Feynman y el concepto del lenguaje de Dios

La frase de la semana es de Richard Feynman, uno de los más importantes físicos de la segunda mitad del siglo XX. Empezó su carrera en el proyecto Manhattan para la construcción de la bomba atómica, y se hizo famoso por la teoría de la electrodinámica cuántica (QED), o teoría del campo electromagnético, que le valió el premio Nobel.

Más allá de eso, Feynman fue un divulgador de gran nivel, y sus clases eran famosas por su particular estilo y su forma de enseñar ciencia, muy didáctica y avanzada para la época. En Internet hay algunas grabaciones de sus clases.

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La frase que traigo hoy está llena de sarcasmo. La frase viene a decir:

  1. Muchos religiosos fanáticos son contrarios a la ciencia.
  2. Dios creó el universo usando las matemáticas.
  3. Las matemáticas son, pues, el lenguaje de Dios.
  4. Los religiosos fanáticos deploran la ciencia, incluyendo las matemáticas.
  5. En conclusión, los fanáticos religiosos deploran el lenguaje de Dios.

La sutileza de Feynman en esta frase condensa toda su genialidad, es la de un gran maestro del conocimiento, y realmente sabe tocar el punto exacto de morbosidad lingüística para dejar claro que la ignorancia del fanatismo religioso es contraria a la propia idea de Dios.

Es una pena que nazcan pocos hombres y mujeres como Feynman. Además de aprender bien, con este tipo de personas se aprende de forma amena y divertida incluso conceptos complejos y difíciles. Esperemos tener muchos nuevos hombres y mujeres como Feynman. Los necesitamos. De nosotros y del sistema educativo depende.

 

Richard Feynman, ese genio desconocido

La frase para hoy es de Richard Feynman. Puede que no le suene ese nombre; le sonarán Einstein, Newton, o Bohr, o también Heisenberg. Pero mucha gente no conoce a Feynman. Sin embargo, es uno de los más importantes físicos de la segunda mitad del siglo XX. Entre sus muchos logros, está la cromodinámica cuántica por supuesto, pero también los diagramas de Feynman, absolutamente revolucionarios.

Sin embargo, a Feynman se le conoce también por su pasión por la física y por la ciencia en general, y por cómo contagiaba a sus alumnos de esa pasión. Ese rasgo, más que otro, es el que más me interesa de su personalidad en cuanto a divulgación científica se refiere. Feynman era capaz de convertir cualquier aburrida clase en una locura, en una fiesta, en pasión pura por el conocimiento.

La frase que acompaña a este texto define muy bien su idea: redescubrir lo descubierto. Experimentar lo experimentado. Solo si recorremos el camino que antes abrieron otros, seremos capaces de abrir nuevos caminos.

Esa es la idea del genial Feynman: explora, investiga, aprende, y disfruta viendo cómo otros obtuvieron esos resultados. Y lo más importante: verifica que esos resultados son correctos. Por ti mismo verás que la ciencia no engaña, porque tú serás capaz de obtener la misma información para los mismos experimentos. Esa es la grandeza de la ciencia. Y sin duda eso abrirá el camino de la curiosidad y la investigación para crear nuevas fronteras.

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