Recuérdame

Nota: este texto está basado en un comentario que realiza Sandra en la novela “La insurrección de los Einherjar” y la saga Aesir-Vanir, y sobre su participación en la guerra que asoló la Tierra durante dos siglos y medio.

Tras los sucesos de “Las entrañas de Nidavellir” Sandra sigue sobreviviendo y escondiéndose. A mediados del siglo XXIV, la confrontación entre la Coalición del Sur y el Gobierno del Norte está en su máximo apogeo. El Norte, gobernado por Richard Tsakalidis, apodado “Zeus”, gestiona un ejército que lucha contra el Gobernador de la Coalición del Sur, al que apodan “Odín”. Ambos han sufrido modificaciones genéticas, y llevan combatiendo más de doscientos años.

Tal como explica Sandra en “La insurrección de los Einherjar”, los androides han formado su propio ejército, y ambos gobiernos unen fuerzas cuando de eliminar a androides se trata. Pero la idea primaria de ambos gobiernos es manipular a los androides, siempre que puedan ser capturados, para anular su capacidad racional, reprogramarlos, y convertirlos en esclavos soldado. Es precisamente esa la razón por la que los androides combaten, para evitar que les sea robada su mente y los conviertan en simples herramientas.

Sandra trabaja en una de las factorías que transforman a los androides en máquinas sin mente. Debe hacerlo, porque de lo contrario sería descubierta su verdadera naturaleza. Pero ella añade, en los androides que manipula, una puerta trasera para devolverles la mente en el futuro, si eso es posible. Mientras tanto, la Tierra, y otros planetas, están siendo convertidos en cenizas. Solo resta un paraíso en el planeta: Nueva Zelanda, un lugar que ambos gobiernos han decidido mantener como territorio abierto.

Sandra recibe al siguiente androide. Tiene algunos fallos menores, y lo lleva a una sala anexa para repararlo. La puerta se cierra. El androide observa a Sandra. Su mirada es clara, pero triste…

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Cuando la IA se hizo la tonta

Ya he comentado, en alguna ocasion, que soy un gran fan de Isaac Asimov. Sus libros de ciencia ficción, pero también los de divulgación científica, fueron de gran ayuda para mí. Los primeros, para descubrirme un universo casi infinito de posibilidades literarias. los segundos, para que descubriese que incluso yo soy capaz de entender conceptos generales de ciencia, si estos se explican con el suficiente entusiasmo y claridad.

Pero hay una cosa en la que discrepo, y que me disculpe el lector por poner en duda a un genio que lo fue durante gran parte del siglo XX. Esa discrepancia está relacionada con la inteligencia artificial, conocida popularmente como IA (o AI en inglés). Asimov creía que no veía factible poder crear una inteligencia artificial como la humana, o que, en todo caso, no era necesario. La razón era muy sencilla: ya tenemos la inteligencia humana. ¿Para qué queremos otra? Mejor sería crear otro tipo de inteligencia, que complemente a la humana, para así unir ambas en el desarrollo y búsqueda de nuevos conceptos de conocimiento compartido.

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Aspectos jurídicos y sociales de la IA

Como ya comenté recientemente, todo el mundo está entusiasmado explicando diversos fenómenos naturales mediante la presencia de extraterrestres. Cuando hablamos de extraterrestres, siempre por supuesto pensamos en seres inteligentes, no como sucede en la Tierra.

Bueno, dejando aparte esta pequeña broma, nos referimos a seres que son capaces de mostrar signos de comprender aspectos de las matemáticas, leyes de la física, comunicación verbal compleja, e interacción social avanzada. No, no me refiero a ballenas y delfines, que cumplen todos esos requisitos. Falta uno: manipulación del entorno para creación de herramientas, y muy importante: creación de herramientas para crear herramientas. Algunos simios usan palos o piedras, pero no construyen objetos usando otros objetos.

Pero el sueño del ser humano, o a menos de algunos seres humanos, es poder contactar con una civilización extraterrestre, o al menos, verificar su existencia. Sin duda sería probablemente un suceso de proporciones colosales para la humanidad. ¿O existen otras posibilidades?

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Fondo de pantalla de “Las cenizas de Sangetall”

Sandra ha perdido a su padre. Tres años después, decide que debe averiguar más datos sobre su trágica muerte, y todo lo que envolvió ese asunto. Viaja a Amiens, Francia, donde descubre que la historia de lo que pasó tres años atrás es mucho más compleja de lo que pudo imaginar…

Fondo de pantalla de “Las cenizas de Sangetall”. Saga Aesir-Vanir.

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