La frase de la semana: el poder de la mujer

La entrada corta y la frase de la semana es para Mary Wollstonecraft (27 de abril de 1759-10 de septiembre de 1797), filósofa y escritora inglesa. Es curioso cómo parece que la reivindicación de la mujer actual para ser libre e igual al hombre es algo moderno y de las últimas décadas. En realidad, la mujer lleva muchos siglos buscando esa igualdad, con muy poco éxito en general.

Todavía hoy vemos constantemente el sometimiento de la mujer a muchas reglas que la inhiben de tener las mismas oportunidades que el hombre en todos los ámbitos. Yo he sido testigo directo de diversas situaciones que lo atestiguan a lo largo de mi vida.

mary_wollstonecraft

Una consecuencia actual del aumento de la protesta de las mujeres por lograr su sitio en la sociedad es ver cómo una parte importante de esa sociedad se revuelve contra las mismas mujeres, muchas veces de forma iracunda y hasta violenta, intentando mantener el statu quo que durante siglos y siglos ha sometido la mujer, y la ha convertido en un simple instrumento del hombre.

Mary Wollstonecraft ya veía todo esto el siglo XVIII, y si nos retrotraemos al pasado, pueden aparecer datos espeluznantes. Ya comenté una vez cómo un trabajo que hice sobre la mujer en la Grecia clásica era para temblar. El matrimonio era visto por las mujeres como un paso al infierno, con una canción incluso dedicada a ser cantada la noche anterior, contando las penurias que la esperaban en los siguientes años. Aún me siento impresionado y aturdido cuando conocí todos esos detalles de mi muy amada Grecia. Solo se salvaba la “salvaje” Esparta, donde la mujer tenía unos derechos bastante más desarrollados que en Atenas y otras ciudades-estado.

Me llama la atención que esta reivindicación de las mujeres se vea como algo clasista o partidista, cuando toda mujer debería comprender que estos movimientos no buscan la supremacía femenina, solo la igualdad de oportunidades. Algo que no parece tan difícil de entender. La explicación es que muchas mujeres son educadas en la idea de que es la mujer la que se debe someter al hombre, por motivos religiosos, culturales, y sociales, y lo aceptan porque es lo que se les ha inculcado desde pequeñas.

Por este motivo, se hace crítico que las mujeres, desde que comienzan a tener uso de razón, puedan entender que la última palabra sobre su cuerpo, y sobre su mente e ideas, las tienen ellas. Que elijan libremente, sin presiones y sin condicionamientos previos.

Yo huyo mucho del ruido de las redes sociales en estos casos. Las peleas y ataques en ambas direcciones constantes me preocupan tremendamente, pero entiendo que las mujeres se rebelen, y no solo eso, apoyo esa rebelión. Pero creo que es importante buscar cauces de entendimiento, rebajar el tono, y llegar a acuerdos. ¿Será posible conseguir la igualdad de la mujer? Mucho me temo que queda un largo camino por delante. En mis novelas soy bastante pesimista en este aspecto. Pero eso es ficción. En el mundo real, apuesto decididamente por que se encuentren soluciones, que se definen bajo un paradigma básico: Educación.

Solo la educación nos llevará a una igualdad real hombre-mujer. Todo eso del lenguaje inclusivo y demás estrategias no atienden la base del problema, que es la educación. Cuántas veces veo discursos de políticos y personas de la sociedad hablando en televisión de “ellos y ellas” para terminar luego el discurso hablando solo de “ellos”. Hace poco en Twitter se lo comenté a una de estas personas. La frase final no tenía “ellos y ellas”, solo “ellos”. Se lo indiqué. No me respondió.

El lenguaje inclusivo no incluirá a la mujer en el modelo de sociedad igualitaria que queremos. El hablar y hablar o montar ministerios o montar proclamas no conseguirá la igualdad. Son acciones importantes sin duda, y las apoyo. Pero insisto: la igualdad llegará por nuevos modelos educativos, y eso empieza por los niños pequeños, los de la guardería, los que empiezan a relacionarse. Tenemos que trabajar sobre ellos (y ellas claro, seguro que se entiende) en nuevos modelos educativos que realmente lleven la igualdad a la sociedad. ¿Lo conseguiremos? Insisto: lo veo difícil, pero debe lucharse por ello ya. O seguiremos así hasta el infinito. Y eso es algo que debemos evitar a toda costa.

La mujer debe conseguir su espacio, el que le pertenece. Cualquier otra consideración deberá descartarse y eliminarse. Luchemos por la igualdad, y hagámoslo con la educación. Es nuestra mejor herramienta. Es nuestra única herramienta.


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