Perros veganos, la última moda ecológica

Nota: quede claro que respeto totalmente las filosofías vegetarianas y veganas, y apoyo muchos de sus principios (no todos). Cada cual que haga con su vida y su cuerpo lo que quiera. Cada cual es libre de comer lo que quiera. Pero este artículo no va de veganos; va de sus mascotas. Y ahí sí tengo algo que decir.

Hoy les voy a poner un test a ustedes. Uno sencillo. Con una sola pregunta. La pregunta es:

¿Qué error evidente, y casi doloroso, puede verse en la imagen que he tomado ayer, y que pueden ver bajo estas líneas, mientras le compraba a mi perrita su tan necesaria y fundamental dotación de galletas?

No se sulfure. No corra. Piénselo bien antes de contestar. Tómese su tiempo. La respuesta, a continuación.

Efectivamente. Galletas vegetarianas para perros. Todo un oxímoron. ¿Galletas para perros vegetarianas? ¿Es que nos hemos vuelto locos?

Vayamos un poco para atrás para explicar esto. El ser humano es omnívoro. Puede comer cualquier cosa, incluso la que ofrecen en los restaurantes de comida rápida.

Pero los perros son carnívoros. Repito: carnívoros. Darle a los perros vegetales es el mayor error que se le puede hacer a un perro, o a un gato. Y los veterinarios pueden dar constancia de animales que les llegan con graves problemas de desnutrición y digestivos porque los dueños, vegetarianos, o veganos, insisten en cambiar las leyes de la naturaleza.

Yo no tengo absolutamente nada en contra de los vegetarianos o veganos, al contrario, simpatizo con muchas de sus ideas. También veo que algunos pierden el norte en cuanto se refiere a ser vegano. Sí, usted puede ser vegano. Pero, ¿su perro?

Protejamos la naturaleza; no dictemos sus normas.

¿Es usted amante de la naturaleza? ¿Pretende proteger la vida animal? Me parece fantástico. Pero, por favor, no intente, con su filosofía provida, cambiar las normas de la naturaleza. Los perros tienen esa fila de dientes, no para hacer bonito precisamente; la tienen para hincar los colmillos en sus víctimas, desgarrar la carne, matar a la víctima, y comérsela.

¿Ha visto a un perro agarrar un juguete con la boca, y zarandearlo de un lado al otro repetidamente? Es gracioso y simpático, ¿verdad? Mi perrita lo hace, y abajo he subido un vídeo de ejemplo. ¿Y sabe lo que eso significa realmente? ¿Que el perrito quiere ser simpático quizás?

No. En absoluto. Lo que hace el perro es entrenarse para provocar una rotura de la médula espinal de su víctima mediante los violentos movimientos del cuello. La víctima, de ese modo, se romperá el cuello, y morirá de inmediato. Es una forma cómoda, rápida, y segura de matar a la víctima.

¿Lo ve? Aún recuerdo aquel vídeo de unos pájaros, donde unos niños disfrutaban de la vista, hasta que uno de ellos se zampaba tranquilamente a otro. Todos los niños se pusieron a gritar.

Idealizar la naturaleza no cambiará su naturaleza.

La naturaleza no es es esa idealización que muchos hacen de la vida. La naturaleza es cruel. Recuerdo un vídeo de un águila en Canadá, que a punto estuvo de llevarse a un bebé. Claro que sí: carne fresquita y perfecta para las crías del águila. ¿Alguien se sorprende? El águila no entiende nada que no sea proteger sus crías, y alimentarlas. Sea con la carne de un conejo, o con la de un bebé. Al águila le es indiferente, mientras pueda alimentar a su prole.

Dar al perro lo que realmente necesita, no lo que nos dicta nuestra filosofía.

El perro tiene que comer comida adecuada a su sistema digestivo. Es un animal, tiene instintos, y mata por necesidad, porque es una máquina de matar. Y matará cuando sea y lo que sea para sobrevivir. Que los tengamos en casa cuidaditos, limpitos y arregladitos es genial. Pero no lo olvide: detrás de esa cara simpática y amable se esconde un depredador. Matará porque forma parte de la reglas de la naturaleza.

Alguien dirá “mientras tome los nutrientes necesarios, todo irá bien”. No, mire usted: eso aplíqueselo a usted. Al perro no le cambie la dieta, porque usted es dueño del animal, no de su naturaleza y de sus genes. No intentemos aplicar en los demás, sean personas o animales, nuestra filosofía. Apliquemos esa filosofía a nuestras vidas, no pretendamos que los demás tengan que seguir nuestras costumbres. Sean seres humanos, perros, o gatos, o cualquier otra entidad.

Conclusión: respetemos la naturaleza tal como es.

En conclusión, por favor, seamos sensatos. Si queremos respetar la naturaleza, no intentemos cambiarla por nuestros valores personales. Los perros comen carne. Las personas podemos comer otras cosas. Pero los perros, y los gatos, no tienen que seguir nuestras normas ni nuestras creencias sobre la naturaleza.

Les dejo un vídeo grabado por mí mismo, donde mi perrita Lyra “La destructora de mundos” practica su ejercicio de rotura de médula con su vaca de peluche, y defiende su codiciada presa. Sí, puede ser graciosa. Pero recuerde: tras ese comportamiento, se esconde una idea: matar rápido, y matar de forma eficiente, además de proteger su pieza a cualquier precio.

La naturaleza no es amable. Ni lo será nunca. No tratemos de cambiarla. Porque estaremos pervirtiendo esos principios que decimos proteger. Muchas gracias.

Lyra protegiendo su pieza recién capturada.

Autor: Fenrir

Amateur writer, I like aviation, movies, beer, and a good talk about anything that concerns the human being.

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