Boston Dynamics y la llegada de Terminator

El antropomorfismo es el hábito del ser humano de dotar de capacidades humanas, sean físicas o psicológicas, a entidades que no son humanas, y que disponen de sus propias pautas de comportamiento y desarrollo. El ejemplo más habitual se da con las mascotas. Por ejemplo, la tendencia de los veganos a dar solo vegetales a los animales es algo que se podría considerar maltrato animal, ya que los perros, y los gatos, son carnívoros, y pretender que sean veganos es como pretender que un tigre haga amistad con una cebra y se vayan de fin de semana al campo.

La naturaleza es como es, pero el ser humano pretende cambiarla y adaptarla a sus creencias, y además dice que eso es estar en comunión con la naturaleza. Eso es evidentemente falso. La naturaleza es brutal y no contempla ningún tipo de moral humana, y convertir a los animales en meras réplicas del comportamiento humano es una muestra de las muchas limitaciones de la moral y el comportamiento humanos, que se considera un ser avanzado, cuando no es más que un conjunto de reglas morales y éticas que cambian con los años y los siglos, y que nada tienen que ver con el universo y su naturaleza.

robots

Leer más “Boston Dynamics y la llegada de Terminator”

Robots asesinos, o cómo perder el tiempo

Cuando tenía 10 años, una profesora me dijo, y lo recuerdo perfectamente: “Iñaki, siempre estás en las nubes. Eres un caso perdido”. Y tenía razón. Pero, afortunadamente, no soy el único en este planeta.

Un grupo de “expertos” de la ONU se han reunido para hablar ni más ni menos que de “robots asesinos” y de cómo deben ser usados. Algunos dijeron que, como toda arma, cuanto más daño, mejor. Los países que sufren estas armas se opusieron a su uso, por supuesto.

He estado revisando en Google Maps y en otras webs la zona de la ONU, para ver dónde colocan los cerebros cuando estos políticos entran en el edificio, pero no he visto ningún lugar o estancia. Esto lleva a dos conclusiones: o bien entran con sus cerebros dentro, y no saben usarlos, o bien no tienen cerebro, y por lo tanto no es necesario depositarlo en sitio alguno. Me inclino por la segunda opción.

Hablar de robots asesinos y de la ética y/o moral de estas máquinas es como decir que te pongo una Beretta en la cabeza y te pego un tiro, pero lo hago con toda la responsabilidad, leyes internacionales aplicables, y seguridad máxima de que no estoy transgrediendo ninguna norma legal, ni el tratado de Ginebra, ni nada parecido. Te pego el tiro, pero lo hago con la ley en la mano, así que haz el favor de morirte de forma igualmente legal y acorde a la normativa internacional.

Las máquinas matan. Sean llevadas en una mano, o controladas a distancia. Que posean una IA no significa nada, excepto que han sido programadas. No existe diferencia entre apretar un gatillo, o dar una orden a un software para que dispare. Como dijo HAL, en 2001, la responsabilidad última es siempre del ser humano. Y no hay nada nuevo bajo el Sol, solo una forma de matar más cómoda y directa. Y así vamos. Voy a buscar el cerebro de esta buena gente, deben de haberlo dejado en algún lugar del infierno…

Captura de pantalla 2016-03-17 a las 21.14.48
Un T-800… Más o menos.

El T800 no admite críticas

Dicen que los escritores tenemos un mal perder, y que no admitimos críticas negativas. Y no es cierto, yo nunca he mandado a nadie al hospital porque me haya criticado; prefiero contratar a dos sicarios.

Dejando aparte las bromas, la verdad es que es sorprendente lo mal que digieren muchos escritores una crítica negativa, aunque esta se exprese con el mayor de los cuidados. Yo personalmente he recibido críticas negativas, como todo el mundo, y es evidente que uno prefiere alabanzas a palabras que no quiere oír. Pero la forma de crecer es con críticas, no con alabanzas. Las segundas son fantásticas, pero son las primeras las que nos dan un pie para seguir adelante, reflexionar sobre nuestros errores, y tratar de mejorar. En la literatura, y, desde luego, también en la vida.

El amigo Arnold.
El amigo Arnold.