Entropía cero y el origen del universo

Observando la actividad del volcán de La Palma, en las Islas Canarias, uno no puede por menos que impresionarse por la enorme cantidad de energía acumulada debajo de la superficie, que, en un momento dado, genera tanta presión que debe salir por algún sitio, y ese sitio es la atmósfera. Hasta que ambas presiones no se igualen, la lava, los materiales piroclásticos y los gases seguirán surtiendo.

Algo importante a tener en cuenta es que este proceso es único, y con ello quiero decir que toda esa energía consumida ya no va a poder volver a actuar, generando lo que en física se conoce como trabajo. Sí, el volcán puede generar nuevas presiones y nuevo material, pero la energía consumida en el proceso volcánico que termina con el volcán acabando su actividad, esa energía no volverá a verse, ni a poder utilizarse.

El universo es, de hecho, un volcán que todavía está activo

Todo ello lo explican perfectamente las leyes de la termodinámica de la física, que nos dicen que, en un sistema cerrado, el desorden tiende a aumentar, hasta que es máximo. Ese desorden recibe el nombre técnico de “entropía“.

La entropía cero del universo.

Eso nos lleva a la pregunta clave sobre el origen del universo. Sí, estamos de acuerdo: hubo un Big Bang, algo parecido a una gran explosión, que generó el universo actual. Pero hay que tener en cuenta una cosa fundamental: en el momento cero del big bang, la entropía era cero. Es decir, el orden del universo era total. Cero entropía, que comenzó a aumentar en el mismo momento en el que se inició el big bang.

¿De dónde viene todo ese orden? ¿Cómo pudo formarse algo tan perfectamente ordenado, con un potencial gigantesco, si las leyes de la termodinámica nos dicen precisamente lo contrario, y es que todo sistema cerrado tiende al desorden?

La explicación de un dios todopoderoso.

Una explicación sería la de un dios todopoderoso que organizó ese orden. Pero, para que ello fuese factible, ese dios debería de disponer de un orden interno incluso superior al de una entropía cero. Si el orden del universo, si la entropía del universo, era cero en el momento de la explosión, ese dios debería tener un nivel de entropía negativo, porque solo así podría explicarse que pueda generar un universo de un nivel de entropía cero.

La pregunta es, entonces: ¿cómo obtiene ese dios ese nivel de entropía menor de cero? ¿Cómo puede existir sin que la entropía le afecte? Si la respuesta es que su naturaleza está más allá de las leyes del universo, ¿cómo puede explicarse su naturaleza? Y, si no se puede, ¿cómo podemos explicar el universo, en base a un sistema, en este caso un dios, que es inexplicable? El universo sería entonces, en última instancia, inexplicable. Si tenemos que recurrir a un dios para explicar el universo, la consecuencia inmediata es que no podemos explicar el universo.

Explicaciones alternativas.

Por lo tanto, yo me atrevo a eliminar a ese dios de las ecuaciones, y espero que la ciencia, y la física, pueda darnos una respuesta científica, verificable, y medible, de la existencia de una entropía cero al inicio del universo.

El “Big bounce” (gran rebote) nos llevaría de un universo al siguiente.

Visto entonces que esa entropía existió, ¿cuál podría ser su origen? La teoría de la gravedad cuántica de bucles tiene una explicación parcial: el universo sí tiene un proceso de entropía aumentada, pero tiene luego un proceso donde el proceso es el contrario; sería, para verlo de una forma sencilla, como una película que se proyecta al revés. Veríamos el huevo frito volver a la cáscara, o al niño terminar naciendo y engendrado como último paso de su vida. La muerte, en definitiva, sería el principio, y el nacimiento el final de la vida.

Esto, que puede parecer absurdo, de hecho se ha constatado en ciertos procesos a nivel subatómico. Los diagramas de Feynman de interacciones entre partículas comprenden procesos que son el contrario de otros. Por ejemplo, los positrones, que son electrones con carga positiva, no serían más que electrones que viajan atrás en el tiempo, y por eso los vemos con su carga cambiada. Al viajar hacia atrás en el tiempo, vemos su naturaleza completamente opuesta. El universo nos daría pruebas, entonces, de que ese proceso regresivo, donde baja la entropía, sería posible.

En última instancia, el universo tendría, de nuevo, una entropía cero, y volvería a generarse un nuevo universo, esta vez, de nuevo, con una entropía cada vez mayor.

Una película que se repite, pero con diferentes finales.

¿Veríamos entonces que todo sucede de nuevo como antes? Si fuese así, estaríamos viviendo los mismos sucesos cada varios billones de años. Cada vez que el universo pasase por la cinta del tiempo en este momento, yo estaría, de nuevo, escribiendo esto, y usted leyéndolo. Lo habría escrito yo infinitas veces, y usted lo habría leído infinitas veces.

Otra posibilidad más evidente es que las leyes de la mecánica cuántica no generen exactamente el mismo universo. En ese caso, a veces podría existir la Tierra, y a veces no. Dos universos consecutivos podrían ser muy parecidos, o muy distintos, pero con una probabilidad bajísima de ser iguales. Bajísima, pero no igual a cero.

No sé ustedes, pero yo voy a descartar a ese dios todopoderoso, porque, si todo se explica porque ese dios actúa, entonces debemos explicarlo todo en base a ese dios y solo a ese dios.

Fue la filosofía griega la que nos dio la primera oportunidad de comprender el universo de forma racional. La idea de que todo fluye contiene, en su esencia, el principio de entropía.

La mente racional frente a las creencias místicas.

Yo prefiero pensar en que podamos conocer la naturaleza final del universo de una forma racional y científica. Que no la tengamos todavía no significa que no hayamos avanzado. la llamada Teoría Estándar de la física ya nos explica el inicio del universo hasta unos instantes justo después del big bang. Nuevos aceleradores de partículas, y nuevos experimentos, podrán darnos las pistas finales de cómo se formó el universo.

Eso, y poder explicar fenómenos como la materia oscura, y la energía oscura, nos permitirán terminar de rellenar el puzzle de la física, y conocer dónde vivimos, y por qué estamos aquí.

En ese momento ese dios que lo explica todo no será necesario, como ya no lo es para explicar tantas cosas que antes se explicaban con un dios caprichoso que anteponía su voluntad a la ciencia. Ahora sabemos que son fenómenos físicos los causantes de esos hechos, y con ello hemos entendido que no necesitamos a ningún dios para explicar el universo. ¿Por qué no dar el paso final, y terminar de descartarlo por completo?

Dios nos expulsó del Paraíso por el Pecado Original. La ciencia podría ahora explicar el universo de forma racional, y con ello expulsar a Dios de la vida del ser humano.

Autor: Fenrir

Amateur writer, I like aviation, movies, beer, and a good talk about anything that concerns the human being.

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