De filosofía, tribus, y líderes tribales

El orador subió al gigantesco estrado, a varios metros de altura por encima del populacho, que gritó exacerbado la llegada de su Señor. Tras unos minutos de gritos y alabanzas, en las que el orador miraba a sus fieles seguidores con rostro serio e imperturbable, el silencio se hizo presente.

Con gestos disciplinados y secos, y una voz poderosa y directa, el líder comenzó a hablar de por qué él es el Elegido para una causa noble y pura, que revertirá el statu quo actual de la sociedad, controlado por mentes corruptas y pervertidas, y llevará al pueblo a una nueva era de paz, amor, y concordia. Una paz que conllevará sacrificios, que deberán hacerse para que el líder pueda reinar entre su pueblo.

Y, para la consecución de este sueño, la argumentación es muy sencilla: o estás con el líder, o estás contra el líder. O estás con el pueblo que sigue al líder, o eres parte de ese movimiento de control de las masas que oprime las ideas y la libertad del pueblo.

O estás dispuesto a sacrificar tus bienes y tu vida por el líder, o estás vendido a aquellos que manipulan al pueblo en su propio beneficio.

Hitler. Nuremberg.
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Mi país, con razón o sin ella

Discutía hace poco, una vez más, con alguien de Estados Unidos, sobre su imperiosa necesidad, nunca mejor dicho, de seguir usando sistemas de medidas que están fuera del sistema internacional, como son las millas o las libras. Esta discusión venía en relación a que la NASA sigue dando la información en valores fuera del sistema internacional de medidas.

Esta persona me comentó que la NASA es americana y escribe para americanos. Yo le contesté que las entradas de la NASA son para ser leídas en todo el mundo, y, mucho más importante, la Estación Espacial Internacional es internacional, por lo que debería tenerse en cuenta el sistema de medidas internacional.

De hecho, una sonda enviada por la NASA a Marte se estrelló porque una parte de los cálculos estában hechos con el sistema métrico internacional, y otra parte con el sistema de medidas de millas americano, que son aproximadante 1,6 kilómetros. Cuando la computadora de la NASA recibió los datos, los esperaba en kilómetros, pero se le entregaron en millas. Resultado: la nave se estrelló contra el suelo de Marte, perdiendo todo el proyecto, además de una cantidad de dinero muy importante.

Pero no hay forma de convencer a muchos americanos de este asunto. América está primero. Su sistema de medidas debe ser comprendido por el resto del mundo. ¿Por qué? Porque es la nación más poderosa de la Tierra. Pueden imponer los sistemas que estimen necesarios y oportunos a las demás naciones. Y punto. No hay más razonamientos posibles.

Todo ello forma parte de un argumento muy simple, de una conocida frase muy popular. El argumento dice así:

“Mi país, con razón o sin ella” (My country, right or wrong).

Carl-Schurz
Carl Schurz (1829-1906) estadista estadounidense

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