiene límites, y que está basado en probabilidades.

¿Por qué Einstein luchó denodadamente contra estas dos ideas, perfectamente establecidas en la mecánica cuántica, demostradas y verificadas? Porque no podía soportar que el universo no fuese perfectamente medible y cuantificable. Pero, ¿por qué no lo es? ¿Qué ocurre con el universo cuando intentamos medirlo? Ocurre que llegamos a un límite. A una frontera del conocimiento. Y eso era lo que Einstein nunca pudo soportar. Y mucho más: trabajó con ahínco para cambiar esa idea. Fracasó.

Se acusa a Einstein de cosas muy absurdas, la gran mayoría sin ningún fundamento. Einstein fue un ser humano. Cometió errores, pero son un detalle entre grandes éxitos.

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